Miguel de Unamuno fue un poeta, escritor, filósofo y político español de personalidad inquieta, rebelde y crítica con la sociedad que le había tocado vivir. Gran español, deseaba que su país superara ciertas actitudes que él atribuía como causantes de los males de España.

Nunca a gusto con los gobiernos que le tocó vivir, Unamuno fue condenado, desterrado y destituido tanto por reinos como dictaduras como repúblicas, pese a que era partidario de la Segunda República Española.

La literatura del siglo XX española no se puede comprender sin repasar la figura de este escritor, su obra, los temas que en ella aborda y, también, sus características de personalidad e historia. Aquí abordaremos estos temas a través de una biografía de Miguel de Unamuno.

Breve biografía de Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno y Jugo nació el 29 de septiembre de 1864 en Bilbao. Era el tercero de los seis hijos que tuvieron Félix de Unamuno, un humilde comerciante que había ganado fortuna en México, y su esposa Salomé Jugo. Ya desde bien pequeñito, el joven Unamuno tendría que experimentar dos vivencias que marcarían su carácter y que dejaría bien reflejado en el estilo de sus obras: el fallecimiento de su padre y el estallido de la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), sitiando la ciudad de Bilbao.

Formación académica

En su adolescencia se traslada a Madrid para iniciar sus estudios de Filosofía y Letras en la universidad. En esta época publica su primer artículo, a la par que va formando una relación más íntima y afectiva con Concha Lizárraga, quien acabaría siendo su esposa y la madre de sus X hijos.

En 1883 termina sus estudios universitarios y obtiene el doctorado con su tesis “Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca”. Tras ello Miguel de Unamuno pasa al mundo laboral dando clases, además de colaborar en distintos periódicos a nivel nacional. También, se enfoca en preparar las oposiciones para obtener las cátedras de Instituto y Universidad, convocadas en distintas ciudades de España para cubrir vacantes.

Catedrático en Salamanca

Tras varios intentos sin éxito Unamuno consigue plaza como catedrático de Lengua Griega en la prestigiosa Universidad de Salamanca. Llega a esta ciudad estando ya casado de su mujer Concha y habita en varias residencias en régimen de alquiler. Sería por esta época en la que nacería su primer hijo, Fernando. Conseguiría trasladarse a una vivienda en la Plaza de Gabriel y Galán de esa misma ciudad, lugar en el que nacerían Pablo, Raimundo, Salomé y Felisa.

Es en estos años en los que publica diversas obras, introduciendo su preocupación por España y su destino. Entre los textos que salieron a la luz por esta época podemos destacar “En torno al casticismo”, “Paz en la guerra”, “la Esfinge” y “La Venda”, además de tener la oportunidad de publicar varios artículos en la prensa española e hispanoamericana. Pero a todas estas buenas noticias se le sumó una muy mala: su hijo Raimundo cae gravemente enfermo, lo cual le provoca una profunda crisis personal y religiosa.

Comienzos del nuevo siglo

Al inicio del curso académico de 1900 Uamuno, como catedrático, tenía que pronunciar el discurso inaugural. Sus propuestas educativas planteadas en su intervención fueron tan innovadoras que poco tiempo después acabaría siendo elegido como rector de la universidad. Tras su nombramiento Unamuno se traslada a la residencia rectora, bien al lado del Patio de Escuelas de la Universidad de Salamanca. En lugar nacerán el resto de sus hijos: José, María, Rafael y Ramón, pero también será donde muera su hijo Raimundo.

La casa rectora de la Universidad de Salamanca verá cómo Miguel de Unamuno escribe “Tres ensayos”, “Paisajes”, “De mi país”, “Vida de Don Quijote y Sancho”, “Poesías”, “Del sentimiento trágico de la vida” y “Niebla”. También será ese mismo lugar en el que en 1914 verá cómo Unamuno es destituido y tiene que trasladarse a la calle de Bordadores. Es entonces cuando empieza a mostrar una actitud comprometida con la sociedad española, iniciando una intensa y activa vida política.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) mostró apoyo a los aliados frente a los germanófilos, visitando el frente italiano con Manuel Azaña y Américo Castro. Unamuno se presentó como candidato a diputado por el partido republicano de Vizcaya por esta época. No tuvo reparos en enfrentarse al mismísimo rey Alfonso XIII, lo cual le valió para ser procesado por injurias contra la corona, siendo condenado aunque, posteriormente, acabó siendo indultado.

Dictadura de Primo de Rivera

Al mostrarse muy contrario a la monarquía y al Directorio militar impuesto por Primo de Rivera, Miguel de Unamuno acaba desterrado. Primero viaja a Fuerteventura, pero después acaba huyendo a Francia, pese a que ya había sido indultado. Promete no volver a su país hasta que Primo de Rivera no deje el gobierno, promesa que cumple. Comparte su exilio con otros grandes personajes españoles, como Eduardo Ortega y Gasset y Vicente Blasco Ibáñez.

Una vez Primo de Rivera dejó de estar en el poder, Miguel de Unamuno volvió por fin a España. Su vuelta fue apoteósica, pasando por Hendaya para llegar a la ciudad de Salamanca, donde recupera la cátedra universitaria, aunque esta vez sería la de Historia de la Lengua Castellana. Son años de producción teatral, publicando obras como “El Otro”, “Sombras de sueño” y “Medea”.

Segunda República y últimos años

Se presenta a las elecciones municipales por la coalición republicano-socialista, obteniendo una concejalía y proclamando la República desde el balcón del ayuntamiento de Salamanca. Es nombrado Presidente de Honor de la corporación municipal a la perpetuidad, Presidente del Consejo de Instrucción Pública, Diputado a las Cortes, Rector de la Universidad de Salamanca y posteriormente Rector vitalicio.

También, ya en tiempos de la Segunda República Española, es nombrado ciudadano de Honor de la República y es propuesto para la Academia Española y para el Premio Nobel. Sin embargo, pese a su afiliación republicana, pronto empieza a mostrarse crítico con el gobierno, adhiriéndose al levantamiento militar de 1936. Aunque llevaba jubilado desde 1934, sus antipatías con la República hicieron que el gobierno rebelde de Burgos lo nombrara nuevamente rector de la Universidad de Salamanca.

Sin embargo, cabe destacar que Miguel de Unamuno no fue ni fascista ni falangista, más bien al contrario. Pronto se mostró contrario a los sublevados y se enfrentó al General Millán Astray durante la celebración del “Día de la Raza” de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Son famosas las palabras que profirió a su audiencia falangista: “Venceréis, pero no convenceréis”. Por ello acabó siendo destituido, recluido en su vivienda de la Calle Bordadores bajo vigilancia policial. Moriría allí repentinamente un 31 de diciembre de 1936, con 72 años.

Temas en la obra de Unamuno

Miguel de Unamuno fue siempre un hombre inquieto y rebelde, además de paradójico y contradictorio. En base a su vida personal, podemos ver cómo no tenía reparos en enfrentarse a las autoridades cuando no le gustaba lo que hacían, fuera la monarquía, la dictadura o la república. Su carácter individualista hizo que se rindiera culto a sí mismo, no como acto egocéntrico sino, más bien, como forma de expresar y poner en orden sus ideas. Él mismo decía “Hablo de mí porque es el hombre que tengo más cerca”.

Miguel de Unamuno fue un intelectual que cultivó todos los géneros de su época. Su teatro, poesía, ensayos y novelas se pueden englobar en base a los dos ejes temáticos recurrentes en su producción literaria: la preocupación por España y el sentido de la vida humana. En ambos temas se desprenden matices existenciales, lo cual hace de Unamuno uno de los primeros existencialistas modernos que tiene España.

El problema de España

Miguel de Unamuno fue un gran amante de España, algo que podemos comprender con lo que él mismo dijo: “Me duele España”; “¡soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo”. Se interesa por su literatura, su pasado y su futuro, y pretende encontrar una solución a los males que aquejaban a la sociedad española, destacando la necesidad de una renovación espiritual que se deshaga de dos actitudes según él muy arraigadas en la sociedad de España: la pereza y la atonía crónicas.

Con la intención de captar vivamente la esencia de lo español, Unamuno recorrió los pueblos del país para comprender de primera mano qué era lo que los caracterizaba. Quería captar lo que verdaderamente era España más allá de círculos intelectuales y libros de historia oficiales.

Para él era fundamental aprender la “intrahistoria”, es decir, la historia real y popular, para tener una idea fidedigna de cuál había sido el pasado de España. Estas pretensiones e interés acerca lo español los muestra en obras como “En torno al casticismo” (1895), donde plantea la idea de la intrahistoria.

Además, es muy importante su “Vida de don Quijote y Sancho” (1905) donde reivindica que es la obra de Miguel de Cervantes la máxima expresión del alma española, además de la dicotomía entre la locura y la razón, la ficción y la realidad. En “Por tierras de Portugal y España” (1911) y “Andanzas y visiones españolas” (1922) muestra también su preocupación por el destino del país.

Originalmente, Miguel de Unamuno consideraba que los males que afectaban a España se desvanecerían una vez el país se hubiera europeizado, poniéndose a la altura de Francia, Alemania o Reino Unido. Sin embargo, con el paso del tiempo cambia de postura, considerando que lo que realmente debía ocurrir era que Europa se españolizara, captara algunas de las mejores costumbres de España y adoptara algunas de las actitudes propias de los peninsulares.

El sentido de la vida humana

La otra temática característica de la obra de Unamuno es su interés por el sentido de la vida humana. Como escritor existencialista que es se muestra interesado por el hombre de carne y hueso, ahondando en el sentido trágico de su existencia a través de sus vivencias, tragedias, problemas y angustias. En su literatura podemos ver su interés acerca la inmortalidad de nuestra existencia: cuando morimos ¿dejamos de existir o acaso hay vida más allá? Herbert Spencer, Sören Kierkegaard, William James y Henri Bergson influyen en su obra.

Como las contradicciones personales y las paradojas de su pensamiento le impedían poder desarrollar un sistema filosófico coherente usó sus escritos como vehículo de expresión y, también, como una especie de terapia para poner en orden sus ideas. Expresa su angustia personal y su forma de pensar en obras como la ya mencionada “En torno al casticismo” (1895) además de “Mi religión y otros ensayos” (1910), “Soliloquios y conversaciones” (1911) o “Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos” (1913).

Principales obras

Miguel de Unamuno cultivó todo tipo de géneros, aunque la novela y los ensayos fueron sus puntos fuertes.

Poesía y teatro

Como poeta, Miguel de Unamuno estuvo bastante infravalorado durante mucho tiempo, pese a que en la actualidad es considerado uno de los mayores representantes de la poesía española del siglo XX. Tanto sus poemas como obras teatrales muestran una gran riqueza de pensamiento, abordando principalmente dramas íntimos, religiosos y políticos a través de los conflictos de los personajes y su propia sensibilidad ante la realidad.

Entre los principales poemarios tenemos “Poesías” (1907), “Rosario de sonetos líricos” (1911), “El Cristo de Velázquez” (1920), “Rimas de dentro” (1923) y “Romancero del destierro” (1928), siendo este último un retrato de sus vivencias en la isla de Fuerteventura tras ser deportado por oponerse al gobierno de Miguel Primo de Rivera. Tras su muerte se publicó “Cancionero Póstumo”, un libro en el que se recogen los poemas escritos entre 1928 y 1936.

En cuanto al teatro de Unamuno tenemos “Fedra” (1924), “Sombras de sueño” (1931), “El otro” (1932) y “Medea” (1933) y “El hermano Juan” (1934). En este género no parece que destacara mucho, pues se ha considerado que su obra tiene una acción dramática más bien escasa y acaba resultando en unas composiciones excesivamente esquemáticas.

Novelas

La novela es el punto fuerte de Miguel de Unamuno, siendo considerado uno de los más decididos renovadores de este género a principios del siglo XX. La novela es la principal herramienta de este escritor para transmitir sus conflictos existenciales y experiencias personales, teniendo como la primera su “Paz en la guerra” (1897) en la cual describe los acontecimientos históricos ocurridos durante la última guerra carlista.

Ya entrado en el siglo XX publica su archiconocida “Niebla” (1914) la cual da inicio a un nuevo género literario fundado por él mismo: las nivolas. “Nivola” es un neologismo de Unamuno que usa para referirse a sus novelas de ficción narrativa, tratando de poner distancia con respecto a las novelas realistas que dominaban el panorama literario del 1900. En “Niebla” Unamuno presenta el enfrentamiento de las almas y las pasiones humanas sin recurrir a paisajes, ni ambientes ni costumbres.

Su nivola más representativa se convierte en un referente de la literatura del siglo XX por lo innovadora que fue. Su protagonista, Augusto Pérez, rompe la cuarta pared rebelándose contra el propio Unamuno. Augusto se da cuenta de que no es más que un ser de ficción, cuyo destino, vivencias e incluso sus sentimientos son determinados por la voluntad de Unamuno. Pero, también, Augusto le recuerda al escritor que él está también bajo la voluntad de una entidad superior a él: Dios.

En 1917 publica “Abel Sánchez” y en 1921 “La tía Tula”. Su obra maestra llegaría en 1931 con “San Manuel bueno mártir”. Se trata de la dramática historia de un párroco de un pueblo perdido de la mano de Dios que, entregado ejemplarmente a su aldea y manifestándose como si de un santo se tratara, ocultar un profundo desgarro interior de la duda sobre qué hay más allá de la muerte.

Es de especial mención su “Tres novelas ejemplares y un prólogo” (1920), considerada por algunos expertos como una novela autobiográfica. No tiene que ver con los hechos de su vida, sino que se trata de su biografía espiritual y su visión esencial de la realidad. Es la afirmación de su identidad individual y la búsqueda de los elementos vinculantes que fundamentan las relaciones humanas.

Referencias bibliográficas:

  • Abellán, José Luis (1964). Miguel de Unamuno a la luz de la psicología; una interpretación de Unamuno desde la psicología individual. Tesis doctoral. Madrid: Tecnos.
  • Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografía de Miguel de Unamuno. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/u/unamuno.htm el 22 de septiembre de 2020.
  • Garrido Ardila, Juan Antonio (ed.) (2015). El Unamuno eterno. Barcelona: Anthropos