Caminar o pasear es uno de los ejercicios que, además de ser agradables, pueden hacerte sentir mejor. Muchos piensan que si el ejercicio no es de alta intensidad no es posible beneficiarse de la actividad física. Pero pasear o caminar es gratis, es fácil y es seguro en cuanto a las lesiones.

Caminar es un ejercicio aeróbico y como tal aporta muchos beneficios para las personas que lo practican. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Tennessee encontró que las mujeres que caminaban a diario tenían menos grasa corporal que aquellas que no, y presentaban un menor riesgo de sufrir coágulos de sangre. 

Por tanto, la próxima vez que decidas quedarte sentado en el sofá piensa en salir a pasear un rato, porque, además de disfrutar del paisaje, obtendrás beneficios tanto psicológicos como físicos.

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Los beneficios de pasear

Pero, ¿cuáles son los beneficios de pasear? A continuación te los explicamos.

1. Te ayuda a dormir mejor

Caminar ayuda a liberar serotonina (5-HT), un neurotransmisor que deriva de un aminoácido llamado triptófano. Una de sus funciones es aumentar la producción de melatonina, una hormona que regula los ciclos del sueño. Además, para poder descansar y estar tranquilos, la serotonina interviene en el control del estrés y la temperatura corporal.

Pasear aumenta los niveles de serotonina por lo que ayuda a dormir mejor. Un estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Sao Paulo que evaluó a un grupo de sujetos con insomnio, y comparó el efecto que tenía tanto el ejercicio aeróbico moderado (por ejemplo, caminar) y el aeróbico vigoroso sobre éstos, concluyó que el ejercicio aeróbico moderado fue el que alcanzó mayores beneficios respecto a la calidad del sueño.

2. Mejora el humor

Un estudio de la Universidad Estatal de California en Long Beach, demostró que a mayor cantidad de pasos, mejor humor. ¿Por qué? Como se ha dicho en el punto anterior, caminar libera serotonina, más conocido como el químico de la felicidad. Pero, además, también libera endorfinas, unos opiáceos naturales que nos hacen sentir realmente bien.

3. Mejora la circulación

Caminar mejora la circulación de la sangre y previene las enfermedades cardiovasculares.

Un estudio de la Universidad de Colorado y la Universidad de Tennessee encontró que los sujetos de su investigación que caminaron de una a dos millas diarias, descendieron su presión arterial casi 11 puntos en 24 semanas. Los sujetos que caminaron media hora al día redujeron el riesgo de padecer un infarto en un 20 por ciento.

4. Aumenta la esperanza de vida

Tal y como afirma una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, aquellos individuos de 50 o 60 año que caminan regularmente tienen un 35 por ciento menos de probabilidades de morir en los siguientes ocho años respecto aquellos que no pasean.

5. Previene el deterioro cognitivo

Un estudio realizado por la Universidad de California en San Francisco (UCSF), en el que participaron 6000 sujetos con 65 o más años, encontró que cuanto más caminamos, más se enlentece el deterioro cognitivo. Los sujeto que caminaron 2.5 millas diarias tenían un 17 por ciento menos en cuanto a la pérdida de memoria.

6. Reduce el riesgo de sufrir Alzheimer

Un estudio que se realizó en el Sistema de Salud de la Universidad de Virginia en Charlottesville encontró que los hombres de 71 a 93 años de edad que caminaban un cuarto de milla diaria tenían un 50 por ciento menos de riesgo de sufrir Alzheimer, comparado con aquellos hombres de la misma edad que no caminaban.

7. Caminar te hace perder peso

Caminar es un excelente ejercicio para perder peso cuando alguien todavía no tiene una buena condición física. Para la pérdida de peso, especialmente en las fases iniciales, el trabajo aeróbico como caminar es óptimo, pues resulta sencillo de realizar, apenas supone un riesgo de lesión y genera un gasto energético previsible y regular. Al ser una actividad de bajo impacto no ejerce tensión en tu cuerpo como lo haría correr, saltar o incluso bailar. Esto lo hace ideal para los adultos mayores, las personas con tendencia al dolor en las articulaciones y cualquier persona que quiera dejar la vida sedentaria atrás y vivir una vida más activa.

A la hora de quemar grasa, la actividad física y las actividades cotidianas requieren entre un 20% a un 30% de la reserva total de energía. La digestión utiliza entorno al 10% de la energía total. Y el metabolismo basal, es decir, la energía almacenada por nuestro cuerpo para asegurar el funcionamiento de sus funciones vitales (cerebro, corazón, respiración, etc.) significa en torno al 50-70% de todas las calorías almacenadas. Una investigación publicada en el Journal of the American Dietetic Association concluye que las mujeres que caminan durante nueve horas a la semana experimentan un porcentaje de grasa corporal más bajo y un mayor tasa metabólica basal

8. Reduce el estrés

El estrés es una epidemia que se ha instalado en las sociedades occidentales. El ritmo de vida acelerado que muchos individuos viven, las demandas en el trabajo o en los estudios, entre otras situaciones, pueden causar situaciones realmente estresantes. 

Caminar nos permite mejorar nuestra capacidad respiratoria y nuestra oxigenación. para estar más tranquilos. Además, como cualquier ejercicio aeróbico, caminar reduce los niveles de cortisol, una hormona que se libera en respuesta al estrés, según confirma una investigación publicada en el Diario de Antropología Fisiológica.

9. Caminar fortalece los músculos y te hace más resistente

Caminar tonifica músculos de piernas, glúteos y abdominales. Esto, sumado a la mejora de la resistencia aeróbica, puedes notarlo en las actividades que realizas en tu vida cotidiana, pues tardarás más en estar cansado o fatigado.

10. Aumenta los niveles de vitamina D

Caminar cuando hace un día soleado incrementa los niveles de vitamina D. Esta vitamina se obtiene mayoritariamente por acción de los rayos ultravioleta. La vitamina D es necesaria para el desarrollo normal del cerebro y podría prevenir la esclerosis múltiple (EM). 

Además, una investigación conjunta de la de la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos) y la Universidad Técnica de Queensland en Australia concluyó que la vitamina D podría tener una función reguladora en el desarrollo del Trastorno Afectivo Estacional (TAE).

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