La ansiedad es un tipo de malestar tan común como diverso. De hecho, es un fenómeno tan complejo que en él se mezclan tanto sensaciones como pensamientos perturbadores, cuyos contenidos dependen tanto de las características de la persona que lo experimenta en propia piel, como del contexto en el que se encuentra.

Así, en la ansiedad hay siempre mezclados una serie de sentimientos negativos que es complicado separar y analizar por separado, de manera objetiva. Por suerte, esto no significa que sea imposible aprender a lidiar con esa clase de malestar y evitar que nos bloquee o nos haga entrar en un círculo vicioso de angustia y estrés.

¿Cómo surge la ansiedad?

La ansiedad es un estado psicológico y también psicológico, dado que se plasma a la vez en los sentimientos y los pensamientos en general, por un lado, y el estado de activación de nuestro cuerpo, por el otro.

En general, nos predispone a interpretar muchas de las coas que ocurren a nuestro alrededor como señales de peligro, o avisos de que hay que estar alerta por lo que pueda pasar. De hecho, en ocasiones, esto ocurre incluso sin que sepamos muy bien qué es aquello ante lo cual debemos estar preparados para actuar cuento antes: simplemente, nos inunda una sensación de desasosiego y de que las cosas irán mal si no nos esforzamos por evitarlo.

Así, síntomas típicos de la ansiedad son los temblores, la sudoración, la sensibilidad a la luz, los mareos, los problemas digestivos, y en general fenómenos asociados a la necesidad de mantenernos alerta y muy activados para reaccionar rápido y evitar daños incluso superiores al malestar que sentimos en ese momento: existe una experiencia subjetiva de sobrecarga, de que nuestro sistema nervioso está al límite.

Pero mientras en nuestro cuerpo en general ocurre eso… ¿qué pasa, concretamente, en nuestra corriente de pensamientos?

El círculo vicioso de la ansiedad y los sentimientos negativos

Los sentimientos son el modo en el que interpretamos las emociones, esto es, nuestra manera de interpretar el hecho de que las estemos viviendo. En el caso de la ansiedad, esta se combina con una serie de sentimientos negativos, y ambos elementos se refuerzan mutuamente en un círculo vicioso.

Esta retroalimentación mutua entre los sentimientos negativos y la ansiedad se plasma en dos fenómenos principales.

Pronósticos pesimistas

Cuando estamos ansiosos, aparece en nosotros una tendencia a generar pronósticos pesimistas acerca de lo que ocurrirá, y esta serie de creencias va en consonancia con esa necesidad de mantenernos alerta, a tener todos nuestros sentidos dirigidos hacia posibles oportunidades de evitar aquello que nos perjudicaría para no sufrir todo lo malo que nos parece que nos pasará.

Rumiación psicológica

La rumiación consiste en la tendencia a traer a nuestra consciencia una y otra vez, de manera involuntaria, una serie de pensamientos o imágenes mentales perturbadoras, que nos hacen sentir mal y nos lleva a pensar en cosas que nos preocupan, ya sea acerca de lo que podría pasar en el futuro o lo que nos ocurrió en el pasado (en muchas ocasiones, ambos tiempos se solapan y se vuelven indistinguibles para nosotros).

Como vemos que por mucho que lo intentemos no somos capaces de librarnos de esos pensamientos, eso nos predispone más a estar alerta para intentar que no regresen, o para bloquearlos en cuando asomen en nuestra consciencia, lo cual a su vez nos vuelve más vulnerables a su influencia, dado que estamos alerta y reforzando nuestra ansiedad.

Consejos a tener en cuenta

Estas son algunas ideas clave acerca de lo que debes hacer

1. Cuida de tu salud

Somos mucho más vulnerables a la ansiedad cuando físicamente no estamos en buen estado. Por ello, el primer paso es comprobar que estamos durmiendo lo suficiente, que comemos bien, que nos mantenemos activos, etc.

2. No bloquees pensamiento, gestiona tu atención

Mucho más eficaz que pretender bloquear los sentimientos negativos ligados a la ansiedad es aprender a aceptar que están ahí y limitarte a dirigir tu foco de atención hacia otros aspectos de tu presente. En esto, los ejercicios de Mindfulness suelen ayudar y son sencillos de aprender y de practicar.

3. Practica ejercicio moderado

Se ha demostrado que la práctica habitual de ejercicio moderado de tipo aeróbico nos vuelve más resistentes ante el malestar por ansiedad y nos permite reorganizar nuestros pensamientos, al ofrecernos una serie de metas muy definidas y ligadas a sensaciones que nos estimulan en todo momento a través del movimiento de nuestro cuerpo.

4. Ve a terapia

Si crees que nada te funciona y te sigues sintiendo mal, acude a psicoterapia.

¿Te interesa acudir a psicoterapia contra la ansiedad?

Si notas que necesitas ayuda para gestionar la ansiedad porque te da demasiados problemas y no consigues controlar la situación, no te culpes: le pasa a mucha gente, y en ocasiones resulta demasiado complicado superar esta clase de alteraciones sin un apoyo externo. Por suerte, la ansiedad puede ser tratada a través de un proceso de psicoterapia.

Por ello, en caso de que te encuentres en una situación así, te propongo ponerte en contacto conmigo; soy psicóloga con más de 15 años de trayectoria profesional atendiendo a pacientes, y ayudar a las personas a gestionar la ansiedad de forma adecuada forma parte de mi trabajo con mucha frecuencia.

Mi trabajo se basa sobre todo en una combinación de las herramientas y metodologías de las terapias cognitivo-conductuales y las terapias de tercera generación, modelos de intervención psicológica que han demostrado ser eficaces en lo que se refiere al tratamiento de muchos problemas emocionales y comportamentales. Puedes contar con mi ayuda tanto en sesiones de terapia presencial en mi centro ubicado en Madrid como a través de la terapia online por videollamada. Encontrarás mis datos de contacto en esta página.

Referencias bibliográficas:

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  • Stephan WG, Stephan CW (1985). Intergroup Anxiety. Journal of Social Issues.
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