Una propuesta de intervención psicológica que surge del trabajo en equipo. Unsplash.

La Terapia del Diálogo Abierto, o Modelo de Diálogo abierto, es un enfoque terapéutico que refuerza la creacion de espacios dialógicos como una alternativa eficaz en la disminución de síntomas psiquiátricos.

Este modelo ha tenido una repercusión importante en las últimas décadas, especialmente en Europa, pero ya ha comenzado a extenderse alrededor del mundo. Esto debido a sus resultados y también porque ha logrado reformular gran parte de los conceptos y de las prácticas psiquiátricas que se consideraban como la mejor opción, o incluso la única, para la asistencia.

¿Qué es la Terapia del Diálogo Abierto?

La Terapia del Diálogo abierto, mejor conocida como Modelo de Diálogo abierto, es un conjunto de propuestas socioconstruccionistas que surgen en el terreno de la asistencia psiquiátrica en Finlandia.

Ha ganado mucha popularidad recientemente porque se ha posicionado como una opción terapéutica bastante eficaz, que además ofrece alternativas a la psiquiatrización. Es decir, reformula los conocimientos y las prácticas tradicionales de la psiquiatría, especialmente de aquellas que pueden resultar más coercitivas.

Más que un método definido, los autores del Modelo de Diálogo Abierto lo definen como un una posición epistemológica (una forma de pensar, que puede repercutir en la forma de trabajar) en los contextos psiquiátricos.

¿Dónde surge?

La Terapia del Diálogo Abierto surge la región septentrional de Finlandia, específicamente en un contexto donde los estilos de vida pasaron rápidamente de estar basados en economías agrarias, a concentrarse en economías urbanas; cuestión que afectó de manera importante la salud mental de una gran parte de la población cuyas características habían sido muy homogéneas.

Como respuesta, dentro de la asistencia psiquiátrica se desarrolló un enfoque adaptado-a-las-necesidades (de los usuarios) a principios de la década de 1980, que entre otras cosas, logró reducir síntomas psicóticos mientras se reforzaban las redes familiares y profesionales, se aminoraba la hospitalización y se reducía la medicalización.

Las investigaciones que evaluaron la eficacia de este modelo dieron como resultado la siguiente conclusión, que después se transformó en una propuesta concreta: facilitar la comunicación dialógica (el diálogo igualitario entre las personas) en los sistemas de tratamiento psiquiátrico, es un enfoque muy efectivo.

7 principios fundamentales de la Terapia de Diálogo Abierto

Las sesiones de tratamiento en el Modelo de Diálogo Abierto buscan recopilar información para generar un diagnóstico colectivo, después crear un plan de tratamiento basado en el diagnóstico que se ha hecho, y posteriormente generar un diálogo psicoterapéutico (Alanen, 1997).

Esto último sigue siete principios fundamentales que se han identificado a través de la práctica clínica y las investigaciones sobre este modelo. Son una serie de pautas que han tenido resultados en distintas personas que tienen diagnósticos también distintos

1. La intervención inmediata

Es de fundamental importancia que la primera reunión se programe a más tardar 24 horas a partir de que ha ocurrido el primer acercamiento de la persona que tiene el diagnóstico, su familia o institución.

Para el equipo que hace la intervención, la crisis puede generar una gran posibilidad de acciones, debido a que se generan una gran cantidad de recursos y elementos que fuera de la crisis no son visibles. En este primer momento es importante movilizar las redes de apoyo de la persona.

2. La red social y los sistemas de apoyo

Aunque la salud mental (y por ende la enfermedad) implica una experiencia individual, es una cuestión colectiva. Por eso, la familia y los grupos de apoyo cercanos son participantes activos en el proceso de recuperación.

Son invitados a participar en las reuniones y en el seguimiento a largo plazo. No solo la familia o el grupo nuclear, sino también los compañeros de trabajo, empleadores, personal de servicio social, etcétera.

3. La flexibilidad y la movilización

Una vez que se han detectado las necesidades específicas de la persona y las características de su contexto próximo, el tratamiento se diseña siempre de manera adaptada a esto.

Así mismo, en su diseño queda abierta la posibilidad de que las necesidades de la persona y las características de su contexto se modifiquen, lo que significa que el tratamiento es flexible.

Un ejemplo que ponen los autores es realizar una reunión diaria en el hogar de la persona que tiene una situación de crisis; en lugar de iniciar inmediatamente con los protocolos prescritos y pre diseñados institucionalmente.

4. El trabajo en equipo y la responsabilidad

La persona que gestiona la primera reunión es aquella a quien se le ha contactado en inicio. A partir de las necesidades detectadas, se forma un equipo de trabajo que puede incluir tanto personal ambulatorio como de hospital, y que asumirá responsabilidades durante todo el seguimiento.

En este caso, los autores ponen como ejemplo el caso de la psicosis, en el que ha resultado efectivo crear un equipo de tres integrantes: un psiquiatra especialista en crisis, un psicólogo de la clínica local de la persona con diagnóstico, y un enfermero de sala de hospital.

5. La continuidad psicológica

En línea con el punto anterior, los integrantes de equipo se mantienen activos durante todo el proceso, sin importar en dónde se encuentre la persona con diagnóstico (en su casa o en el hospital).

Es decir, que el equipo de trabajo adquiere un compromiso a largo plazo (en algunos casos el proceso puede durar varios años). Asimismo pueden integrarse diferentes modelos terapéuticos, lo cual queda acordado a través de las reuniones de tratamiento.

6. La tolerancia a la incertidumbre

En la asistencia psiquiátrica tradicional es bastante frecuente que la primera o la única opción que se considera durante las crisis agudas es el encierro forzoso, la hospitalización o la medicación neuroléptica. No obstante, algunas veces estas resultan ser decisiones apresuradas que funcionan más para calmar la ansiedad del terapeuta ante lo que no tiene previsto.

El Modelo de Diálogo Abierto trabaja con el terapeuta y lo invita a evitar las conclusiones apresuradas, tanto hacia la persona con diagnóstico como hacia la familia. Para lograr esto es necesario crear una red, un equipo y un entorno de trabajo seguro, que le brinde esa misma seguridad al terapeuta.

7. El diálogo

La base del Modelo del Diálogo Abierto es precisamente generar diálogo entre todas las personas que participan en las reuniones de tratamiento. El diálogo es entendido como una práctica que crea nuevos significados y explicaciones, lo que a su vez crea posibilidades de acción y cooperación entre los involucrados.

Para que esto ocurra, el equipo debe estar preparado para crear un entorno seguro y abierto a la discusión y a la comprensión colectiva sobre lo que está ocurriendo. A grandes rasgos se trata de crear un foro en donde la persona con diagnóstico, su familia, y el equipo interventor, generan nuevos significados para el comportamiento de la persona con diagnóstico y sus síntomas; cuestión que favorece la autonomía de la persona y de su familia.

Es decir, se organiza un modelo de tratamiento basado en el apoyo y en las redes sociales, que fomenta la igualdad dialógica entre las personas que participan: los argumentos tienen el objetivo de exponer la validez de ciertos conocimientos o experiencias, y no el de reafirmar posiciones de poder o posiciones autoritarias.

Referencias bibliográficas:

  • Haarakangas, K., Seikkula, J., Alakare, B., Aaltonen, J. (2016). Diálogo Abierto: Una Aproximación Al Tratamiento Psicoterapéutico de La Psicosis en Finlandia del Norte. Recuperado 04 de mayo de 2018. Disponible en Diálogo Abierto: Una Aproximación Al Tratamiento Psicoterapéutico de La Psicosis en Finlandia del Norte.
  • Seikkula, J. (2012). Becoming Dialogical: Psychotherapy or a Way of Life? Australian and New Zealand Journal of Family Therapy, 32(3): 179-193.
  • Seikkula, J. (2004). The Open Dialogue Approach to Acute Psychosis: Its Poetics and Micropolitics. Familia Process, 42(3): 403-418.
  • Alanen, Y. (1997). Schizophrenia. Its Origins and Need-Adapted Treatment. London: Karnac.