Hoy en día, parece que las personas con éxito son las que más amigos tienen, las más persuasivas y que más se comunican con los demás. Lo que se lleva es ir a cuantas más fiestas mejor y ser el rey de tu círculo social, dominando todas las habilidades sociales posibles.

Introvertidos: ¿bichos raros?

En los últimos tiempos, la extraversión se ha convertido en el ideal al que todos debemos aspirar. Si una persona se encuentra más cómoda leyendo que en una fiesta con la música alta y cientos de personas alrededor, se le tacha de tímido y de asocial, y decimos que tiene un problema.

Lectura recomendada: "Cómo saber si tiendes hacia la introversión o hacia la extraversión"

Y aunque es cierto que algunas de las personas que evitan las situaciones sociales lo hacen debido a un problema (como la fobia social, la ansiedad o una timidez exagerada), otras lo hacen porque realmente prefieren la soledad. Hace ya casi un siglo, Carl Gustav Jung definió en su obra Tipos psicológicos dos tipos de personalidad, clasificando a las personas en introvertidos y extravertidos.

Diferencias entre introvertidos y extravertidos

En este artículo vamos a examinar las diferencias entre introversión, extraversión y otros conceptos relacionados. Empezamos con el primero de ellos, la ansiedad social.

Ansiedad social

El trastorno por ansiedad social, también conocido como fobia social, es una patología clasificada dentro de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza porque la persona que lo padece sufre un miedo persistente a una o más situaciones sociales, debido al temor a quedar en ridículo.

Los síntomas más comunes son presión en el pecho, sudor, temblor en las piernas, ruborizaciónpensamientos negativos, temor a la evaluación negativa... Estos síntomas pueden aparecer en distintas situaciones sociales a las que la persona tenga que enfrentarse, como por ejemplo hablar en público o estar en una fiesta.

Como todos los trastornos, el problema de la ansiedad social se presenta porque la persona desearía poder comportarse con normalidad en las situaciones que le dan miedo, pero no puede hacerlo. Para paliar esto, normalmente recurre a una o varias estrategias de afrontamiento, que pueden variar desde no ir a fiestas y reuniones sociales, a emborracharse o tomar drogas para aumentar su sensación de control.

Muchas de las personas que sufren este trastorno podrían ser clasificadas como extravertidas, y precisamente es el choque entre el deseo que tienen por relacionarse y el miedo a las situaciones sociales lo que les produce más sufrimiento.

Timidez

Si nos imaginamos una línea recta con la ansiedad social en un extremo y la introversión en el otro, la timidez quedaría más o menos por el medio. Al contrario de lo que piensa mucha gente, la timidez no se considera un trastorno psicológico, aunque comparte muchos rasgos con la fobia social.

La principal diferencia que presenta con la ansiedad social es que, mientras que una persona con ese trastorno tenderá a evitar las situaciones que le provocan malestar, ya sea no yendo o usando alguna otra estrategia de afrontamiento como beber alcohol, una persona tímida podrá seguir exponiéndose a esas situaciones. Eso sí, teniendo que enfrentarse a sus propios sentimientos de malestar en el proceso.

Otra diferencia es la generalización de los síntomas. Mientras que una persona tímida podrá disfrutar de ciertos tipos de situaciones sociales, en función de las condiciones de las mismas, alguien que padece de fobia social sentirá malestar en casi todas las situaciones en las que se sienta expuesto a las críticas de otros.

Al igual que en el punto anterior, podemos encontrar a muchas personas extravertidas y que sean a la vez tímidas, por lo que tampoco podemos identificar la introversión con este patrón de comportamiento.

Pero entonces, ¿qué es la introversión? Rasgos de una persona introvertida

Según la teoría de Jung, una de las clasificaciones más importantes que podemos hacer entre las personas es si son extravertidos o introvertidos.

La diferencia está en cómo consiguen la estimulación que necesitan para sentirse bien. Mientras que un extravertido se “carga” de energía en los ambientes sociales, un introvertido genera su propia estimulación interna, por lo que los ambientes muy energéticos le saturan y le acaban agotando.

Por tanto, una persona extrovertida tenderá a buscar situaciones en las que haya mucha gente, música alta, o sensaciones extremas. No será raro encontrar a alguien de estas características siendo el centro de atención de un grupo, o rodeado de muchos amigos, haciendo deportes extremos o actuando en un escenario.

Por el contrario, y aunque un introvertido también puede disfrutar de estas cosas, normalmente buscarán otro tipo de actividades para relajarse: leer un buen libro, mantener conversaciones profundas con sus amigos íntimos, pasar el día en la naturaleza...

Recapitulando: ¿soy introvertido o tímido?

Por supuesto, no hay introvertidos o extrovertidos puros (y como dijo el propio Jung, “si los hubiese tendríamos que buscarlos en el psiquiátrico"). Todos podemos mostrar características de uno u otro tipo en función del momento y de la situación en la que nos encontremos. Pero es importante saber que es posible disfrutar de la soledad sin que eso suponga que tenemos un trastorno.

En resumen, si crees que eres introvertido, mira a ver si encajas con estas cinco características:

  • Aunque disfrutas de las relaciones sociales, sueles preferir hablar en grupos reducidos que con mucha gente a la vez.
  • Cuando vas a una fiesta, en lugar de aumentar, tu energía va disminuyendo a lo largo de la noche, a veces hasta el punto de querer irte mucho antes que los demás.
  • No te importa estar en soledad de vez en cuando, sabes disfrutar de tu tiempo contigo mismo.
  • Tienes unos pocos amigos íntimos, y tu relación con ellos es muy profunda.
  • Cuando te interesa, eres capaz de entablar conversaciones superficiales con gente a la que no conoces, aunque por lo general no le dedicas demasiado esfuerzo a esta tarea.

En cambio, si te ves reflejado en las siguientes características, es probable que sufras de timidez o fobia social:

  • Te gustaría conocer a más gente pero sólo de imaginarte acercándote a un desconocido te entra malestar.
  • No eres capaz de disfrutar de las fiestas porque cuando estás en una te preocupa lo que los demás puedan pensar de ti.
  • Aunque no te gusta estar solo, muchas veces no sales de casa por miedo a exponerte a situaciones en las que te vas a sentir mal.
  • A veces sientes que tienes deseos contradictorios, porque te gustaría hablar con una persona o exponerte a un público, pero a la vez sólo de pensarlo te entra pánico.

Espero que este artículo te haya ayudado a entender las diferencias entre la introversión y los distintos trastornos que pueden afectar a nuestra conducta con los demás, y a entender mejor tus propios sentimientos respecto a las situaciones sociales.