Un resumen esquemático de los componentes de la comunicación. Unsplash.

Los elementos de la comunicación, como el mensaje, el emisor, el receptor o el contexto, son conceptos que nos ayudar a comprender la complejidad de los procesos comunicativos presentes en las interacciones sociales.

En este artículo veremos en detalle cuáles son los elementos de la comunicación que entran en juego allí donde hay sujetos intercambiando información, y de qué formas las variaciones en cada uno de ellos pueden hacer que la interpretación de la información recibida sea diferente.

¿Cuáles son los elementos de la comunicación?

Por comunicación entendemos el proceso por el cual se produce un intercambio de información entre dos sujetos. Existe un debate acerca de cuál debe ser la naturaleza de estos sujetos involucrados en la actividad comunicativa: si solo pueden ser seres humanos y algunos animales con altas capacidades de pensamiento abstracto, o también pueden ser otros seres vivos con sistemas nerviosos menos complejos, e incluso máquinas como los ordenadores.

Y es que buena parte de lo que define el proceso de la comunicación es la interpretación que se hace de los resultados. ¿Hasta qué punto un Smartphone interpreta las señales digitales que recibe desde una antena? ¿Se comunican las bacterias a partir de la captación y emisión de elementos químicos?

En cualquier caso, hay algo que es independiente del tipo de sujetos que compartan información entre sí: los elementos de la comunicación. Estos son conceptos que nos ayudan a entender cuáles son los fenómenos que explican las actividades comunicativas, y cada uno de ellos representa una pieza en el proceso por el cual una información viaja de un sistema de interpretación de datos a otro que está situado en un lugar distinto al que ocupa el primero.

Y es que aunque en la comunicación no tenga por qué existir un cuerpo físico que se traslade de un sitio a otro, a la práctica la comunicación es movimiento y dinamismo, y es por eso que no puede ser explicada tal y como podría hacerse con un elemento estático. Los elementos de la comunicación son las piezas que se articulan entre sí para generar diferentes significados en tiempo real. Veamos cuáles son.

1. Emisor

El emisor es el sujeto que desencadena el proceso comunicativo al exponer una información que puede ser interpretada por otros sujetos. A su vez, el emisor puede emitir información codificada de manera simbólica, o a través del lenguaje no verbal, que expresa sensaciones, actitudes y estados de ánimo, y que es más espontánea que la anterior.

Por otro lado, muchas veces establecer quién es el emisor es algo muy relativo, porque no siempre resulta fácil saber con seguridad qué sujeto inició la comunicación. Por ejemplo, si alguien se encuentra por la calle a su vecino y lo saluda con un “hola”, esto podría ser a su vez una reacción ante la expresión del rostro del vecino, y en este caso sería la persona que no ha hablado la que habría adoptado el rol de emisor en primer lugar.

Justamente por eso se asume que el emisor lo es de manera relativa, estableciendo como marco de referencia un solo ciclo de envío de información. En un momento, quien era emisor pasa a ser receptor, y viceversa.

2. Receptor

El receptor es el sujeto que, de manera voluntaria o involuntaria, recibe la información emitida por el emisor y la interpreta, ya sea utilizando para ello un sistema de símbolos que establece equivalencias entre significantes y significados, o sin sistema de símbolos, obedeciendo a las sensaciones que produce lo que llega a través de los sentidos.

Tal y como hemos visto, existe un debate no resuelto acerca de si una máquina puede ser un receptor, pero a la práctica se trata a los sistemas de recepción de señales como receptores reales, dado que no hacerlo dificultaría mucho llegar a comprender cómo funcionan estos aparatos.

3. Mensaje

El mensaje es aquello que es utilizado para transmitir la información, es decir, la existencia literal de lo que se está diciendo por parte del emisor y de lo que está captando el receptor. Por eso, mensaje no equivale a significado, sino que es el fenómeno a descifrar para obtener, a partir de su interpretación, un significado.

Por ejemplo, un mensaje puede ser “Te deseo suerte”, mientras que el significado de esta palabra de letras (si es leído) o de fonemas (si es escuchado) depende de otros aspectos: en algunos casos es una muestra de aprecio, mientras que en otros es una burla indirecta utilizada por medio del sarcasmo, si se formula dando a entender que el receptor carece de las capacidades necesarias para hacer algo.

En la práctica, el mensaje es indesligable del resto de los elementos de la comunicación, porque nunca podremos llegar a conocerlo y a analizarlo sin un receptor, un emisor, un canal, etc.

4. Ruido

El ruido es literalmente cualquier fenómeno que interfiera con el proceso comunicativo y modifique el mensaje en alguno de sus aspectos. Por ejemplo, los cortes de cobertura que a veces experimentamos al hablar por un teléfono móvil, o una ráfaga de viendo que deforma algunos fonemas.

Así pues, el ruido es uno de los elementos de la comunicación más diversos, porque existen maneras muy variadas por las que un mensaje se puede ver alterado: tanto físicos (fallos electrónicos en la captación de señales, material de la pared que mantiene separados al emisor y al receptor) como simbólicos (errores al teclear, errores en el reconocimiento de palabras de un software, etc.).

La existencia del ruido es lo que ha hecho que muchas personas busquen canales de comunicación capaces de controlar muy bien las variables que entran en juego en la transmisión de información. Los programas de intercambio de mensajes utilizados por sistemas de chat, por ejemplo, prestan mucha atención a esto.

Por otro lado, no hay que olvidar que el ruido no tiene por qué provenir siempre de fenómenos ajenos a los elementos de la comunicación; a veces, llega desde dentro. Por ejemplo, si el receptor tiene una lesión cerebral, esto puede generar ruido al dificultar el análisis de lo que dice el emisor, generando alteraciones como la afasia de Wernicke.

5. Código

El código es el conjunto estructurado de normas y signos que posibilitan expresar y emitir mensajes complejos. Por eso, está asociado a la capacidad de utilizar el lenguaje, o al menos un tipo de lenguaje algo menos desarrollado que el de los seres humanos adultos.

Existen diferentes sistemas de códigos, y pueden ser aplicados en el habla o en la escritura. Por otro lado, la existencia del código implica que para comunicarse el emisor debe realizar un proceso de codificación si quiere emitir un mensaje de su autoría, y el receptor tiene que descodificar para poder interpretarlo y entenderlo. Para que la comunicación tenga lugar, emisor y receptor tienen que utilizar el mismo código.

6. Canal

El canal es el medio a través del cual viaja el mensaje, pasando de un lugar a otro. En el lenguaje hablado, el canal suele ser las ondas de sonido que recorren el aire, mientras que en Internet, el canal puede ser un chat o un sistema binario de transmisión de señales digitales, dependiendo en el nivel en el que ubiquemos nuestra unidad de análisis de lo que sucede.

A la práctica, entre los canales más frecuentes que forman parte de la cotidianidad de este elemento de la comunicación son el aire, el papel, los correos electrónicos, los sistemas de telefonía, y las ondas de luz emitidas por pantallas. En ocasiones, pueden darse dos o más canales a la vez.

7. Contexto

El contexto es el entorno espacio-temporal en el que tiene lugar la comunicación. Y es que no hay que olvidar que el dónde y el cuándo influyen mucho tanto en la emisión del mensaje como en su recepción e interpretación. Alrededor de los sujetos que se comunican, siempre hay un entorno más general que condiciona todo el proceso.

Por ejemplo, no es lo mismo hablar con alguien del equipo al que uno mismo pertenece, que hacerlo con alguien del equipo rival, y tampoco es lo mismo decir algo considerado provocador en el siglo XVIII que hacerlo en un país occidental del siglo XXI. Nuestro entorno condiciona no solo cómo decimos las cosas, sino incluso el contenido de lo que nos planteamos comunicar.

8. Feedback

El feedback, o retroalimentación, es la respuesta que da el receptor al haber interpretado el mensaje mandado por el emisor. Por ello, puede ser considerado también otro de los elementos de la comunicación: el mensaje dado como emisor, dado que puede ser visto como aquello que se dice para iniciar otro proceso comunicativo.

Un proceso de intercambio de información dinámico

Tal y como hemos visto, la comunicación está definida por ser un proceso dinámico, que no puede ser captado en su totalidad ni a partir de un esquema estático, ni a partir de un modelo descriptivo de tipo lineal en el que un elemento de la comunicación produzca el siguiente, y este produzca otro, etc. Al comunicarnos, todo surge a la vez, y no podemos separar cada una de estas piezas y analizarlas de manera aislada, separada del resto.

Por eso, este esquema de los elementos de la comunicación solo sirve de guía, como un mapa que nos ayuda a entender lo que está pasando y a través de qué medios podría estar compartiéndose una u otra información. A fin de cuentas, lo que importa de verdad es la interpretación y la concepción de los mensajes, y estos siempre se producen ligados a un momento y un lugar determinados.

Referencias bibliográficas:

  • Berlok, K.D. (2008). El proceso de la comunicación (introducción a la teoría y la práctica). Buenos Aires: El Ateneo.
  • Griffin, E.A. (1997). A first look at communication theory. 3rd edition, Nueva York: McGraw-Hill.
  • Trenholm, S.; Jensen, A. (2013). Interpersonal Communication Seventh Edition. Nueva York: Oxford University Press.