¿Has escuchado a hablar alguna vez de la tomofobia? Se trata de una fobia considerada “rara”, aunque, en realidad, más común de lo que realmente pensamos. Es la fobia a las operaciones quirúrgicas.

¿Por qué se produce? ¿Cuáles son sus síntomas típicos? Y por último, ¿qué tratamientos existen, a nivel psicológico, para combatirla? En este artículo responderemos a todas estas cuestiones en relación a la tomofobia.

Tomofobia: ¿qué es?

La tomofobia es la fobia a las operaciones quirúrgicas. Por otro lado, las fobias son miedos intensos, irracionales y desproporcionados ante un objeto o situación determinados, y forman parte de los trastornos de ansiedad, clasificadas como tales en el DSM-5 (Manual Estadístico de los Trastornos Mentales).

En el caso de la tomofobia, se teme en exceso las operaciones quirúrgicas. Aunque podría parecernos un miedo normal (porque es muy frecuente tener miedo ante las operaciones quirúrgicas), insistimos en que, en las fobias, este miedo se vuelve patológico. Es decir, que la fobia a las operaciones quirúrgicas va mucho más allá del miedo normal, interfiriendo verdaderamente en la vida de la persona y, en casos graves, llegándola a incapacitar.

El miedo ante las operaciones quirúrgicas

Es normal y habitual tener miedo ante una operación quirúrgica, ya que se trata de un proceso complejo donde alguien accede a nuestro cuerpo (aunque, lógicamente, hay operaciones más sencillas que otras).

Nos pueden operar prácticamente de cualquier parte del cuerpo, para solventar un problema, una patología, extraer un tumor, etc. Hay operaciones con más riesgo que otras, evidentemente no es lo mismo que nos operen de una apendicitis que a corazón abierto o para extraer un tumor cerebral.

Viendo todo esto, y acudiendo a la parte más racional, podemos entender que haya personas que sientan auténtico pánico a operarse, ya sea por una mala experiencia previa, por haber escuchado historias de operaciones que han salido mal, por temor a los hospitales, etc.

Sin embargo, en la tomofobia hablamos de un pánico intenso que se produce con la idea de operarse cuando los niveles de riesgo son razonablemente bajos. Este pánico se traduce, a veces, en una fuerte ansiedad, síntomas psicofisiológicos, hiperactivación…

Síntomas

El principal síntoma de la tomofobia, como ocurre en toda fobia específica, es la ansiedad y/o el temor intenso. Esta ansiedad o miedo puede manifestarse de diferentes formas; a través de síntomas físicos (psicofisiológicos), cognitivos y conductuales.

A nivel físico, aparecen síntomas diversos ante la idea de operarse (o incluso ante imágenes de una operación), tales como: sudoración excesiva, hiperactivación, mareos, náuseas, vómitos, vértigos, sensación de ahogo

A nivel cognitivo, aparecen ideas disfuncionales o pensamientos catastrofistas en relación a las operaciones (“todo irá mal”, “todas las operaciones salen mal”, “no podré despertar”, etc.).

Finalmente, a nivel conductual, aparece la evitación del estímulo fóbico (por ejemplo no querer ver programas médicos por la televisión, no querer acercarse a un hospital, no querer escuchar historias de operaciones….). Por otro lado, si no aparece la evitación, se resiste la situación (en este caso, la operación), con un gran malestar y una intensa ansiedad asociada.

Causas

La principal causa de la tomofobia es una experiencia traumática con las operaciones quirúrgicas. Por ejemplo, haber sido sometido a una operación donde surgieron complicaciones, padecer secuelas derivadas de una operación, negligencias médicas, dificultades para despertar, mucho dolor, etc.

La tomofobia también se puede adquirir por condicionamiento vicario, si vemos a alguien sufrir mucho por una operación. Finalmente, las historias que escuchamos en relación a negligencias médicas, operaciones que no han salido bien, etc., también pueden tener mucho que ver con el origen de la tomofobia.

Por otro lado, otras fobias relacionadas con situaciones médicas también pueden incidir en la aparición de la tomofobia (o coexistir con ella), como por ejemplo: la fobia a la sangre (hemofobia o hematofobia), la fobia a las inyecciones (tripanofobia), la fobia a los hospitales, la fobia a los médicos, etc.

Tratamiento

El tratamiento de la tomofobia, como el de toda fobia, se enfoca principalmente en dos tipos de terapia: la terapia por exposición y la terapia cognitivo-conductual. Aquí, sin embargo, veremos también una tercera: las técnicas de psicoeducación.

1. Terapia por exposición (y realidad virtual)

En el caso de la terapia por exposición aplicado a la tomofobia, es algo complejo, ya que ¿cómo simular una operación médica para exponer al paciente? Resulta difícil; es por ello que, en este caso en concreto, podemos acudir a la terapia por exposición mediante realidad virtual (RV).

Este tipo de terapia, cada vez más en alza, simula situaciones ficticias a través de la tecnología. El paciente puede experimentar las sensaciones asociadas al estímulo fóbico de una manera bastante realista, y tiene la parte positiva de que nunca está en peligro y siempre puede “escapar” de la situación.

Cada vez más se utiliza más este tipo de terapia, que resulta ideal para algunas fobias donde el objeto fóbico es difícil de simular, representar o utilizar, como sería el caso de la tomofobia.

2. Terapia cognitivo conductual

Por otro lado, la terapia cognitivo-conductual empleada para los casos de tomofobia, estaría enfocada a eliminar o modificar los pensamientos negativos e irracionales que tiene el paciente en relación a las operaciones quirúrgicas, así como a adoptar hábitos de gestión y prevención del estrés.

Es decir, se trataría de que éste pudiera racionalizar sus miedos y sustituir los pensamientos catastrofistas por otros más realistas. Ejemplos de pensamientos asociados a la tomofobia, y que convendría revisar junto al paciente, son: “si entro a quirófano me moriré”, “si entro a quirófano no despertaré”, “voy a salir peor de como entré”, “mi cuerpo no lo va a soportar”, etc.

3. Psicoeducación y otras técnicas

El empleo (y enseñanza) de estrategias específicas para hacer frente a la ansiedad también resultarán importantes, siendo estas, por ejemplo: técnicas de relajación, respiración, meditación, imágenes agradables…

En el caso de niños con tomofobia, se puede optar por técnicas de modelaje simbólico (a través de vídeos, cuentos… donde personajes ficticios se someten a operaciones quirúrgicas con éxito).

También resultará conveniente realizar sesiones de psicoeducación, a fin de que el paciente entienda realmente la operación que se le va a realizar (si este es el caso). Además, en este último caso, será importante resolver todas sus dudas en relación a la operación a la que debe someterse, por lo que el trabajo multidisciplinar con el equipo médico resultará imprescindible.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A, Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Ferández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II:. Madrid: Pirámide.