¡Ups!

Se ha producido un error inesperado. Por favor, inténtalo otra vez o contacta con nosotros.

¡Ups!

Se ha producido un error inesperado. Por favor, inténtalo otra vez o contacta con nosotros.

¡Ups!

Se ha producido un error inesperado. Por favor, inténtalo otra vez o contacta con nosotros.

¡Ups!

Se ha producido un error inesperado. Por favor, inténtalo otra vez o contacta con nosotros.

¡Ups!

Se ha producido un error inesperado. Por favor, inténtalo otra vez o contacta con nosotros.

¡Ups!

Se ha producido un error inesperado. Por favor, inténtalo otra vez o contacta con nosotros.

Las 5 diferencias entre la desensibilización sistemática y la exposición

Estas dos técnicas son muy usadas para ofrecer tratamiento contra las fobias.

Oscar Castillero Mimenza

Oscar Castillero Mimenza

Desinsibilización y exposición
El uso de las nuevas tecnologías es frecuente en este tipo de técnicas.

Existen gran cantidad de tratamientos psicológicos elaborados con el fin de dar respuesta a las problemáticas y trastornos psicológicos que existen. Algunos de ellos han demostrado una probada eficacia en mejorar la sintomatología o incluso conseguir eliminar el problema, como ocurre con dos de los tratamientos más utilizados en la terapia para tratar fobias: la desensibilización sistemática y la exposición.

Se trata de técnicas altamente efectivas y muy similares entre ellas, hasta el punto de que es frecuente que se confundan entre sí. Sin embargo, lo cierto es que existen diferencias entre desensibilización sistemática y exposición, como vamos a ver lo largo de este artículo.

Dos métodos usados en psicoterapia

La terapia de exposición y la desensibilización sistemática son dos de los grandes tratamientos que se emplean en gran diversidad de trastornos.

Si bien son especialmente conocidas por su éxito a la hora de tratar fobias, existen diversas variaciones de estas técnicas que son empleadas en problemas como el trastorno por estrés postraumático (exposición a sensaciones interoceptivas, por ejemplo, o la desensibilización por reprocesamiento por movimientos oculares). Incluso técnicas como los experimentos conductuales que se usan en problemas de conducta o para combatir creencias (como en el trastorno obsesivo compulsivo o la depresión mayor) están en gran medida basadas en los mismos principios. Veamos una breve definición de cada uno de los términos.

Exposición

La exposición es una técnica básica pero muy poderosa, que basa su funcionamiento en situar al sujeto o paciente frente a frente con los estímulos que teme. Se trata de hacer que el sujeto permanezca en la situación atemorizante el tiempo suficiente como para su ansiedad baje de forma natural, hasta el punto de hacerse imperceptible. Así pues, se produce una habituación a los estímulos.

Dicha exposición puede y suele graduarse de tal manera que el proceso no resulte excesivo para el paciente, realizándose una jerarquía de exposición a partir de la cual el sujeto va a ir exponiéndose a los diferentes estímulos hasta que el nivel de ansiedad se reduzca hasta hacerse imperceptible.

Existen múltiples variantes de la exposición (de hecho, bajo determinada perspectiva la desensibilización sistemática podría considerarse como tal), pudiendo aplicarse tanto en vivo como en imaginación o incluso en los últimos años mediante realidad virtual.

Desensibilización sistemática

Se trata de una técnica similar a la exposición, orientada a lograr la reducción de las respuestas ansiosas y emocionales aversivas para el paciente a la par que se limitan y evitan las evitaciones de las situaciones.

En esta ocasión, parte de la idea de que si el miedo es aprendido también puede aprenderse a eliminarlo: los esfuerzos terapéuticos se van a centrar en que el sujeto consiga eliminar la ansiedad que le genera la estimulación de forma activa. Se busca que realice activamente respuestas contrarias y totalmente incompatibles con las ansiosas, de tal manera que se aprenda a eliminar la asociación entre estímulo y pavor para generar otra entre el estímulo y la relajación, la indiferencia u otra alternativa. En otras palabras, se basa en el contracondicionamiento.

En este caso, también, el sujeto va a tener que exponerse a los estímulos que le generan ansiedad, siendo imprescindible la jerarquización de los estímulos de tal manera que el proceso de contracondicionamiento pueda realizarse poco a poco y con estímulos cada vez más ansiógenos. Tradicionalmente y de manera habitual esta técnica tiende a ser realizada en imaginación, si bien es posible realizarla con estimulación en vivo o en realidad virtual.

5 grandes diferencias entre ambas técnicas

Si bien una observación superficial puede hacer ver que existe una gran similitud entre desensibilización y exposición e incluso generar que las confundamos, un análisis más profundo de su funcionamiento deja ver que tienen algunas diferencias remarcables. Entre ellas destacan las cinco que siguen.

1. Objetivos ligeramente diferentes

Una de las principales diferencias entre exposición y desensibilización sistemática es el hecho de que tienen objetivos que, aunque semejantes, son distintos: mientras que en la exposición el objetivo es que el sujeto reduzca sus niveles de ansiedad mediante el hecho permanecer en la situación aversiva en sí, la desensibilización sistemática busca que éste genere respuestas que no dejen lugar a la aparición de la ansiedad.

2. Distintos mecanismos de funcionamiento

Profundamente vinculado al punto anterior, además de los objetivos también difieren en los métodos. Si bien en ambos casos el paciente ha de enfrentarse al estímulo que le causa ansiedad, mientras que la exposición se basa en la habituación a la estimulación como método para reducir la ansiedad que genera, en la desensibilización se emplea el contracondicionamiento, buscando que el sujeto lleve a cabo una respuesta incompatible con la ansiedad que sustituya a su anterior respuesta.

3. Estructuración y gradualidad en la exposición

Otro elemento que puede significar una diferencia entre ambas técnicas es la obligatoriedad de la graduación. La desensibilización sistemática se lleva a cabo siempre de manera muy estructurada, exigiendo una jerarquía de exposición clara. Sin embargo, aunque la exposición también puede ser (y de hecho se recomienda) graduada, también es posible encontrar variantes como la implosión y la inundación en que la exposición al estímulo más temido es muy inmediata. El ritmo va a depender, asimismo, de las preferencias y posibilidades del paciente y cómo este vaya reaccionando a la exposición.

4. Diferente utilización de la relajación

Las técnicas de relajación como la respiración diafragmática y la relajación progresiva de Jacobson son elementos de gran utilidad y frecuentemente empleados para reducir el nivel de ansiedad, incorporándose frecuentemente en ambas técnicas.

Sin embargo el uso que se hace de ellas es distinto: mientras en la desensibilización sistemática se emplean como mecanismo para el contracondicionamiento, empleándolas como respuesta incompatible con la ansiedad, en la exposición su uso se limita a rebajar el nivel de tensión ante la exposición al estímulo fóbico en aquellos casos en que la ansiedad es excesiva para el paciente.

5. Diferentes niveles de generalización

Si bien ambas técnicas son muy efectivas para el tratamiento de las fobias cuando son aplicadas correctamente por profesionales preparados y teniendo en cuenta las necesidades y particularidades de cada paciente y situación, lo cierto es que puede encontrarse otra diferencia más en lo que respecta a su nivel de generalización.

La exposición permite reducir el nivel de ansiedad hacia los estímulos fóbicos pactados entre terapeuta y paciente de forma muy eficiente, pero si bien la habituación a dichos estímulos puede generalizarse hacia otros semejantes el efecto de la técnica puede ser ligeramente restringido. Sin embargo, al permitir la desensibilización sistemática la generación de una respuesta alternativa es posible que en esta segunda pueda haber una mayor generalización hacia otras situaciones y estimulaciones que generan ansiedad, aplicando la misma respuesta incompatible.

Referencias bibliográficas

  • Labrador, J. (2004). Técnicas de modificación de conducta. España: Ediciones Pirámide.
Oscar Castillero Mimenza

Oscar Castillero Mimenza

Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Barcelona

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Máster en Psicopedagogía con especialización en Orientación en Educación Secundaria. Cursando el Máster en Psicología General Sanitaria por la UB.

Psicólogo/a

¿Eres psicólogo?

Date de alta en nuestro directorio de profesionales

Artículos relacionados