Las alteraciones y lesiones que afectan a las estructuras cerebrales implicadas en el lenguaje, en las conductas imitativas y en la inhibición de la conducta pueden provocar los síntomas que conocemos como ecofenómenos, consistentes en repetir movimientos o palabras que la persona ha visto u oído previamente.

Uno de estos síntomas es la ecolalia, en que se imitan palabras o frases. En este artículo describiremos qué es la ecolalia, cuáles son sus causas más habituales y a qué trastornos psicológicos y médicos se asocia normalmente.

¿Qué es la ecolalia?

El término “ecolalia” se utiliza para denominar la repetición involuntaria de palabras dichas por otras personas. Es un síntoma característico de distintos trastornos psicológicos, tanto orgánicos como funcionales, como el autismo, la afasia y la esquizofrenia.

La repetición puede consistir en una sola palabra o, por el contrario, en mensajes muy prolongados; en ocasiones no sólo se repiten palabras o frases, sino monólogos, conversaciones o canciones enteras. Cuando la persona se imita a ella misma en lugar de a otras hablamos de palilalia.

La ecolalia es un ecofenómeno, es decir, una conducta imitativa que se produce sin control consciente. Otros dos ecofenómenos muy habituales son la ecopraxia, en que se repiten acciones o gestos de otros, y la ecomimia, consistente en la imitación de expresiones faciales.

Tipos de ecolalia

Los síntomas de ecolalia se clasifican en función de dos criterios: la latencia de la respuesta (es decir, el tiempo que tarda en aparecer la repetición) y la intencionalidad de la conducta. Así, podemos hablar de ecolalia inmediata o retardada y de ecolalia funcional o no funcional.

La ecolalia inmediata, como su nombre indica, se produce justo después de que la persona escuche la vocalización. La ecolalia retardada puede darse en cualquier momento, existiendo en ocasiones una distancia temporal de años entre la verbalización original y la imitación.

Siguiendo el criterio de intencionalidad, dividimos las manifestaciones ecolálicas en funcionales, cuando la persona tiene una intención comunicativa o de autorregulación, y no funcionales, si no se dan las condiciones anteriores.

Causas de este fenómeno

La conducta imitativa, incluyendo la ecolalia, es normal y adaptativa en niños y niñas, puesto que la utilizan para adquirir e interiorizar nuevos comportamientos. Sin embargo, a medida que el lenguaje se desarrolla y el pequeño aprende habilidades de autorregulación cognitiva este fenómeno se vuelve menos habitual.

A partir de los 3 años la ecolalia puede ser un signo de que existe un trastorno subyacente que afecta al progreso del lenguaje o de la inhibición conductual; de este modo, es frecuente que aparezca ecolalia en niños ciegos, con dificultades de aprendizaje o con un trastorno generalizado del desarrollo.

La ecolalia en adultos por lo general es considerada patológica porque tiende a ser una manifestación de lesiones en el cerebro; se asocia particularmente a daños en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo provocados por factores genéticos, traumatismos, accidentes cerebrovasculares u otras causas.

En este sentido parecen tener especial relevancia el área motora suplementaria y la parte medial del lóbulo frontal. También se ha destacado el papel de las llamadas “neuronas espejo”, que se disparan cuando imitamos la conducta de otros, tanto externamente como en la imaginación.

Trastornos relacionados

Existen muchos trastornos que alteran el funcionamiento del lenguaje y de la inhibición conductual y que por tanto son susceptibles de provocar ecolalia. A continuación describiremos brevemente las alteraciones que se asocian de forma más habitual con este fenómeno.

1. Espectro autista

El concepto “trastornos del espectro autista”, que se introdujo en el DSM-5, engloba el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo de la infancia y el síndrome de Rett, además del propio autismo de Kanner y de otros trastornos generalizados del desarrollo.

Este conjunto de síndromes se deben probablemente a disfunciones en las neuronas espejo derivadas de causas genéticas. Los trastornos del espectro autista afectan a la comunicación, a la interacción social y a la amplitud del repertorio conductual, y en muchos casos cursan con déficits intelectuales.

En el marco del autismo el tipo de ecolalia puede variar en función de la intensidad de las alteraciones y de la situación concreta. Así, es más probable que se dé ecolalia no funcional en autistas que no comprenden el habla, mientras que la funcional puede usarse para compensar las dificultades lingüísticas. En estos casos es habitual la ecolalia inmediata.

2. Síndrome de Tourette

El síndrome de Tourette se caracteriza por la presencia crónica y simultánea de tics motores y vocales. Uno de los síntomas más conocidos del síndrome de Tourette es la coprolalia, que consiste en la emisión impulsiva de palabras obscenas o socialmente incorrectas, si bien sólo se da en un 10% de los casos aproximadamente.

De modo similar, y aunque resultan menos frecuentes que la coprolalia, también se producen ecofenómenos como la ecolalia y la ecopraxia en el contexto de este trastorno. La palilalia es otro de los posibles síntomas del síndrome de Tourette.

3. Afasia

Las lesiones debidas a accidentes cerebrovasculares o a traumatismos craneoencefálicos a menudo provocan afasia, un conjunto de trastornos del lenguaje asociados con el daño cerebral. En estos casos la ecolalia suele tener un carácter compulsivo y no funcional.

La ecolalia es particularmente frecuente en la afasia transcortical sensorial, que se produce como consecuencia de lesiones en el lóbulo temporal. Además de la ecolalia, otras características de este tipo de afasia son la presencia de parafasias (sustitución de palabras por otras incorrectas) y el mantenimiento de la comprensión verbal.

4. Demencia

Las demencias son enfermedades neurodegenerativas que provocan una pérdida progresiva de las facultades cognitivas, especialmente la memoria. Cuando las lesiones afectan a las regiones cerebrales implicadas en el lenguaje y en la autorregulación pueden provocar síntomas de ecolalia similares a los de la afasia.

La ecolalia es especialmente habitual en las demencias frontotemporales, sobre todo en la enfermedad de Pick. Los trastornos degenerativos que afectan a los ganglios basales, como la enfermedad de Parkinson, la de Huntington y la parálisis supranuclear progresiva, también provocan ecofenómenos con frecuencia.

5. Esquizofrenia

El DSM-IV define la esquizofrenia como un trastorno crónico caracterizado por la presencia de alucinaciones, ideas delirantes, lenguaje desorganizado y/o aplanamiento afectivo, entre otros síntomas.

Uno de los subtipos de esquizofrenia es la catatónica, que implica alteraciones por exceso o por defecto en el movimiento. La ecolalia y la ecopraxia son habituales en la esquizofrenia catatónica.