Barbas frondosas: ¿atractivas o motivo de espanto? Unsplash

Una de las tendencias más destacadas de los últimos tiempo es la barba, lo que ha provocado que muchos varones se la dejen debido al componente estético. Algunos estudios sugieren que los hombres con barba son vistos como más atractivos, y para algunas mujeres puede incluso ser un fetiche. La atracción desmedida por las barbas recibe el nombre de pogonofilia.

Sin embargo, no todo el mundo piensa que las barbas son estilosas, y algunos individuos pueden incluso desarrollar un trastorno llamado “pogonofobia”, el miedo irracional hacia las barbas. En este artículo revisaremos algunas características de esta patología y hablaremos de sus causas, síntomas y consecuencias.

Qué es el miedo a las barbas

La barba ha sido el símbolo que caracteriza la masculinidad. A lo largo de los siglos, ha representado muchas virtudes masculinas, incluida la sabiduría, la fuerza, el alto estatus social, incluso la destreza sexual, especialmente en las culturas guerreras. Sin embargo, también representa un objeto fóbico.

Existen muchos tipos de fobia, pero pocas llaman la atención de la misma manera que la fobia hacia el vello facial, que hace referencia al miedo irracional que algunas personas sienten hacia las barbas. especialmente hacia las más largas y pobladas. Esta fobia se descubrió en 1851, y el origen etimológico de la palabra se encuentra en la Antigua Grecia, pues “pogon” significa barba y “fobos” significa miedo. Las fobias son trastornos de ansiedad que provocan una sintomatología ansiosa ante la presencia de hombres barbudos.

Causas de la pogonofobia

Los motivos por los que una persona puede no gustarle las barbas son muy variados. Por ejemplo, algunas personas asocian la barba a los hombres que se cuidan poco y que además pueden ser sucios. Otros sujetos vinculan el vello facial al fanatismo religioso. En otros casos, la barba puede causar desconfianza o puede ser vista como anticuada o pasada de moda.

Ahora bien, la pogonofobia es un trastorno fóbico, y por tanto, una patología seria, que suele tener su origen en el condicionamiento clásico. Es decir, que se trata de un aprendizaje asociativo, que suele suceder después de una experiencia traumática.

Los primeros experimentos sobre fobias en humanos se realizaron en los años 20, cuando el psicólogo estadounidense John B. Watson y su ayudante Rosalie Rayner, provocaron que unos bebés sintieran miedo hacia ratas blancas de las que anteriormente disfrutaban.

Otras causas de esta fobia

Ahora bien, las experiencias traumáticas que sufre un individuo no son el único motivo del origen de esta fobias; sino que la observación puede traer consigo su desarrollo. Es lo que se conoce como condicionamiento vicario, cuando un individuo observa las reacciones de otra persona ante un estímulo relevante para el sujeto como para quien lo observa. Si quieres profundizar en este tema, puedes leer nuestro artículo: “Condicionamiento vicario: ¿cómo funciona este tipo de aprendizaje?” para saber más.

Además del origen aprendido de las fobias, algunos autores afirman que éstas tienen un origen biológico, y que los seres humanos somos más propensos a desarrollar estas patologías porque el miedo es una emoción que se desarrolla por asociaciones primitivas y no cognitivas, es decir, en el cerebro primitivo y no en el neocórtex, por lo que no responde a argumentos lógicos. Esto explicaría por qué los fóbicos tienen serias dificultades en superar esta patología pese a saber que sufren este trastorno.

Síntomas de la fobia a las barbas

Esta fobia afecta a la calidad de vida de las personas que la sufren. Mientras algunos pogonofóbicos sienten miedo solo a los bigotes, otros padecen la fobia ante las barbas. Los sujetos con esta fobia experimentan síntomas que pueden ser cognitivos, conductuales y físicos.

Entre los síntomas cognitivos destacan el miedo, la angustia, la confusión y la falta de concentración. Los sujetos con pogonofobia suelen evitar el estímulo temido, lo que haría referencia a un síntoma conductual. Algunos de los síntomas físicos son: hiperventilación, pulso acelerado sudores y temblores, náuseas y vómitos y boca seca.

Tratamiento

Como en el caso de otras fobias, la pogonofobia puede tratarse. La psicoterapia ha resultado ser muy efectiva, según muchas investigaciones.

Existen diferentes tratamientos dependiendo de la orientación del terapeuta. Uno de los más efectivos es la intervención cognitiva conductual, que suele incluir las técnicas de relajación y las técnicas de exposición.

El objetivo de esta última técnica es exponer gradualmente a la persona al estímulo temido, en este caso la barba, hasta que no le cause miedo o ansiedad . Hacerlo de manera gradual supone comenzar el tratamiento con la exposición a la exposición a los estímulos que causan menos molestias, por ejemplo, ver una foto de una persona con poco vello facial. El objetivo es llegar a los más temidos, por ejemplo, tocar la barba poblada de una persona.

De esta forma, se logra que la persona pueda comprobar por sí misma que no está en peligro al enfrentar estas situaciones, y así poco a poco el miedo desaparece y se aprende que la barba no es sinónimo de peligro

Desensibilización sistemática

Esta técnica es parecida a la anterior, pero el paciente, además, aprende también estrategias de afrontamiento, por ejemplo, las técnicas de respiración y relajación que causan un descenso en el nivel de activación. El tratamiento se lleva a cabo hasta que el grado de ansiedad e incomodidad ha disminuido por completo.