Constantemente aparecen nuevas investigaciones que arrojan luz sobre este tema. Pixabay.

A raíz de una publicación en El Mundo (versión digital) en el año 2015 en el se exponían diversas ideas equivocadas sobre el trastorno depresivo. Sanz y García-Vera (2017), de la Universidad Complutense de Madrid, han realizado una revisión exhaustiva sobre esta temática con la finalidad de arrojar algo de luz sobre la veracidad de la información contenida en ese texto (y otros muchos que hoy en día se pueden encontrar en infinidad de páginas web o blogs de psicología). Y es que en muchas ocasiones tales datos parecen no estar fundamentados en un conocimiento científico contrastado.

A continuación se presenta el listado de las conclusiones supuestamente aceptadas y publicadas por la Redacción del portal DMedicina (2015), el mismo grupo de especialistas que lleva a cabo la edición en El Mundo. Estas ideas hacen referencia tanto a la naturaleza de la psicopatología depresiva así como a los índices de eficacia de las intervenciones psicológicas que se aplican para su tratamiento.

Ideas equivocadas sobre el Trastorno Depresivo

En lo que respecta a ideas equivocadas sobre la depresión en sí, encontramos las siguientes.

1. Cuando todo en la vida te va bien, puedes deprimirte

Contrariamente a lo publicado por el artículo de El Mundo, según la literatura científica esta afirmación debería considerarse parcialmente falsa, puesto que los hallazgos indican que la relación entre estresores vitales previos y depresión es más fuerte de lo esperado. Además, se le da a la depresión una connotación de enfermedad, lo que conlleva atribuirle mayor causalidad biológica que ambiental. Sobre esto último, la ciencia afirma que existe un escaso número de casos de depresión sin previa historia de estresores externos.

2. La depresión no es una enfermedad crónica que nunca desaparece

Desde el artículo de El Mundo se considera que la depresión es una condición que nunca se va del todo, pese a que los argumentos que la sustentan no son completamente ciertos.

En primer lugar, la redacción en cuestión afirma que la tasa de eficacia de la intervención farmacológica es del 90%, cuando en multitud de estudios de metanálisis efectuados en la última década (Magni et al. 2013; Leutch, Huhn y Leutch 2012; Omari et al. 2010; Cipriani, Santilli et al 2009) se da un porcentaje aproximado del 50-60% de eficacia al tratamiento psiquiátrico, en función del fármaco empleado: ISRS o antidepresivos tricíclicos.

Por otra parte, los autores del artículo de revisión añaden que en las conclusiones de un reciente metanálisis (Johnsen y Friborg, 2015) sobre 43 investigaciones analizadas se alcanzaba un 57% de pacientes en remisión total tras una intervención cognitivo-conductual, por lo que puede establecerse un índice de eficacia similar entre la prescripción farmacológica y la psicoterapéutica empiricamente validada.

3. No hay personas que finjan la depresión para conseguir la baja laboral

La redacción del portal afirma que resulta muy difícil engañar al profesional simulando una depresión, por lo que no hay prácticamente casos de depresiones fingidas. Sin embargo, Sanz y García-Vera (2017) exponen los datos obtenidos en diversas investigaciones en las que los porcentajes de simulación de la depresión pueden oscilar entre el 8 y el 30%, este último resultado en casos donde se vinculan indemnizaciones laborales.

Así, pese a que puede considerarse que en una mayor proporción la población que se visita en atención primaria no se encuentra simulando dicha psicopatología, no puede darse por válida la afirmación de que no existan casos en los que no suceda esta casuística.

4. Las personas optimistas y extravertidas se deprimen tanto o más que las que no lo son

El artículo del que hablamos defiende la idea de que debido a la mayor intensidad afectiva de las personas optimistas y extravertidas, estas son las que con mayor probabilidad pueden sufrir una depresión. Por contra, el listado de estudios expuestos por Sanz y García-Vera (2017) en su texto afirman precisamente lo contrario. Dichos autores citan el metanálisis de Kotov, Gamez, Schmidt y Watson (2010) donde se encontró menores índices de extraversión en pacientes con depresión unipolar y distimia.

Por otra parte, se ha indicado que el optimismo deviene un factor protector contra la depresión, tal y como lo corroboran estudios como los de Giltay, Zitman y Kromhout (2006) o Vickers y Vogeltanz (2000).

Ideas equivocadas sobre el tratamiento del Trastorno Depresivo

Estos son otros de los errores en los que se puede caer al pensar en los tratamientos psicoterapéuticos aplicados a los trastornos depresivos.

1. La psicoterapia no cura la depresión

Según el artículo de El Mundo no existe ningún estudio que demuestre que la intervención psicológica permite que la depresión remita, aunque sí asume que puede ser eficaz ante la presencia de algunos síntomas depresivos más leves, como los que se presentan en el Trastorno Adaptativo. Así, defiende que el único tratamiento eficaz es el farmacológico.

Los datos obtenidos en el matanálisi de Cuijpers, Berking et al (2013) indican lo contrario a esta conclusión, puesto que hallaron que la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) fue significativamente superior a la lista de espera o al tratamiento habitual (consistente en psicofármacos diversos, sesiones de psicoeducación, etc).

Además, el dato aportado anteriormente sobre el estudio de Johnsen y Friborg (2015) corrobora la falsedad de tal afirmación inicial. En el texto, se expone además la eficacia probada en estudios sobre la Terapia de Activación Conductual y de la Terapia Interpersonal.

2. La psicoterapia es menos eficaz que la medicación antidepresiva

En consonancia con lo expuesto anteriormente, existen más de 20 investigaciones recogidas en el metanálisis de Cruijpers, Berking et al (2013), el cual es citado en el artículo de Sanz y García-Vera (2017) que prueba la ausencia de diferencia de eficacia entre la TCC y los fármacos antidepresivos.

Sí es parcialmente cierto el hecho de que no se ha podido demostrar una mayor eficacia en otro tipo de intervenciones psicoterapéuticas distintas a la TCC, por ejemplo en el caso de la Terapia Interpersonal, pero no puede aplicarse tal conclusión a la TCC. Por ello, esta idea debe considerarse como falsa.

3. El tratamiento de la depresión es largo

En El Mundo se expone que el tratamiento de la depresión grave debe ser al menos de un año debido a las frecuentes recidivas que se asocian al curso de este tipo de trastorno. Pese a que el conocimiento científico muestra su acuerdo en establecer un elevado portentaje de recidivas (entre el 60 y el 90% según Eaton et al., 2008), también ponen de manifiesto que existe un abordaje en terapia psicológica breve (basado en TCC) que cuenta con un índice significativo de eficacia para la depresión. Estas intervenciones oscilan entre las 16 y las 20 sesiones semanales.

Los metanálisis anteriormente mencionados indican una duración de 15 sesiones (Johnsen y Friborg) o entre 8-16 sesiones (Cruijpers et al.). Por ello, tal hipótesis inicial debe considerarse falsa a partir de los datos expuestos en el artículo de referencia.

4. El psicólogo no es el profesional que trata la depresión

Según el grupo de redacción de El Mundo es el psiquiatra quien lleva a cabo la intervención de pacientes con depresión; el psicólogo puede hacerse cargo de cuadros de síntomas depresivos, de carácter más leve que el trastorno depresivo per se. De esta afirmación se extraen dos conclusiones que ya han sido refutadas anteriormente: 1) la depresión es una enfermedad de carácter biológico que solo puede ser abordada por un psiquiatra y 2) la intervención psicológica solo puede ser eficaz en casos de depresión leve o moderada, pero no en casos de depresión grave.

En el texto original de Sanz y García-Vera (2017) pueden consultarse algunas ideas equivocadas más de las expuestas en el presente texto. Este deviene una muestra clara de la tendencia, cada vez más habitual a publicar información no suficientemente contrastada científicamente. Ello, puede derivar en un riesgo importante puesto que hoy en día cualquier tipo de información se encuentra al alcance de la población general provocando un conocimiento sesgado o no suficientemente validado. Tal peligro resulta aún más inquietante cuando se trata de cuestiones relativas a la salud.

Referencias bibliográficas:

  • Sanz J. Y García-Vera, M.P. (2017) Ideas Equivocadas sobre la Depresión y su Tratamiento (I y II). Papeles del Psicólogo, 2017. Vol 38 (3), pp 169-184.
  • Redacción de CuidatePlus (2016, 1 de octubre). Ideas equivocadas sobre la depresión. Recuperado de http://www.cuidateplus.com/enfermedades/psiquiatricas/2002/04/02/ideas-equivocadas-depresion-7447.html
  • Redacción de DMedicina (2015, 8 de septiembre). Ideas equivocadas sobre la depresión. Recuperado de http://www.dmedicina.com/enfermedades/psiquiatricas/2002/04/02ideas-equivocadas-depresion-7447.html