Aaron Hawkins

La atención es uno de los procesos cognitivos más básicos, puesto que permite focalizar los recursos mentales en focos específicos por tal de llevar a cabo otras operaciones psicológicas, como la percepción de estímulos del entorno. Distintos tipos de alteraciones, tanto con base orgánica como carentes de esta, pueden provocar alteraciones en esta función.

En este artículo describiremos las características de los 11 principales trastornos de la atención. La mayoría de ellos se engloban en la categoría de las hipoprosexias (alteraciones por déficits atencionales), si bien también es importante mencionar las hiperprosexias, las aprosexias, las paraprosexias y las pseudoaprosexias.

Los principales trastornos de la atención

Los trastornos psicopatológicos de la atención se clasifican por lo general en función de cómo afectan a esta función cognitiva: en concreto, hablamos de aprosexia, hiperprosexia o hipoprosexia, entre otros términos, dependiendo de si implican el aumento, la disminución o la ausencia de recursos atencionales. En cualquier caso, estos conceptos resultan algo confusos.

Las hipoprosexias, que se caracterizan por la reducción de la capacidad para atender a estímulos, son los trastornos de la atención más habituales. Dentro de esta categoría encontramos fenómenos como la distraibilidad, la labilidad atentiva emocional, la inhibición de la atención, el síndrome de negligencia, la fatigabilidad de la atención, la apatía o la perplejidad.

1. Aprosexia

La aprosexia se define como la ausencia total de atención; en este sentido podríamos decir que constituye una forma extrema de hipoprosexia. El fenómeno del estupor, en que la persona no responde a casi ningún tipo de estimulación y que se asocia a la psicosis, la epilepsia, el consumo de tóxicos y las lesiones cerebrales, es el mejor ejemplo de aprosexia.

2. Pseudoaprosexia

En la literatura sobre psicopatología de la atención este término se utiliza para hacer referencia a casos que aparentemente se corresponden con los signos de la aprosexia, pero que sin embargo no implican verdaderas alteraciones de la atención. Así, las pseudoaprosexias se enmarcan en contextos histéricos y de simulación, fundamentalmente.

3. Hiperprosexia

Se habla de hiperprosexia cuando, en el marco de una alteración transitoria de la conciencia (causada por episodios maníacos o consumo de drogas, principalmente), se dan una intensificación y/o una focalización excesiva de la atención, con frecuencia acompañadas de hipervigilancia e hiperlucidez. Como la hipoprosexia, desestabiliza la atención y empeora el rendimiento.

4. Paraprosexia

Este concepto se usa para describir dos tipos diferentes de alteraciones. Karl Jaspers hablaba de paraprosexia como la dirección anómala de la atención que se da en trastornos como la hipocondría, en que el exceso de preocupación por ciertos signos físicos puede incrementarlos. Otros autores consideran que la paraprosexia es similar a la inestabilidad atencional.

5. Distraibilidad

En contextos psicopatológicos como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, los episodios maníacos o los estados crepusculares propios de la epilepsia se produce una marcada inestabilidad del foco atencional. En este sentido la distraibilidad es un tipo de hipoprosexia, como también lo son el resto de alteraciones que mencionaremos.

6. Labilidad atentiva emocional

El contexto “labilidad atentiva emocional” se utiliza de modo muy específico para definir las alteraciones en la estabilidad y el rendimiento de la atención que se derivan de estados de ansiedad intensa, por ejemplo las que se podrían producir en trastornos como el trastorno de ansiedad generalizada.

7. Inatención o inhibición de la atención

En estos casos el término hace referencia a la reducción de la capacidad para dirigir la atención hacia un foco determinado. La inhibición de la atención puede tener un origen orgánico (en cuyo caso suele cursar con desorientación y problemas de memoria) o bien psicológico, como sucede en la depresión melancólica y en las psicosis crónicas.

8. Fatigabilidad atencional

El trastorno de estrés postraumático, las depresiones severas, los tumores e infecciones cerebrales o los trastornos neurodegenerativos, en especial las demencias, provocan con cierta frecuencia alteraciones por déficit en las funciones atencionales. Las personas con fatigabilidad atencional suelen sentirse cansadas en general y presentar problemas de memoria.

9. Inatención apática

Encontramos manifestaciones de apatía atencional en contextos muy distintos: en condiciones de fatiga y sueño intensos, a causa de desnutrición, por consumo abusivo de determinadas sustancias psicoactivas, en trastornos neurodegenerativos difusos o en los estados asténico-apáticos. En algunos casos se atribuye simplemente a la personalidad del sujeto.

10. Perplejidad

En el área de la psicopatología de la atención, el término “perplejidad” define un tipo de alteración cualitativa de esta función que implica una incapacidad para dar significado a los estímulos que se perciben, así como a sus propias conductas. Aunque se trata de un concepto muy cuestionado, podría aplicarse a fenómenos como los estados crepusculares.

11. Síndrome de negligencia

El síndrome de heminegligencia espacial izquierda (o simplemente “síndrome de negligencia”) es un trastorno cerebral muy particular que aparece como consecuencia de lesiones focales en el hemisferio derecho del cerebro. Los síntomas más representativos incluyen la negligencia espacial, la inatención y la acinesia para una mitad del cuerpo o del campo visual.

Referencias bibliográficas:

  • Froján, M.X. y Santacreu, J. (1999). Qué es un tratamiento psicológico. Madrid: Biblioteca Nueva.
  • Gavino, A. (2002). Guía de ayuda para el terapeuta cognitivo-conductual. Madrid: Pirámide.
  • Luciano, M.C. (1996). Manual de psicología clínica. Infancia y adolescencia. Valencia: Promolibro.