Son muchas las causas que pueden generar un deterioro cognitivo en una persona. Por eso, los investigadores buscan nuevas soluciones.

Algunas de las técnicas más conocidas en este aspecto son las de rehabilitación cognitiva. A continuación podremos descubrir cuáles son sus principales tipos y aplicaciones prácticas, qué caracteriza a esta metodología, y cuáles son las ventajas que aporta frente a otros sistemas.

¿Qué es la rehabilitación cognitiva?

Cuando hablamos de rehabilitación cognitiva nos referimos a una serie de técnicas creadas para reparar las distintas funciones cerebrales relacionadas con la cognición, como son la atención, la memoria o el uso del lenguaje, que estaban previamente dañadas debido a algún tipo de lesión o por el deterioro inherente a alguna enfermedad degenerativa.

En ese sentido, las lesiones pueden venir provocadas por lesiones traumáticas que causen una afectación en el cerebro, ya sean externas, como puede ser un impacto, o internas, como un trombo que genere un infarto en alguna de las venas del cerebro. En el caso de las enfermedades, suelen referirse a demencias, siendo el Alzheimer el tipo más severo.

Otras enfermedades de tipo psicológico, como es el trastorno de depresión mayor, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, e incluso la esquizofrenia, también pueden generar deterioros en algunas de las funciones cognitivas del sujeto que las sufre, por lo que dichos efectos, igualmente, pueden ser susceptibles de ser tratados mediante estas técnicas.

La función de la rehabilitación cognitiva será ralentizar, frenar e incluso revertir, según las posibilidades clínicas, los déficits de las funciones cerebrales causados en la persona por las circunstancias mencionadas. Como es lógico, el programa a aplicar dependerá de las características del sujeto así como de la patología que sufra.

Por lo tanto, los programas de rehabilitación cognitiva han de ser individualizados. Será el profesional de la salud en cuestión el que decida el patrón de técnicas a aplicar en función de los criterios que determine oportunos para lograr el mayor efecto posible en la mejoría de las funciones cognitivas del paciente.

Rehabilitación cognitiva frente a entrenamiento cognitivo

Es importante tener en cuenta que la rehabilitación cognitiva es un concepto diferente del entrenamiento cognitivo. Aunque ambos están relacionados e incluso pueden ser aplicados de manera complementaria, lo cierto es que sus definiciones no son exactamente las mismas, pues contienen importantes matices que debemos tener en cuenta.

En el caso de la rehabilitación cognitiva, ya hemos visto que se refiere a toda metodología pensada para mejorar unas funciones mentales que previamente han quedado debilitadas a causa de una lesión o dolencia sufrida por la persona.

Por el contrario, cuando hablamos de entrenamiento cognitivo, que se refiere a la estimulación de determinadas funciones cognitivas de una persona que no se han visto dañadas, con el objetivo de lograr una mejora en el rendimiento de las mismas, superior al que el individuo tenía de base.

Por lo tanto, podríamos decir que la diferencia fundamental entre la rehabilitación cognitiva y el entrenamiento cognitivo es que la primera se utiliza para intentar reparar las secuelas mentales derivadas de un daño a nivel neurológico que el sujeto ha sufrido, mientras que el segundo está destinado a mejorar unas capacidades que no se han visto dañadas, sino que simplemente se desean mejorar, por las razones que sea.

Fundamentos de la rehabilitación cognitiva

Cabe preguntarse cómo es posible que la rehabilitación cognitiva sea capaz de restaurar, aunque sea en parte, unas funciones que se han visto alteradas por causas tan graves como puede ser un daño en el cerebro del sujeto. La razón por la cual esto es posible es precisamente gracias a la plasticidad de este órgano.

La plasticidad cerebral es una cualidad por la cual esta víscera es capaz de reestructurar sus funciones tras eventos como una lesión, de manera que otras regiones neuronales asuman las tareas de aquellas estructuras que se han visto comprometidas a causa de una enfermedad o un traumatismo, como ya hemos visto.

Por lo tanto, la clave del éxito de la rehabilitación cognitiva es que, a través de dichas técnicas, se estimulan diferentes zonas del cerebro para que “aprendan” a ejercer las funciones que en otro momento eran desarrolladas por circuitos neuronales que ahora han quedado destruidos o alterados.

En cualquier caso, también es importante saber que no toda lesión en el cerebro implica necesariamente un daño en las funciones cognitivas. Este órgano cuenta con la llamada reserva cerebral o reserva cognitiva, otra extraordinaria capacidad, por la que el cerebro es capaz de asumir ciertos cambios en su estructura, bien por una dolencia o bien por el propio envejecimiento, sin que ello genere una sintomatología clínica.

Ese sería un caso en el que no sería necesaria una rehabilitación cognitiva, pues el sujeto, aunque hubiera sufrido una afectación cerebral, no habría visto disminuidas sus capacidades cognitivas y por lo tanto no tendría sentido iniciar un proceso para recuperarlas.

Los principales tipos de rehabilitación cognitiva

La rehabilitación cognitiva, como veíamos al principio, no se limita a una única técnica, sino que es un conjunto de ellas destinadas a un fin común. Ya habíamos indicado que sería el médico y/o el psicólogo, el que decidiría cuáles de estas herramientas son las más adecuadas para poder ayudar al paciente en cuestión a experimentar una mejoría, según sus características.

Estas técnicas pueden ser de índole muy diversas, como veremos a continuación. Algunas se limitan a meros ejercicios mientras que otras requieren de una infraestructura médica que no es accesible a todos los pacientes. Veamos algunos ejemplos con más detalle.

1. Cuadernos de actividades y juegos

Uno de los medios de rehabilitación cognitiva más destacados por su sencillez y eficacia, es el del uso de ejercicios a través de cuadernos de actividades como de juegos interactivos. Respecto a los cuadernos, se pueden encontrar diferentes tipos en función de la función cognitiva que nos interese reparar, como pueden ser la memoria, la atención o el uso del lenguaje.

Es importante seleccionar un cuaderno que incluya ejercicios del nivel adecuado a la persona a la que se le va a realizar una rehabilitación cognitiva, puesto que un nivel por debajo de su capacidad actual no va a generar efecto alguno, mientras que uno que sobrepase el margen que puede alcanzar puede desencadenar un sentimiento de frustración que sea contraproducente.

En el caso de los juegos y videojuegos, podemos encontrar desde rompecabezas físicos que, igualmente, varían en función de la dificultad, hasta completos programas disponibles para diferentes plataformas de juego, ordenadores o incluso teléfonos inteligentes, que proponen una serie de retos al usuario desde el entretenimiento.

Estas herramientas son especialmente útiles para la rehabilitación cognitiva, pues atraen al paciente desde la faceta lúdica y tienen efectos muy positivos para la mejora de las facultades mentales que se pretenden recuperar. Por supuesto, también se deberán elegir aquellos juegos que propongan desafíos acordes a las capacidades de cada individuo.

2. Estimulación eléctrica

Dando un salto cualitativo hasta una técnica visiblemente más invasiva, encontramos la estimulación eléctrica para la rehabilitación cognitiva. Concretamente, esta técnica se conoce como estimulación transcraneal de corriente continua, o tDCS.

Tal y como su nombre indica, el procedimiento es el de aplicar una corriente eléctrica hacia determinadas zonas cerebrales (aquellas que han sido dañadas).

El objetivo es el de estimular dichas regiones para lograr revertir el deterioro sufrido. Sin embargo, se trata de una técnica relativamente nueva y aún existen ciertas contradicciones sobre los resultados obtenidos, por lo que se requiere de una mayor investigación para establecer una conclusiones que nos permitan conocer el alcance de este método de rehabilitación cognitiva.

3. Neurotecnología

Por último, aumentando aún más la complejidad de la herramienta seleccionada, nos encontramos con la llamada neurotecnología. Se trata de unos dispositivos por los que un ordenador puede establecer una conexión con el cerebro de una persona, midiendo determinados parámetros e incluso logrando alterarlos, mediante impulsos eléctricos.

Esta es la forma más compleja de rehabilitación cognitiva. Permite desarrollar programas específicos para trabajar sobre los daños concretos que ha sufrido un individuo, lo que supone una gran ventaja sobre otras metodologías, que pueden resultar más generales. Obviamente, también presenta una serie de inconvenientes, empezando por los dispositivos tecnológicos necesarios para su aplicación.

Este condicionante supone que la neurotecnología solo puede ser utilizada en lugares muy concretos y por lo tanto para personas que cuenten con los recursos suficientes como para poder permitirse un tratamiento tan extraordinario a día de hoy.

Afortunadamente, la tecnología avanza a un ritmo frenético y eso también supone una rebaja en los costes de producción, por lo que puede que en el futuro todas las personas con un daño cerebral puedan acceder fácilmente a una rehabilitación cognitiva basada en la neurotecnología.

Referencias bibliográficas:

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  • Mateer, C. Introducción a la rehabilitación cognitiva. Avances en psicología clínica latinoamericana.