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Los seres humanos somos seres sociales, por lo que tenemos que convivir con otras personas para lograr el equilibrio emocional y el bienestar mental y material. Esto quiere decir que no siempre podemos hacer lo que nos apetezca a nosotros, sino que en distintas situaciones de de la vida cotidiana, ya sea con nuestra pareja o nuestros amigos, a menudo tenemos que negociar para llegar a acuerdos formales e informales.

De hecho, saber negociar con tu pareja es una de las claves para que una relación funcione, porque la relacion es cosa de dos, y cada uno tiene sus propias necesidades.

Otro escenario en el que solemos tener negociaciones constantes es, por ejemplo, el ámbito laboral. Puede que tengamos que negociar un contrato de trabajo o solucionar un conflicto laboral. De hecho, hay negociadores profesionales que se dedican precisamente a eso.

Cómo ser un buen negociador

Pero independientemente de que sea en la vida cotidiana o en el trabajo, ¿qué necesitamos para ser buenos negociadores? ¿Cómo se comporta un buen negociador?

A continuación puedes encontrar 10 claves psicológicas para lograrlo.

1. Escucha activamente

Escuchar es tan importante como hablar. Pero, en muchas ocasiones, oímos más que escuchamos. Especialmente en una negociación, es imprescindible prestar atención a la comunicación completa del otro lado de la mesa negociadora.

Esto incluye no solamente el lenguaje verbal, sino que el lenguaje no verbal es igual de importante. Es crucial que reconozcas qué es lo que quieren los demás realmente, y no solo lo que expresan en palabras. Esto es imprescindible tanto si estamos negociando, por ejemplo, un convenio de trabajadores, como si hemos discutido con nuestra pareja y queremos saber sus verdaderas necesidades.

2. Debes ser asertivo

Ser asertivo es una de las grandes cualidades de un negociador. Este término hace referencia a expresar tu opinión de manera correcta mientras defiendes tu punto de vista y, a la vez, respetas los derechos de los demás. Es una forma de comunicación no invasiva, en la que te sientes seguro de lo que ofreces, siempre dentro del marco de la cordialidad y la tolerancia hacia las opiniones de los otros.

3. Confianza en uno mismo

Los buenos negociadores confían en sí mismos y no tienen miedo a mostrarse de esta manera.

Si lo que queremos es convencer a la otra persona de que nuestro punto vista tiene mucho sentido, debemos hacerlo con decisión y haciéndole llegar el mensaje a la otra persona que creemos en lo que decimos.

Confiar en uno mismo te permite escuchar lo que la otra persona quiere decir, porque, si eres inseguro, estarás a la defensiva. Las personas que no confían en sí mismas cederán a las primeras de cambio, porque tienen gran dificultad para mostrar su punto de vista y decir “no.”.

4. No esperes conseguir todo lo que quieres

Debes tener claro que es una negociación y que, en muchos casos, no lograrás todo lo que te propones. Debes aprender a ceder porque la otra persona (o personas) también tienen sus necesidades. Se trata de llegar a un punto en el que ambas partes vais a mejorar de alguna manera.

5. No cedas sin recibir nada a cambio

Que no esperes conseguir todo lo que te propones no significa que debas ceder constantemente sin lograr nada a cambio, porque estarás enviando un mensaje al otro actor de la negociación de que realmente no confías en lo que ofreces, lo cual puede provocar que te exija incluso más.

Tienes que hacerte valer y si quieren cambiar algo de lo que propones, que ganes tú algo también.

6. Domina la persuasión

La persuasión es una capacidad imprescindible para ser un negociador, y es la habilidad que tenemos de convencer a otros individuos para que realicen algo que no tenían pensado realizar. La persuasión es todo un arte, y existen distintas técnicas que puedes aplicar en el entorno negociador.

7. Muéstrate optimista y abierto

En una negociación debes mostrarte optimista y abierto. Aunque haya momentos de tensión, nunca debes perder los nervios. Una actitud abierta, generalmente, va a ser beneficiosa. Si por el contrario notas que el ambiente está muy tenso, es mejor parar la negociación unos minutos, tomar un poco el aire, y volver con una actitud renovada.

8. Debes ser empático

La empatía es la capacidad de ponernos en los pies del otro y entender sus necesidades. Sin duda, ésta es una cualidad que debe poseer todo negociador. La empatía, además, nos ayuda a regular nuestro propio comportamiento y adaptarlo a la situación y al interlocutor con el que negociamos.

9. No te lo lleves al terreno personal

No debes olvidar que en una negociación cada uno va a pedir lo que le más le interesa y, a veces, puede chocar con tu visión o manera de hacer las cosas. Cada individuo tiene unos gustos y unas necesidades distintas, no debes tomártelo como un ataque hacia tu persona.

10. Tómate tu tiempo y controla tus emociones

Negociar no siempre es fácil y, en ocasiones, pueden aparecer puntos conflictivos que hay que tratar con delicadeza. Es importante que lo sepas y que tengas paciencia. Los seres humanos somos seres emocionales, pero en una negociación hay que mantener la cabeza fría y no perder de vista nuestros objetivos.