Una alteración de las funciones ejecutivas ligadas a la atención. Unsplash.

La relación entre los trastornos del sueño y los déficits de atención ha sido largamente estudiada por la medicina. Uno de los primeros conceptos que se utilizaron para hacer referencia a dicha relación es el de “aprosexia”, que se emplea específicamente para relacionar las obstrucciones nasales con los trastornos del sueño, y a partir de ahí, con dificultades cognitivas durante la vigilia.

A continuación veremos qué es la aprosexia, de dónde viene y cómo ha evolucionado este concepto hasta la actualidad.

¿Qué es la aprosexia?

El término “aprosexia” se compone del prefijo “a” que indica “falta de”, y el elemento compositivo “prosexia” que se puede traducir como “atención”. En este sentido, la aprosexia hace referencia a la falta o la incapacidad para prestar atención.

Se trata de un término que se popularizó a finales del siglo XIX, cuando un médico de apellido Guye, adscrito a la Universidad de Amsterdam, realizó un trabajo titulado “Sobre la aprosexia: la incapacidad de prestar atención, y otros problemas de las funciones del cerebro, causadas por trastornos nasales”.

Un siglo antes de Guye, médicos como John Jacob Wepfer, habían descrito los dolores de cabeza intensos, los temblores y los déficits de memoria en relación con las obstrucciones nasales. Asi mismo, en 1882, un medico de apellido Hack, sugirió que las afecciones nasales podían ser estudiadas desde un punto de vista psiquiátrico.

Pero fue finalmente Huye, en 1889, quien introdujo el término “aprosexia” para referirse específicamente a déficits de memoria y a la incapacidad de concentrarse por periodos largos; cuya principal causa era una obstrucción nasal. Estudió esto principalmente en niños y jóvenes estudiantes.

En el mismo año, William Hill también había concluido que la dificultad para respirar era el problema de fondo en el desarrollo de la discapacidad intelectual de algunos niños. Para Guye, la aprosexia tenía un carácter fisiológico, ya que resultaba de una fatiga cerebral a su vez provocada por trastornos nasales.

Pero, para Hill, no era en sí misma la obstrucción nasal lo que tenía como consecuencia la dificultad para poner atención. Era más bien que la obstrucción nasal provocaba que los niños no pudieran dormir bien, y por esta razón no se desempeñaban con suficiente alerta y energía durante el día.

Tanto Hill como Guye sostuvieron que atender médicamente a las obstrucciones nasales, mediante cirugías u otros tratamientos médicos, podría ser un remedio eficaz para la falta de atención. Asi mismo sostuvieron que era necesario realizar diagnósticos certeros sobre los casos en los que una dificultad para respirar por la noche estaba provocando dificultades para desempeñar distintas habilidades intelectuales.

Obstrucción nasal y trastornos del sueño

Después de Guye, en 1892, otro médico de apellido Carpenter relacionó los trastornos del sueño con las obstrucciones nasales. Por ejemplo, la rinitis hipertrófica estaba relacionada con insomnia y pesadillas, y por lo mismo, con dificultades para prestar atención y retener información en vigilia. Otro médico, William Fleiss, describió 130 casos de este tipo, y los denominó “neurosis nasales”. Sus principales síntomas eran insomnio y pesadillas.

Fue finalmente Wells quien en 1898 describió 10 casos de personas que sufrían obstrucción nasal, y que reportaban somnolencia diurna. Después de restablecer su respiración, en pocas semanas estas personas se recuperaron de síntomas como insomnio, la somnolencia y reducción de la capacidad de escucha.

Como conclusión, estos estudios mostraron que la respiración nasal juega un papel importante en el mantenimiento de los ritmos automáticos del sueño, lo que a su vez, es relevante para mantenernos suficientemente alertas durante el día.

Síndrome de apnea del sueño y déficit de atención

Lo que antes se conocía como aprosexia, actualmente es llamado Trastornos respiratorios asociados al sueño (TRAS) y abarca los siguientes cuadros clínicos:

  • Hipopnea obstructiva.
  • Resistencia aumentada en vías aéreas.
  • Síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS).

Este último puede manifestarse como una obstrucción completa o como una obstrucción parcial con hipoventilación. Entre las principales causas de la obstrucción mecánica se encuentra una hiperplasia (aumento del tamaño de un órgano) de las amígdalas y adenoides.

Los estudios recientes han comprobado que existe una comorbilidad entre el déficit de atención y problemas respiratorios durante el sueño, especialmente provocados por SAOS (Torres Molina y Prego Beltrán, 2013). Es decir que las obstrucciones nasales pueden afectar dramáticamente la respiración durante el sueño. A su vez, una afectación del sueño tiene como consecuencia la disminución del estado de alerta durante la vigilia.

Por la misma razón, uno de los elementos a tomar en consideración ante la intención de determinar o descartar un diagnóstico de déficit de atención, es corroborar si existen trastornos respiratorios asociados al sueño, ya que el abordaje en caso de que sí existan puede ser distinto.

Referencias bibliográficas:

  • Guye, Dr. (1889). On aprosexia, being the inability to fix the attention and other allied troubles in the cerebral functions caused by nasal disorders. The British Medical Journal, pp. 709-710.
  • Hill, W. (1889). On some causes of backwardness and stupidity in children: and the relief of these symptoms in some instances by naso-pharyngeal scarifications. The British Medical Journal, pp. 711.
  • Laive, P. (1983). Nasal Obstructions, Sleep and Mental Function. Sleep, 6(3): 244-246.
  • Torres Molina, A. y Prego Beltrán, C. (2013). Trastornos por déficit de atención y síndrome de apnea obstructiva del sueño en la edad pediátrica. Medisur, 11(1): 61-68.