La cocaína es probablemente la droga ilegal más consumida en España, y cada año lleva a la adicción a miles de personas.

Lamentablemente, esta realidad contrasta con otra: esta sustancia es, a la vez, una de las más normalizadas entre los adultos, sobre todo en contextos de ocio nocturno. Muchas veces, cuando se reacciona para ponerle freno a esta dependencia del consumo de cocaína, esta ya es muy fuerte y es necesario contar con ayuda profesional para superarla.

En este artículo veremos un resumen acerca de cómo es el tratamiento de la adicción a la cocaína, para entender el modo en el que paciente y terapeuta van poniéndole freno a este trastorno.

¿Cómo se produce la dependencia hacia una droga?

Hay al menos dos maneras de entender el modo en el que se desarrollan las adicciones: uno neurológico y otro psicológico.

La perspectiva neurológica

A nivel neurológico, la adicción a una sustancia como la cocaína empieza a surgir cuando después de consumirla varias veces, nuestro sistema nervioso se va acostumbrando a la presencia de estas moléculas nuevas que entran en el organismo.

Esta sustancia entra en contacto con nuestras neuronas y, al interactuar con la membrana de estas, desencadena reacciones nerviosas que activan las áreas del placer, es decir, aquellas que nos predisponen a repetir la acción que ha tenido como consecuencia experimentar esa sensación. En este caso, la conducta que ha desencadenado esa experiencia es esnifar una raya de cocaína, por ejemplo.

Con el paso del tiempo, el consumo de cocaína va transformando el modo en el que las neuronas de nuestro cerebro se interconectan entre sí, y poco a poco estas van organizándose de manera que el consumo de esta droga pase a ser una de las prioridades más importantes de la persona. Así, otras experiencias placenteras como comer o leer un buen libro pasan a segundo plano a costa de centrar la actividad psicológica en conseguir y consumir la sustancia adictiva.

Además, otro de los efectos de la cocaína en el cerebro es que a la vez que desencadena la que es prácticamente la única sensación placentera para la persona, esta es cada vez más fugaz, y necesita cada vez más cantidad de droga para sentir satisfecha su necesidad.

La perspectiva psicológica

Si el tratamiento de la adicción a la cocaína incluye la psicoterapia es porque la psicología tiene mucho que decir acerca de este trastorno. Y es que el hecho de depender de una droga no es solamente un fenómeno neurobiológico, sino que también es algo en lo que importa la manera en la que la persona adicta se interactúa con el entorno, y los entornos a los que se suele exponer.

Si una persona a la que le cuesta dejar de consumir cocaína siempre sale de fiesta por los mismos sitios y se relaciona con la misma gente, es prácticamente imposible que consiga superar la adicción.

En cambio, hay algunas personas que, sin necesidad de ir a terapia, superan sus adicciones después de mudarse, casi de manera espontánea. Esto es algo que se comprobó con un caso muy radical: la crisis de adicción de heroína de soldados enviados a la guerra de Vietnam. Al volver a su casa de los Estados Unidos, un alto porcentaje muy alto de ellos había conseguido dejar de depender del consumo de heroína.

Evidentemente, la gran mayoría de personas no pasará nunca por la experiencia de desarrollar una adicción restringida a un entorno radicalmente diferente al de su ciudad natal y en un contexto de guerra, así que en la gran mayoría de las ocasiones es necesaria la intervención por parte de profesionales.

Las claves del tratamiento de la adicción a la cocaína

Aquí veremos las principales ideas clave para entender cómo se lleva a cabo el tratamiento de la adicción a la cocaína.

1. Reconocimiento y seguimiento médico

La adicción a sustancias involucra procesos biológicos muy delicados, especialmente porque involucra a un conjunto de órganos tan importante para la supervivencia como el cerebro.

Por eso, los equipos de expertos en el tratamiento de las adicciones trabajamos con médicos que supervisan a los pacientes, algo de especial importancia en la fase de desintoxicación pero que también es relevante en fases posteriores, sobre todo si el paciente siente malestar por otras complicaciones de salud e intenta "compensarlo" con la sensación placentera de consumir droga.

2.Desintoxicación

Los primeros días tras haber dejado de consumir cocaína son los más duros para los pacientes, ya que es en esta etapa cuando surgen los síntomas del síndrome de abstinencia con mayor intensidad. Por eso, en la fase de desintoxicación, en la que el organismo va eliminando los restos de droga que quedan en la sangre y en los tejidos, es delicada y requiere de una atención especial por parte de los especialistas.

3. Reconocimiento de antecedentes al consumo

Tal y como ocurre con cualquier otro trastorno de este tipo, la adicción a la cocaína se expresa en momentos en los que la persona siente el impulso de conseguir droga y aliviar el malestar que genera la falta de consumo.

En esta fase surgen pensamientos y sentimientos que indican cuándo hay mayor riesgo de ceder ante la tentación de recaer, y por eso los profesionales de la intervención en las adicciones entrenamos a los pacientes para que sean capaces de identificar muy bien estos procesos psicológicos que sirven como advertencia. De este modo, es mucho más fácil frenar sus efectos, evitando que lleven a la persona a consumir.

4. Búsqueda de nuevos incentivos

De poco sirve frenar las ganas de consumir droga si no se ofrecen alternativas. Por eso, en el tratamiento de la adicción a la cocaína también se analiza caso por caso cuál es el contexto en el que vive cada paciente, así como sus intereses, características personales y potenciales gustos, para ofrecerle muchas otras actividades en las que concentrarse y con las que ir eclipsando el poder de influencia del trastorno adictivo.

5. Búsqueda de nuevos contextos

Otra de las claves del éxito de la terapia contra la adicción a la cocaína reside en ayudar al paciente a generalizar a diferentes áreas de su vida los resultados obtenidos en las sesiones de terapia. Esto incluye guiarle en pautas de comportamiento que puede seguir para evitar exponerse a la tentación de volver a consumir, o directamente para no volver a sentir interés en esa actividad. Por ejemplo, esto pasa por no verse limitado un grupo de amigos en el que la mayoría de personas tiene problemas de adicción, o a planes de ocio nocturno en el que no consumir sustancias psicoactivas resulta casi una excentricidad.

También se le ayuda a descarar creencias dañinas que facilitaban la existencia de la adicción: creencias que mantenían una baja autoestima, que le llevaban a creer que esa droga no tiene demasiados efectos adversos en la salud, etc.

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Referencias bibliográficas:

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