Los seres humanos estamos constantemente creciendo y desarrollándonos, y estos cambios no sólo ocurren a nivel biológico, sino también psicológico y social. Según crecemos nuestro entorno nos exige que nos comportemos de una determinada manera.

Con los años, nuestro aspecto físico va cambiando, y nuestra mente también. Cada vez nos volvemos más independientes y responsables a medida que vamos entrando en la edad adulta. Aunque generalmente maduramos a medida que nos hacemos mayores, algunos adultos siguen anclados en el deseo de comportarse como niños o adolescentes sin ser capaces de tomar la responsabilidad de sus actos y la vida adulta. Se trata de una especie de miedo a crecer.

Miedo a crecer: ¿qué es?

El crecimiento y el desarrollo de las personas siempre han interesado a los psicólogos. Una de las teorías más conocidas en psicología del desarrollo es la de Erik Erikson, llamada “Teoría del Desarrollo Psicosocial”. Este autor postula que las personas pasamos por una serie de etapas a lo largo de nuestra vida, y en éstas tenemos que superar una serie de conflictos que, de superarse exitosamente, hacen que adquiramos diferentes competencias vitales.

Crecer es evolucionar, desarrollarse, progresar y superar los diferentes estadios, es decir, no quedarse atascado en ninguno. Crecer trae consigo nuevos conocimientos y aprendizajes, aunque también es necesario dejar ir viejos hábitos o comportamiento a medida que nos hacemos mayores.

En ocasiones, las personas no siguen una progresión normal y tienen miedo a hacerse mayores. El miedo a crecer puede manifestarse de dos maneras: con el síndrome de Peter Pan, más relacionado con los aspectos psicosociales; o bien con la gerantofobia o gerontofobia, que es el miedo a hacerse mayor, más bien relacionado con los aspectos físicos (la imagen corporal, la pérdida de movilidad, etc.).

De qué trata el síndrome de Peter Pan

El síndrome de Peter Pan hace referencia a aquellos adultos que siguen comportándose como niños o adolescentes sin ser capaces de tomar la responsabilidad de sus actos y la vida adulta. Suele asociarse al miedo a enfrentarse solo a las dificultades, a no salir de la zona de confort y esperar que otros resuelvan sus problemas. Los que lo presentan son individuos muy dependientes y acomodados.

Los individuos con este miedo a crecer tienen serias dificultades para asumir los roles de la edad adulta, como el de padre o el de profesional, y se resisten a independizarse. Mantienen relaciones sentimentales superficiales y no consiguen la estabilidad vital.

Cuáles son sus síntomas

El síndrome de Peter Pan trae consigo diferentes consecuencias para la persona que lo sufre. Generalmente, estos individuos aparentan ser felices y viven la vida al máximo; sin embargo, presentan pueden altos niveles de ansiedad y tristeza. También pueden sentirse poco realizados con sus vidas, lo que afecta su autoestima.

Existen diferentes síntomas que avisan de la presencia de este síndrome ligado al miedo a crecer. Son los siguientes:

  • Son personas dependientes con necesidad constante de atención.
  • Sienten una gran inseguridad, falta de confianza y baja autoestima.
  • El compromiso no forma parte de su vida, pues lo consideran un obstáculo para su libertad.
  • Suelen ser personas centradas en sí mismas.
  • Suelen ser consentidas y esperan recibir antes que dar.
  • Tienen una baja tolerancia a la frustración.
  • Suelen comportarse como niños o adolescentes aún pasados los 30 años.
  • Sienten una gran insatisfacción.
  • Tienen miedo a la soledad.
  • No se responsabilizan por sus actos y carecen de poca capacidad de autocrítica.

Causas del síndrome de Peter Pan

Las causas del síndrome de Peter Pan pueden ser variadas. La personalidad dependiente o evitativa puede provocar el desarrollo de esta condición. El estilo que la persona tiene de hacer frente a los problemas, también. Asimismo, el estilo educativo que ha recibido por parte de su familia y el exceso de protección durante su desarrollo pueden causar que el individuo no sea emocionalmente fuerte y, por tanto, sea más propenso a desarrollar este síndrome.

Las dificultades económicas y la incapacidad de encontrar empleo, así como las creencias irracionales y la falta de habilidades sociales pueden estar detrás de este fenómeno.

Miedo a crecer en los niños

Si bien está claro que algunos adultos pueden sentir un gran miedo a crecer, en el caso de los niños es poco probable que esto ocurra. En gran parte, esto es porque su grado de reflexión es menor y a nivel social no se sienten tan presionados

Ahora bien, en algunos casos puede ocurrir que los niños asocien la edad adulta a algo negativo, lo que les produce ansiedad y terror y provoca que desarrollen una fobia.

La revista LiveScience se hizo eco de la noticia de una niño mexicano de 14 años edad que sentía un miedo tan intenso a crecer que tomó medidas extremas para su crecimiento, como restringir su ingesta de alimentos y distorsionar su voz para hablar con un tono más agudo. El pequeño comenzó a sufrir la fobia a 11 años de edad, y unos años más tarde fue diagnosticado con gerontofobia.

¿Qué es la gerontofobia?

La gerontofobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo irracional a envejecer. Es decir, a que pasen lo años y la persona sufra un cambio de apariencia, tenga que depender de los demás, pierda la movilidad, sea llevado una residencia o su salud empeore. Las fobias causan una ansiedad extrema en la persona que las padece, por lo que tienden a evitar el estímulo temido, ya sea una objeto o una situación.

La gerontofobia suele manifestarse en la última etapa de los 30 años, cuando las arrugas comienzan a aparecer. Gran parte de la culpa del desarrollo de este trastorno es el bombardeo de información de los medios de comunicación respecto a la imagen corporal perfecta. Sin embargo, los eventos traumáticos están asociados al desarrollo de muchas fobias, y la gerontofobia no es una excepción. La incapacidad de aceptar que las personas envejecemos también es uno de los motivos por los que este trastorno puede manifestarse.