Una parte del lóbulo parietal que queda oculta en la cisura interhemisférica. Wikimedia Commons.

El cerebro humano es un órgano complejo y fascinante. Cada hemisferio cerebral está compuesto por varios lóbulos.

Y en el lóbulo parietal superior, oculta entre capas de fibras nerviosas, podemos encontrar la precuña, una región única por sus características y por las funciones que se le han atribuido como principal centro de coordinación cerebral, así como por participar en los procesos de autoconciencia.

En este artículo te explicamos qué es la precuña, cuál es su estructura y dónde se ubica, cuáles son sus principales funciones y qué papel juega en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Precuña: definición, estructura y ubicación

La precuña o precúneo es una región localizada en el lóbulo parietal superior, oculta en la cisura longitudinal del cerebro, entre ambos hemisferios. Limita al frente con la rama marginal del surco cingulado, en la parte posterior con el surco parietooccipital y, por debajo, con el surco subparietal.

En ocasiones, la precuña también se ha descrito como el área medial de la corteza parietal superior. En términos citoarquitectónicos, corresponde al área 7 de Brodmann, una subdivisión de la región parietal de la corteza.

Además, posee una compleja organización cortical en forma de columnas y es una de las regiones cerebrales que más tardan en completar su mielinización (proceso por el cual los axones se recubren de mielina para, entre otras cosas, mejorar la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos). Su morfología muestra variaciones individuales, tanto en en su forma como en el tamaño longitudinal.

Asimismo, la precuña posee numerosas conexiones neuronales; a nivel cortical, conecta con áreas sensoriomotora, con áreas vinculadas con las funciones ejecutivas, la memoria y la planificación motriz, y con la corteza visual primaria; y a nivel subcortical, tiene importantes conexiones con los núcleos talámicos y el tronco cerebral.

La precuña es una estructura que se ha desarrollado más en humanos que en animales, ya que a nivel evolutivo se ha producido un aumento considerable del tamaño (en forma y superficie) de los lóbulos parietales y frontales de la corteza cerebral humana con respecto al resto del reino animal, con lo que ello supone respecto al desarrollo de funciones cognitivas superiores. Es, por lo tanto, una estructura que ha suscitado un gran interés en la comunidad neurocientífica, pese a ser anatómicamente tan “esquiva” (por su ubicación).

Funciones

La precuña es una de las principales áreas de regulación e integración de nuestro cerebro, y actúa como una especie de director de orquesta por el que pasan muchas de las señales necesarias para que este órgano funcione como un todo integrado.

A continuación se exponen las diferentes funciones atribuidas a la precuña:

Información autobiográfica (memoria episódica)

La precuña trabaja en conexión con la corteza prefrontal izquierda, implicada en procesos que tienen que ver con la memoria episódica y los recuerdos autobiográficos. En este sentido, participa en aspectos como la atención, la recuperación de la memoria episódica, la memoria de trabajo o los procesos de percepción consciente.

1. Procesamiento visoespacial

Otra de las funciones clave en las que se ha sugerido que la precuña está implicada es el procesamiento visoespacial; esta área participaría en la gestión de la atención espacial, cuando hay movimientos y, también, cuando se generan imágenes.

También se cree que se encarga de la coordinación motora en procesos de atención dividida; es decir, cuando se requiere cambiar la atención a distintos lugares o localizaciones espaciales (p. ej. al escribir un texto o dibujar una pintura). Además, la precuña se activaría, junto con la corteza premotora, en operaciones mentales que requieren de un procesamiento visoespacial.

2. Conciencia sobre uno mismo

Diversas investigaciones han vinculado a la precuña con procesos en los que interviene la conciencia de uno mismo; en este sentido, esta región cerebral tendría un papel relevante en la integración de la percepción de nosotros mismos, en una red de relaciones espaciales, temporales y sociales. La precuña se encargaría de generar esa sensación de continuidad entre cerebro, cuerpo y entorno.

En estudios con imágenes funcionales se ha observado que esta estructura cerebral analiza e interpreta la “intención” de los demás respecto a nosotros mismos; esto es, actuaría como un mecanismo de análisis de los juicios ajenos que requieren una adecuada interpretación para poder actuar en consonancia (p. ej. con empatía).

3. Percepción consciente

Además de tener un papel relevante en procesos de autoconciencia, se ha sugerido que la precuña podría ser, junto con la corteza cingulada posterior, relevante para el procesamiento y la percepción consciente de la información.

Se ha observado que durante la vigilia el metabolismo de la glucosa cerebral aumenta significativamente, al contrario de lo que ocurre cuando se está bajo la influencia de la anestesia. Además, durante el sueño de ondas lentas y el sueño de movimientos oculares rápidos o sueño REM, la precuña estaría prácticamente desactivada.

Por otra parte, se cree que las funciones cognitivas relacionadas con esta región cerebral podrían contribuir a integrar la información interna (que proviene del cerebro y nuestro organismo) con la información ambiental o externa; de este modo, la precuña tendría un papel esencial en los procesos que generan la conciencia y la mente en general.

4. Núcleo integrador

Cada vez son más los estudios que avalan el papel de la precuña como centro integrador de redes neuronales del cerebro, debido a su alta centralidad en la red cortical de este órgano y a sus numerosas y potentes conexiones con áreas prefrontales encargadas de funciones ejecutivas como la planificación, la supervisión y la toma de decisiones.

La precuña en la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer, en su fase temprana, comienza con problemas metabólicos en la zona de los lóbulos parietales mediales. Parece ser que el agrandamiento de esas regiones cerebrales es la que confiere cierta vulnerabilidad a la posterior neurodegeneración que sufren estos pacientes.

Diversos estudios han planteado que puede haber una relación entre la precuña y el desarrollo de esta grave enfermedad. Como hemos comentado anteriormente, la precuña ha evolucionado de forma distinta en humanos que en animales: la principal diferencia con respecto al resto de primates, por ejemplo, es que esta estructura presenta niveles metabólicos particularmente elevados.

Al parecer, la precuña tiene niveles de gasto metabólicos más altos de lo que correspondería por su tamaño, lo que también ocurre con sus valores térmicos. Lo curioso es que el Alzheimer comienza con problemas metabólicos justamente en el área parietal medial profunda, donde se encuentra la precuña. Y una característica del Alzheimer es la fosforilación de las proteínas tau, que se produce en mamíferos que hibernan en respuesta a cambios de temperatura.

Lo que los neurocientíficos sugieren es que una patología tan frecuente y característica de los humanos como el Alzheimer estaría asociada a áreas del cerebro que poseen una morfología específica también en humanos. Y lo que se cuestionan es si el aumento en la complejidad de estas áreas cerebrales podría haber supuesto un incremento, igualmente, de la complejidad biológica que, secundariamente, podría provocar un aumento de la carga metabólica, el estrés oxidativo y los problemas celulares que predisponen a una persona a padecer la enfermedad de Alzheimer.

Con todo, en la actualidad se sigue investigando el posible vínculo de la precuña y otras estructuras similares con el desarrollo de esta y otras enfermedades neurodegenerativas, con el objetivo de hallar nuevos fármacos y dianas terapéuticas que curen o, al menos, frenen su avance.

Referencias bibliográficas:

  • Cavanna, A.E., & Trimble, M.R. (2006). The precuneus: a review of its functional anatomy and behavioural correlates. Brain, 129(3), pp. 564 - 583.
  • Miners, J.S., Palmer, J.C., & Love, S. (2016). Pathophysiology of Hypoperfusion of the Precuneus in Early Alzheimer's Disease. Brain Pathology, 26(4), pp. 533 - 541.