Nosotros somos los protagonistas de nuestra propia vida y, por tanto, es una tendencia muy común el creer que el mundo gira alrededor nuestro. En biología, el egoísmo es un evento evolutivo extremadamente común, ya que los seres vivos buscan su bienestar propio para poder reproducirse lo máximo posible, independientemente de la integridad de sus congéneres. En la naturaleza, prácticamente todo acto tiene un enfoque individual, ya que la permanencia propia en el tiempo para dejar más descendencia es la única razón para vivir.

Según la teoría del egocentrismo psicológico, los seres humanos no nos libramos de esta tendencia evolutiva. Esta postulación propone que toda conducta está motivada por recompensas autointeresadas, negando así la existencia de los comportamientos altruistas en nuestra especie. Instintivamente buscamos lo agradable, y hacer el bien nos hace recibir recompensas positivas por parte de las personas que nos rodean.

En base en esta conducta individualista a nivel evolutivo, es muy normal encontrar características en la población como el egoísmo, egocentrismo y narcisismo. De todas formas, no todos estos rasgos psicológicos son iguales, ni se experimentan de la misma forma. Hoy te presentamos las diferencias entre el egocentrismo y el trastorno de personalidad narcisista.

Cómo diferenciar el egocentrismo y el trastorno de personalidad narcisista

El narcisismo y el egocentrismo son dos ideas que están estrechamente relacionadas, pero se usan en ámbitos ligeramente distintos. Veamos a continuación en qué se diferencian estos conceptos, de manera resumida.

1. Diferentes escalas: trastorno contra característica

Ser egocéntrico es una característica de la personalidad de una persona, mientras que el trastorno de personalidad narcisista (NPD) es una entidad clínica que requiere de tratamiento, englobada en el modelo dimensional de los trastornos de personalidad. No están en la misma escala: una cosa es un rasgo negativo, mientras que la otra incurre en el cuadro patológico.

Se estima que, en Estados Unidos, del 1 al 15% de la población sufre un trastorno de personalidad narcisista, con una mayor prevalencia en hombres que en mujeres. Además, al tratarse de un cuadro clínico, no es raro que venga acompañado de otras patologías físicas y/o emocionales, como la anorexia nerviosa, dependencia a sustancias nocivas (especialmente cocaína), otros trastornos de personalidad y depresión.

2. Narcisismo y egocentrismo: uno comprende al otro

Si bien el narcisismo también podría llegar a concebirse como un rasgo (al mismo nivel que el egocentrismo), casi siempre se utiliza en el ámbito psiquiátrico para describir el trastorno patológico.

Una persona con NPD es egocéntrica, ya que el paciente tiene una percepción desmesurada de su propio ser, una necesidad profunda de atención, delirios de grandeza y otros eventos relacionados con la alta estima individual, siempre dependiente de la aprobación ajena.

Por otro lado, una persona egocéntrica cree que sus propias opiniones o intereses son más importantes que las de los demás, pero esto no tiene por qué ir acompañado del resto de rasgos patológicos que caracterizan al trastorno de personalidad narcisista. En resumen, una persona con NPD es egocéntrica por definición, pero no todos los egocéntricos sufren NPD.

3. El egocentrismo no es un trastorno

A pesar de sonar repetitivos, es necesario hacer hincapié en esta idea. El concepto de “narcisista” puede llegar a ponerse a un nivel más bajo para describir ciertos rasgos leves, pero el egocentrismo no se puede etiquetar como trastorno en ningún caso. Por ello, no es cuantificable por medidas clínicas, como sí sucede con el NPD.

4. El narcisismo es cuantificable

Como se trata de una entidad clínica, el trastorno de personalidad narcisista debe poder diagnosticarse en base a ciertos parámetros. El Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders nos muestra los parámetros que debe cumplir un paciente para que pueda ser considerado como tal:

  • El paciente tiene una sensación autopercibida de grandiosidad.
  • Se preocupa continuamente con fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amores perfectos.
  • Cree que es especial y que solo puede ser entendido por otras personas a su nivel.
  • Requiere admiración continua y excesiva.
  • Cree que tiene más derechos sobre los demás por ser él, de forma completamente irracional.
  • Es manipulador y se aprovecha de su entorno para conseguir sus bienes propios, independientemente del perjuicio ajeno.
  • No tiene empatía ni muestra interés por entender al resto de personas.
  • Muestra conductas arrogantes y/o combativas.
  • Es envidioso o cree que el resto de personas tienen envidia de él.

Para que una persona sea diagnosticada con un trastorno de personalidad narcisista, debe cumplir 5 o más de estos parámetros desde la perspectiva del profesional de la salud que atiende a la persona. Como ves, esta entidad clínica sigue un patrón estandarizado.

5. El trastorno de personalidad narcisista requiere tratamiento

Ser egocéntrico es un rasgo indeseable que la persona puede querer cambiar para mejorar sus habilidades sociales, pero no requiere un tratamiento médico per sé. Si esta característica forma parte de un desorden psicológico más amplio (como el NPD), entonces sí que se requiere atención terapéutica.

El NPD se suele tratar con terapia psicodinámica, es decir, intentando abordar los elementos subyacentes (malos tratos durante la infancia, exceso de alabanza parental, etc.), mientras que la terapia cognitivo-conductual puede ser útil para modular ciertos comportamientos del paciente. Aunque no existe una medicación específica para este trastorno, los problemas accesorios (depresión, ansiedad, tendencias suicidas y otros) sí que se pueden abordar de forma farmacológica.

Resumen

Como has podido comprobar, estamos ante dos términos similares, pero en ningún caso equiparables. Una persona narcisista es inherentemente egocéntrica, pero no todas las personas con trazas de egocentrismo sufren un trastorno de personalidad narcisista.

Además de esta distinción, es necesario tener claro que en el caso del trastorno de personalidad narcisista (TDN) estamos ante una patología, un desorden psicológico que debe ser atajado más allá de la moral y opinión individuales. Las personas con TDN requieren atención psicoterapéutica y, en algunos casos, tratamientos farmacológicos para eventos asociados. Por todas estas razones (y por el bienestar del paciente), nunca se debe confundir un trastorno con un rasgo.

Referencias bibliográficas:

  • Cooper, A. M., & Ronningstam, E. (1992). Narcissistic personality disorder. American psychiatric press review of psychiatry.
  • Pincus, A. L., & Lukowitsky, M. R. (2010). Pathological narcissism and narcissistic personality disorder. Annual review of clinical psychology, 6, 421-446.
  • Salman Akthar, M. D., & Thomson Jr, J. A. (1982). Overview: Narcissistic personality disorder. Am J Psychiatry, 139(1).
  • Trastorno de personalidad narcisista, MSDmanuals. Recogido a 27 de marzo en https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-de-la-personalidad/trastorno-de-la-personalidad-narcisista
  • Weiss, B., & Miller, J. D. (2018). Distinguishing between grandiose narcissism, vulnerable narcissism, and narcissistic personality disorder. In Handbook of trait narcissism (pp. 3-13). Springer, Cham.