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La terapia con neurofeedback para las secuelas psicológicas del COVID

Así es como se usa el neurofeedback en pacientes con secuelas psicológicas por COVID-19.

Terapia con neurofeedback para las secuelas psicológicas del COVID

La crisis del COVID-19 sigue estando presente en las vidas de muchas personas que ven cómo esta enfermedad les ha afectado psicológicamente. Y es que más allá de los casos de COVID prolongado o crónico, también es posible haber superado los efectos del virus pero, a la vez, seguir sufriendo las consecuencias que esa experiencia ha tenido en la salud mental.

Por suerte, existen modalidades de intervención psicoterapéutica capaces de ayudar a superar este tipo de malestar. Por ejemplo, el neurofeedback, que puede ser aplicado ante las secuelas psicológicas del COVID; en este artículo veremos cómo se hace.

Efectos psicológicos del COVID-19

Muchas de las alteraciones psicológicas vinculadas al paso del coronavirus por nuestras vidas siguen afectando de manera notable a la salud mental de millones de personas, y aunque no todo el mundo ha vivido la pandemia de COVID-19 de igual manera, hoy resumimos las más habituales (aunque no tienen por qué darse todas a la vez).

1. Miedos generalizados y problemas de ansiedad

Algunos de los miedos que muchas personas siguen arrastrando desde el inicio de la pandemia y la crisis sanitaria y social siguen haciendo mella en su salud mental y en su bienestar psicológico.

Entre los miedos más habituales encontramos el miedo a contagiarnos nosotros o nuestros familiares, el miedo a que se alargue la crisis del COVID-19 de manera permanente, el miedo a perder el empleo, a una crisis económica o el malestar por la incertidumbre en el futuro.

2. Agotamiento psicológico

El agotamiento psicológico es uno de los síntomas más compartidos por la sociedad general y uno de los más difíciles de identificar, debido a su sutileza y a que en ocasiones ni la propia persona que lo padece es consciente de ello. Está causado por el desgaste que genera esa exposición prolongada a la ansiedad y al estrés, y da lugar a dificultades para concentrarse y para implicarse en las actividades relativamente complejas o que requieren de una cierta inversión de energía.

3. Obsesión por la propia salud

Otro de los principales efectos psicológicos que han experimentado muchas personas en todo el mundo con la pandemia de COVID-19 es el de desarrollar una obsesión por la propia salud y la de los seres queridos.

Este fenómeno se caracteriza por chequeos y visitas constantes al médico, por buscar información médica de manera frecuente en Internet y por observar con detenimiento en todo momento cualquier síntoma que la persona puede creer que tiene en relación con el COVID-19.

La obsesión enfermiza por estar sano y no contagiarse de la nueva enfermedad es algo que puede haberse desarrollado de manera paulatina durante estos dos años en los que se han vivido situaciones traumáticas en muchos hogares y en los que todos hemos estado bajo mucha presión.

Esta obsesión por la propia salud sigue persistiendo en muchas personas que han podido desarrollar todo tipo de alteraciones psicológicas de tipo ansioso u obsesivo, como puede ser el Trastorno obsesivo-compulsivo o la hipocondría.

4. Obsesión por las medidas de seguridad

A la obsesión por la propia salud y al miedo a contagiarse también suele añadirse otro tipo de obsesión diaria en muchas personas: la obsesión por las medidas de seguridad y protocolos sanitarios anticovid.

Tras dos años de pandemia los ciudadanos hemos recibido constantemente información y pautas de conducta sobre cómo evitar contagiarnos con la nueva enfermedad y algunas personas con perfiles obsesivos pueden haberse instalado en la obsesión constante con estas medidas.

El lavado de manos permanente, el uso de gel hidroalcohólico, la distancia de seguridad y el ventilado de las habitaciones eran medidas útiles en los momentos más duros de la pandemia, pero muchas de ellas ya no son necesarias en el día a día cotidiano.

5. Aislamiento social

Como se ha indicado, el COVID-19 ha tenido una afectación distinta en cada persona; sin embargo, son muchas las que han experimentado una progresiva tendencia al aislamiento social y a realizar cada vez menos actividades sociales, en grupo e incluso en pareja.

Esto puede estar relacionado, nuevamente, con alguna patología o tendencia psicológica que pudiera tener una persona tímida o introvertida antes de la pandemia, habiendo sido el confinamiento un gran catalizador en el desarrollo de dicho aislamiento social.

Muchas personas han hecho frente al miedo, la inseguridad y la incertidumbre de la enfermedad encerrándose en sus casas y construyendo a su alrededor barreras tanto físicas como emocionales para protegerse a sí mismos y a sus seres queridos.

¿Cómo se usa el neurofeedback para tratar las secuelas psicológicas del COVID-19?

El neurofeedback es una modalidad de intervención que combina aspectos de la psicoterapia y de la neurología, si bien su aplicación es totalmente indolora y no implica introducir elementos en el cuerpo.

Terapia con neurofeedback

En su sencillez radica su eficacia: básicamente, consiste en hacer que la persona sea consciente de sus patrones de actividad cerebral en tiempo real, utilizando tecnologías de neuroimagen (para las cuales se aplican sensores sobre la cabeza). De este modo, se permite que el paciente aprenda a familiarizarse con las respuestas cerebrales asociadas a sus emociones y a los estados de estrés y ansiedad, algo clave para saber regular estos fenómenos psicológicos.

A través de estas sesiones, se facilita que la persona compruebe cómo puede gestionar sus procesos internos y que detecte rápidamente qué “rutas mentales” son contraproducentes al lidiar con fenómenos como el miedo disfuncional, el exceso de ansiedad, etc.

Si te interesa contar con los beneficios del neurofeedback, ponte en contacto con nosotros; en Neuroscenter te podemos ayudar.

  • Demos, J.N. (2005). Getting started with neurofeedback. WW Norton & Company.
  • Trambaiolli, L. R., Cassani, R., Mehler, D., & Falk, T. H. (2021). Neurofeedback and the aging brain: a systematic review of training protocols for dementia and mild cognitive impairment. Frontiers in aging neuroscience, 13, 270.

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