Varios usos que le podemos dar al lenguaje. Unsplash.

Los recursos lingüísticos son algunos de los componentes que conforman un discurso. Se trata de los procedimientos y elementos que utilizamos de maneras específicas para poder comunicarnos. Como tal, los recursos lingüísticos existen tanto en discursos escritos como en discursos orales.

En este texto veremos con más detalle qué son los recursos lingüísticos, así como algunos tipos y ejemplos de estos.

¿Qué son los recursos lingüísticos?

El lenguaje puede ser definido como el sistema de comunicación que empleamos para intercambiar distintos tipos información. En tanto que sistema, se caracteriza por un conjunto de elementos que se encuentran entrelazados y que tienen usos particulares.

A su vez, estos usos varían según el contexto en el que se presentan y de acuerdo con la finalidad comunicativa: cada elemento puede ser utilizado de una forma u otra según el objetivo del mensaje que quiere transmitirse.

Dicho de otra manera, para que un discurso comunique algo, es necesario hacer uso de los códigos que ofrece el contexto comunicativo. Este uso ocurre a través de procedimientos o medios de los que disponemos para satisfacer la necesidad de comunicarnos.

De hecho, esto último es lo que entendemos por la palabra “recurso”. Así pues, vemos que un “recurso lingüístico” es un procedimiento o medio del que disponemos para satisfacer la necesidad comunicar algo. A estos recursos también se les conoce como “recursos literarios” o bien “figuras literarias”. La nominación varía según el género del discurso y uso específico del recurso.

Además, el lenguaje no solo es un medio de expresión y de reflejo de nuestras ideas. Es también un elemento que interviene y condiciona la constitución de una realidad social (Santander, 2011, citado por Rubio, 2016).

Esto quiere decir que, más allá de ayudarnos a transmitir e intercambiar información, los recursos lingüísticos nos pueden dar pautas importantes para comprender una realidad social. Por la misma razón son elementos frecuentemente estudiados en los análisis de discurso en distintos contextos.

En el mismo sentido, según el género y los objetivos del texto, los recursos lingüísticos pueden ir de la mano de estrategias que ayudan a cumplir un propósito comunicativo determinado. Ejemplo de estas estrategias son la persuasión, la generalización, la evaluación, la naturalización, la autorización, entre otras. Finalmente, también se consideran recursos lingüísticos aquellos soportes materiales que nos permiten acceder a los discursos.

Tipos y ejemplos

Ahora bien, ¿de qué elementos nos servimos para darle legibilidad o coherencia a un discurso, ya sea oral o escrito? A continuación veremos algunos tipos y ejemplos de recursos lingüísticos aplicados al discurso, así como algunos ejemplos según el soporte que los contiene.

1. Recursos fonéticos

Se trata de elementos que nos ayudan a resaltar una parte concreta del mensaje por medio de sus sonidos. De ahí que se conozcan como recursos “fonéticos”. Entre los subtipos más comunes se encuentran los siguientes:

  • Aliteración: producción de efectos sonoros por la repetición de uno o varios fonemas, p. ej. “El ruido con que rueda la roca” o “tres tristes tigres tragaban trigo”.
  • Onomatopeya: imitar ruidos naturales para transmitir un mensaje o idea, y que pueden convertirse en palabras, p. ej. “miau” y “maullido”.
  • Paronomasia: semejanza de sonidos entre palabras casi iguales pero diferentes, por ejemplo “caballo” y “cabello”.
  • Palindromía o palíndromo: palabras que se leen igual de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, p. ej. “anita lava la tina”.

2. Recursos semánticos o elementos retóricos

Son los elementos que dan cuenta de la relación entre el significado y el significante, es decir, que permiten establecer un sentido determinado a cada concepto. Entre los más representativos se encuentran:

  • Comparación: relacionar una idea o palabra con otra que resulte más clara, más expresiva o más concreta y cuyo significado es similar a la que estamos introduciendo.
  • Metáfora: identificar una palabra o frase con otra que es distinta pero que comparte significado, p. ej. “las ventanas del alma” para referirse a los ojos. La diferencia con la comparación es que en el caso de la metáfora no hace explícita la relación entre las dos ideas.
  • Metonimia: se trata de nombrar algo con un concepto distinto pero que está relacionado. Por ejemplo, “tomar una botella de...” (sustituyendo el líquido por el recipiente).
  • Alegoría: es el uso secuenciado de metáforas dentro de un texto literario
  • Antítesis: contraponer una frase con otra que tiene un significado opuesto, p. ej. “niño mayor de edad”.
  • Hipérbole: exagerar o bien minimizar cualidades o acciones, por ejemplo de los personajes de un texto.
  • Prosopopeya: consiste en atribuir propiedades humanas a seres inanimados.

3. Recursos morfológicos

Los recursos morfológicos son los que permiten hacer uso de la composición de las palabras, sus formas y sus estructuras internas. Algunos ejemplos de esto son los siguientes:

Epíteto: usar adjetivos calificativos para resaltar cualidades naturales, aunque no añadan información extra, p. ej. “la blanca nieve”. Enumeración: utilizar una serie de sustantivos cuyo significado es similar para describir o resaltar un significado.

4. Recursos sintácticos o elementos cohesivos

Los recursos sintácticos son los que hacen referencia al orden específico de cada palabra dentro de una oración, de manera que sea posible resaltar ideas. Así mismo permiten organizar los discursos de manera determinada, generando un orden lógico de estas ideas. Algunos de los más comunes son:

  • Anáfora: repetir la misma palabra al inicio de cada oración o verso
  • Hipérbaton: modificar el orden gramatical de las palabras de manera que se resalta una idea, p. ej. “de verdes sauces hay espesura”.
  • Conectores: aquellos elementos gramaticales que indican jerarquía, oposición, relación o temporalidad, p. ej. “en inicio”, “no obstante”, “en suma”, “a continuación”.
  • Referencia: indica relación entre los elementos del texto mencionados anteriormente, o bien establece relación entre una idea recién planteada y la especificación de los elementos a los que hace alusión.
  • Asíndeton: suprimir intencionadamente conjunciones o nexos para unir varias palabras, por ejemplo sustituirlos por comas: “acude, corre, vuela”
  • Polisíndeton: contrario al anterior, consiste en superponer varias conjunciones, por ejemplo usar la “y” en repetidas ocasiones: “y corre, y salta, y crece, y lanza”.
  • Adverbios: sirven para modificar, especificar o exaltar el significado de un verbo, un adjetivo u otro adverbio, p.ej. “vive lejos”, “es extraordinariamente activo”, “es muy poco agradable”.

5. Recursos según el soporte

Por otro lado, según el soporte, también pueden ser ejemplos de recursos lingüísticos todos aquellos dispositivos que nos permiten acceder a cierta información. Es decir, los archivos y las herramientas de consulta o de acceso a cualquier elemento informativo. Ejemplos de esto son los diccionarios, las enciclopedias, los traductores, las aplicaciones o plataformas de consulta en línea, etcétera.

Referencias bibliográficas:

  • Recursos literarios (2018). Definición.de. Recuperado 25 de septiembre de 2018. Disponible en https://definicion.de/recursos-literarios/.
  • Recursos lingüísticos (2018). Elhuyar. Recuperado 25 de septiembre de 2018. Disponible en https://www.elhuyar.eus/es/site/servicios/teknologias/recursos-linguisticos.
  • Rubio, T. (2016). Análisis de los recursos lingüísticos utilizados por los defensores del lector en pro de la confianza de los usuarios de prensa. Revista de Investigación Lingüística, 19: 295-322.
  • Salas, C. (2011). Los elementos cohesivos en el discurso académico escrito: una experiencia desde el contexto universitario. Legenda, 15(13): 29-55.
  • TsEdi (2018). Clases de recursos literarios. Recuperado 25 de septiembre de 2018. Disponible en http://blog.tsedi.com/clases-de-recursos-literarios/.