Veamos qué es este tipo de alteración cognitiva. Unsplash.

Muchas veces, cuando una persona sufre un episodio o un trastorno depresivo, sus funciones cognitivas se ven alteradas; así, puede disminuir su capacidad de concentración y su memoria, por ejemplo.

Cuando estas alteraciones son de suficiente gravedad clínica, estamos hablando de un cuadro de pseudodemencia depresiva. Veamos en qué consiste.

¿Qué es la pseudodemencia depresiva?

La pseudodemencia depresiva consiste en la presencia de sintomatología demencial que incluye además la alteración anímica propia de la depresión. Es decir, el cuadro depresivo se acompaña de un deterioro cognitivo severo lo suficientemente extenso como para parecerse o simular a una demencia.

Es cierto que la pseudodemencia no aparece únicamente en la depresión, si no que puede aparecer en otros cuadros psicopatológicos funcionales. Sin embargo, el más frecuente es la depresión.

Síntomas

Las características (además de las depresivas) las veremos con más detalle en el apartado de diagnóstico diferencial; sin embargo, las más importantes son: disminución de la capacidad de concentración, dificultad para recordar ciertos acontecimientos (afectación de la memoria inmediata y a corto plazo, p.ej.), dificultades atencionales, etc.

Causas

La pseudodemencia depresiva aparece a raíz de la depresión; muchas veces el paciente está sufriendo un estado tan negativo y apático que el funcionamiento cognitivo se ve alterado. Su psique está tan inmersa en este estado, como si no hubiera espacio para nada más. Es decir, sería lo que llamamos comúnmente “no tener la cabeza para nada”.

Cabe destacar que diferentes estudios longitudinales (Kral, 1983) han puesto en evidencia como muchos de los casos tratados como pseudodemencia depresiva han evolucionado posteriormente hacia un cuadro de demencia real, mientras que otros casos inicialmente diagnosticados como demencias han cambiado posteriormente el diagnóstico a depresión.

Se han planteado diversas teorías explicativas para ello; una de ellas es que existe un continuo entre depresión, alteración cognitiva y demencia en sujetos con Alzheimer. Otra es que puede ser que algunos de esos pacientes diagnosticados con pseudodemencia depresiva pudieran haber manifestado ya en los primeros estadios una enfermedad de Alzheimer.

Diagnóstico diferencial: pseudodemencia depresiva y Alzheimer

En la práctica clínica, es fácil confundir los síntomas de una demencia con los de una pseudodemencia depresiva. Por ello, es importante analizar las diferencias entre una y otra.

Vamos a analizar el diagnóstico diferencial de la demencia más común, la del Alzheimer, respecto a la pseudodemencia depresiva.

Demencia por Alzheimer: características

El comienzo en este tipo de demencia está mal delimitado, y su inicio es lento. El deterioro es progresivo y no existe conciencia de enfermedad. Generalmente el paciente no reconoce las limitaciones y no suelen afectarle. Muestran un humor lábil o inadecuado.

La atención es deficitaria. La memoria a corto plazo (MCP) siempre está afectada; en la memoria a largo plazo (MLP), el fallo mnésico es progresivo. En cuanto al lenguaje, suelen presentar anomia.

La conducta es coherente con el déficit, y suele ser de compensación. El deterioro social es lento. La clínica también es congruente, con agravamiento nocturno, afectación global de rendimientos y quejas imprecisas (que son menores que las objetivadas).

En las pruebas médicas estos pacientes cooperan, y estas les producen poca ansiedad. Los resultados suelen ser constantes. Las respuestas que muestra el paciente suelen ser evasivas, erróneas, confabuladas o perseverantes. Destacan los éxitos.

En cuanto a la respuesta al tratamiento con antidepresivos, el tratamiento no reduce la sintomatología cognitiva (sólo mejora la sintomatología depresiva).

Pseudodemencia depresiva: características

Veamos ahora las diferencias entre Alzheimer y pseudodemencia depresiva. En la pseudodemencia depresiva, todas las características anteriores varían. Así, su comienzo está bien delimitado y su inicio es rápido. La evolución es desigual.

Los pacientes tienen una conciencia de enfermedad marcada, y reconocen y perciben adecuadamente sus limitaciones. Estas son mal vivenciadas. Su humor suele ser triste y aplanado.

La atención está conservada. La MCP a veces está disminuida, y la MLP con frecuencia está inexplicablemente alterada. No existen alteraciones en el lenguaje.

Su conducta no es coherente con el déficit, y esta suele ser de abandono. El deterioro social aparece temprano.

Los síntomas son exagerados por el paciente (aparecen más quejas que las objetivadas), y las quejas son específicas. Además, los pacientes responden a las pruebas médicas con escasa cooperación, y el éxito a ellas es variable. Estas les producen ansiedad. Las respuestas que suelen mostrar son globales y de desinterés (del tipo “no sé”). Destacan los fallos.

El tratamiento con antidepresivos mejora el estado de ánimo, y consiguientemente mejoran también los síntomas cognitivos, a diferencia de la demencia, donde los síntomas cognitivos no mejoran con los antidepresivos.

Tratamiento

El tratamiento de la pseudodemencia depresiva debe centrarse en el tratamiento de la depresión en sí, ya que al mejorar esta, mejoran los síntomas cognitivos. Así, el tratamiento más completo será un tratamiento cognitivo conductual (o únicamente conductual) combinado con tratamiento farmacológico.

La terapia conductual también está indicada, así como la terapia interpersonal o las terapias de tercera generación (por ejemplo, Mindfulness).

El yoga o el deporte también suelen producir efectos beneficiosos en la reducción de los síntomas ansiosos, que a menudo aparecen asociados a la depresión. Además, ayudan a reducir el estrés, a reducir las rumiaciones y a dormir mejor.

Referencias bibliográficas:

  • Arango, JC. y Fernández, S. (2003). Depresión en la enfermedad de Alzheimer. Revista Latinoamericana de Psicología, 35(1), 41-54.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Emery, V. O.; Oxman, T. E. (1997). "Depressive dementia: A 'transitional dementia'?". Clinical Neuroscience. 4 (1): 23–30.
  • Kral, V. A. (1983). The Relationship between Senile Dementia (Alzheimer Type) and Depression. 28(4). https://doi.org/10.1177/070674378302800414.