Una parte de la corteza cerebral vinculada a la percepción somatosensorial. Wikimedia Commons.

La corteza del cerebro humano cuenta con numerosos giros y circunvoluciones que le confieren su particular aspecto arrugado. Entre estos pliegues podemos hallar el giro postcentral, una estructura situada en el lóbulo parietal que contiene a la corteza somatosensorial primaria, encargada de procesar las sensaciones somáticas (como el tacto, la temperatura o el dolor).

En este artículo te explicamos qué es y dónde se ubica el giro postcentral, cuáles son las principales funciones del sistema somatosensorial que alberga y qué tipo de trastornos se originan cuando se produce un daño en esta estructura cerebral.

Giro postcentral: definición y localización neuroanatómica

El giro postcentral es una circunvolución cerebral situada en el lóbulo parietal lateral. Forma parte de la denominada corteza somatosensorial primaria, ya que recibe la mayor parte de las proyecciones nerviosas talamocorticales (que conectan el tálamo con la corteza cerebral) desde los sistemas de entrada sensorial.

Las proyecciones nerviosas al giro postcentral comprenden las fibras talamocorticales de los núcleos posteromedial ventral y posterolateral ventral del tálamo. Estos núcleos transmiten señales somatosensoriales de ambos lados de la cara y del cuerpo contralateral, respectivamente.

A nivel estructural, el giro postcentral está delimitado por la fisura longitudinal medial (hacia el centro), por el surco central (en frente), por el surco postcentral caudal (por detrás) y por el surco lateral inferior (por debajo). Aunque inicialmente se definió a la corteza somatosensorial como parte de las áreas 1, 2 y 3 de Brodmann, en la actualidad se considera que esta área debe considerarse únicamente como parte del área 3.

El cuerpo humano está representado por un mapa somatotópico en la corteza somatosensorial primaria que se sitúa en el giro postcentral, con un patrón de tipo homúnculo. Esta figura se suele emplear para describir la figura humana distorsionada, de modo que se refleje el espacio sensorial relativo que ocupa cada una de las partes del cuerpo en la corteza cerebral.

Determinadas zonas corporales son más sensibles y están sobrerrepresentadas en el homúnculo sensorial de la corteza somatosensorial, como los labios, las manos, los pies y los órganos sexuales. La pierna y los genitales se representan en el aspecto medial de la corteza, y el resto del cuerpo y la cabeza en el aspecto lateral.

Funciones

El giro postcentral, tal y como hemos avanzado, es una circunvolución del cerebro en la que podemos localizar la corteza somatosensorial primaria, que se encarga de funciones como la localización del tacto, de los cambios de la temperatura corporal o las vibraciones; del movimiento voluntario de las manos; la deglución intencional; la percepción gustativa y los movimientos de la lengua, entre otras.

La corteza somatosensorial primaria pertenece al sistema somatosensorial, una parte indispensable del sistema nervioso sensorial y cuyas células receptoras trabajan en base a estímulos de calor o estímulos nociceptivos (relacionados con el dolor). Éstas pueden ser termorreceptores, nociceptores, mecanorreceptores o quimiorreceptores, en función de la información que transmitan.

Las fibras de asociación de la corteza somatosensorial primaria se proyectan hacia la sustancia blanca del lóbulo parietal y conectan el giro postcentral con las áreas somatosensoriales de asociación que integran el tacto y la propiocepción consciente (el sentido que nos permite ubicarnos y movernos en el espacio adecuadamente) con otras modalidades sensoriales.

En investigaciones realizadas con sujetos fóbicos se ha encontrado que el flujo sanguíneo cerebral aumenta en la corteza somatosensorial (y en otras áreas, como la corteza frontal, la cingulada, la insular y la temporal) cuando a los participantes se les presenta el objeto que les provoca la fobia específica, con un predominio de las sensaciones antes imágenes en las que se estimulaba el tacto.

Por otra parte, diversos estudios han demostrado que la parte superior del giro postcentral se activa en respuesta a soplos de aire dirigidos a varias partes del rostro. Ésta parece ser una región cuya función es codificar la localización de los objetos cercanos al rostro, o los que entran en contacto con el mismo, y es posible que se utilice en el periodo de lactancia.

Trastornos relacionados

Las lesiones en la corteza somatosensorial primaria que alberga el giro postcentral incluyen síntomas característicos como: agrafestesia, un trastorno sensitivo que provoca dificultades en el reconocimiento de figuras, números y letras trazados sobre la piel y la palma de la mano; disminución o pérdida de la sensación de vibración; y reducción o pérdida de la propiocepción y del tacto fino.

Los daños en el giro postcentral suelen provocar alteraciones somatosensoriales en la parte contralateral afectada, y también pueden incluir una pérdida de la nocicepción (la emisión de señales de dolor) y la termocepción (la recepción de información sobre la temperatura de la piel y del organismo), así como de la sensibilidad postural.

Existen diversos trastornos y enfermedades neurodegenerativas que incluyen una afectación de las funciones somatosensoriales por afectación del giro postcentral y otras estructuras relacionadas. A continuación, veremos algunos ejemplos:

1. Degeneración corticobasal

La degeneración corticobasal es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por un cuadro progresivo y asimétrico de síntomas extrapiramidales (rigidez, distonía, temblores) y corticales (apraxia, alteraciones sensoriales corticales, etc.).

Los pacientes que sufren esta afección muestran atrofia cerebral que involucra a núcleos neuronales en el giro precentral y postcentral, con afectación de la corteza somatosensorial primaria y secundaria.

2. Convulsiones somatosensoriales

Las convulsiones o auras somatosensoriales son el resultado de una descarga nerviosa que afecta al giro postcentral. Las manifestaciones contralaterales que involucran partes más o menos extensas de la mitad del cuerpo pueden incluir: sensaciones de hormigueo, entumecimiento, parestesias o dolor.

3. Síndromes de negligencia

Las lesiones en el lóbulo parietal no dominante (generalmente el derecho) pueden causar heminegligencia, en la que se ignora el lado opuesto del entorno a pesar de que la visión sea normal.

Algunos pacientes con estos trastornos pueden desarrollar deficiencias neurológicos asociadas, como la parálisis de las extremidades, aunque no suelen ser conscientes de sus déficits y pueden negarlos (anosognosia).

4. Déficits propioceptivos

Un daño en el giro postcentral del lóbulo parietal, las columnas dorsales o los ganglios de la raíz dorsal, pueden generar una pérdida de la propiocepción, astereognosia (incapacidad de identificar objetos mediante el tacto), pérdida de las sensaciones vibratorias y pérdida de la discriminación de dos puntos en el tronco o las extremidades.

Cuando la lesión ocurre por debajo del nivel de la médula, la pérdida de la propiocepción es ipsilateral (en el mismo lado). Si se produce por encima del nivel de decusación de la médula, la pérdida se da en el lado contralateral al lugar de la lesión.

Referencias bibliográficas:

  • Martin, J.H. (2014). Neuroanatomia-: Texto e Atlas. AMGH Editora.
  • Pain perception: is there a role for primary somatosensory cortex?. Proceedings of the National Academy of Sciences, 96(14), pp. 7705 - 7709.
  • Snell, R.S. (2007). Neuroanatomía clínica. Ed. Médica Panamericana.