Los trastornos epilépticos, las lesiones cerebrales debidas a cualquier causa o el consumo abusivo de sustancias como el alcohol pueden provocar la aparición de estados crepusculares, caracterizados por el estrechamiento del campo de la conciencia y por la presencia de movimientos automáticos e involuntarios.

En este artículo describiremos qué es el estado crepuscular y cuáles son sus síntomas y sus causas más habituales. Nos detendremos especialmente en las asociaciones entre este fenómeno y trastornos psicológicos más amplios, así como en sus dos signos observables más típicos: los automatismos y las impulsiones.

¿Qué es el estado crepuscular?

Los estados crepusculares son alteraciones transitorias de la alerta, de la atención y de la conciencia. Se asocia a sensaciones de confusión mental, desorientación temporoespacial, disminución de la reactividad sensorial, amnesia de los episodios y comportamientos automáticos e impulsivos. No obstante, no se produce una obnubilación de la conciencia.

La alteración de la conciencia característica de los estados crepusculares puede tener un grado muy distinto en cada caso. Además, las diferentes áreas que componen la conciencia no se ven afectadas de forma equivalente, sino que cada función atencional puede presentar alteraciones más o menos significativas.

Estos fenómenos aparecen por lo general en contextos más amplios; en este sentido resultan especialmente relevantes los trastornos epilépticos y el abuso de ciertos tipos de sustancias. Así, el conjunto de síntomas que denominamos “estado crepuscular” se debe principalmente a alteraciones cerebrales, sean estas de carácter temporal o crónico.

Por lo general los estados crepusculares tienen un inicio y un final bruscos, y suelen durar varias horas; no es infrecuente que se alarguen durante días. Su intensidad puede variar en función de la gravedad de las alteraciones cerebrales que provoquen los síntomas. La persona no suele recordar el episodio una vez éste ha terminado.

Estrechamiento del campo de la conciencia

El estado crepuscular se engloba dentro de la categoría de las alteraciones por estrechamiento del campo de la conciencia, que se caracterizan por la disociación entre el comportamiento observable y los fenómenos cognitivos: se interrumpe el flujo de pensamientos y percepciones pero la conducta sigue teniendo una apariencia más o menos normal.

No obstante en este tipo de trastornos, de los cuales los estados crepusculares son el ejemplo más representativo, la conducta tiene un carácter automático. Esto se manifiesta en la aparición de automatismos (continuaciones de los movimientos previos al episodio) e impulsiones, que llevan a la deambulación.

En las alteraciones por estrechamiento del campo de la conciencia se produce una disminución del nivel de alerta cerebral, y por tanto de la capacidad de atención. En consecuencia aparece desorientación, tanto de tipo espacial como temporal, y se produce amnesia del episodio una vez ha finalizado. Se mantiene en parte la reactividad sensorial.

Síntomas principales: automatismos e impulsiones

Los automatismos y las impulsiones son los signos principales del estado crepuscular y de las alteraciones por estrechamiento de la conciencia en general. Se trata de las manifestaciones más claras de la afectación de la conciencia y de las conductas automáticas que definen este tipo de fenómenos.

El término “automatismo” hace referencia a episodios de actividad motora que cursan con un nivel de conciencia disminuido, y por tanto tienen un carácter automático e involuntario. La coordinación de los movimientos resulta más o menos satisfactoria, si bien el estrechamiento de la conciencia suele resultar evidente para los observadores.

Los automatismos más habituales implican gestos manuales, movimientos de caminar, expresiones faciales (son muy características las de perplejidad y miedo) o palabras y otros sonidos. Los automatismos masticatorios son especialmente frecuentes. Por lo general estos fenómenos reproducen la conducta que ejecutaba la persona antes del episodio.

Las impulsiones son menos comunes que los automatismos. Se trata de comportamientos impulsivos que no se derivan de una base cognitiva y voluntaria, y el más habitual es la deambulación, que consiste en que la persona camina sin rumbo durante un periodo amplio de tiempo, en ocasiones a lo largo del episodio completo.

Causas del estado crepuscular

La causa típica de los estados crepusculares son las crisis epilépticas, que se producen como consecuencia de alteraciones en la actividad eléctrica del cerebro. En este sentido podemos asociar el término a las crisis de gran mal, y en concreto al aura epiléptica, es decir, al conjunto de síntomas y signos que preceden a las convulsiones en estos casos.

Otra de las causas comunes del estado crepuscular es la intoxicación por sustancias psicoactivas. Un tipo de estado crepuscular al que se ha dedicado especial atención es la variante alcohólica, en las cuales la combinación entre uno de estos episodios y el consumo de alcohol, incluso si es en cantidades pequeñas, puede provocar comportamientos muy agresivos.

Las lesiones y alteraciones cerebrales de otros tipos, además de las que son propias de la epilepsia, también causan en ocasiones alteraciones por estrechamiento del campo de la conciencia. En este sentido podemos destacar los estados crepusculares ictales, durante los cuales son muy frecuentes las impulsiones de deambulación.

En la literatura relativa al estado crepuscular se menciona asimismo su asociación con otros fenómenos: la esquizofrenia, el sonambulismo y la histeria son quizá los más relevantes. No obstante, no existe mucha información con respecto a las características diferenciales del estado crepuscular en estos contextos psicopatológicos.

Concluyendo

El estado crepuscular es una alteración mental que afecta a verios procesos psicológicos superiores que, por su complejidad, hacen que este fenómeno sea complicado de tratar. La epilepsia en general, los estados alterados de conciencia debidos al consumo de sustancias, y las lesiones cerebrales y todo lo que conllevan, desencadenan procesos que involucran muchas partes del cerebro, y su efecto se propaga afectando a muchos grupos de neuronas, de modo que es muy complicado ubicar cuál es la raíz de lo que ocurre en los casos de estado crepuscular.

Así pues, es necesario que la investigación científica siga progresando para conocer la causa principal de este fenómeno y poder ponerle remedio.