¿Para qué sirve pedir perdón? Sus 6 beneficios

Saber pedir perdón aporta muchos beneficios y ventajas. Veamos cuál es su utilidad.

Andrés Carrillo

Andrés Carrillo

Para qué sirve pedir perdón
Un repaso a las diferentes maneras en las que pedir perdón es útil.Unsplash.

Mucho se habla del perdón, y de los beneficios que puede traer a nuestra vida el practicarlo. Pero rara vez nos explican con claridad para qué sirve pedir perdón, o cómo aprender a hacerlo de buena manera, para tener una mejor calidad de vida en base a su práctica.

En este artículo nos centraremos justamente en eso: en explicar para qué sirve pedir perdón y cuáles son los principales beneficios que trae a nuestra vida el hacerlo adecuada y oportunamente.

¿Para qué sirve pedir perdón?

En algún momento todos creemos que le hemos fallado a alguien, o nos sentimos culpables por cosas que hicimos sin pensarlas demasiado; incluso podría suceder que nos sintamos enfadados con nosotros mismos.

Todos los sentimientos que no expresamos oportunamente quedan en nosotros como una cuenta pendiente, la cual podría impedir que nos desenvolvamos adecuadamente en las demás áreas de nuestra vida diaria. Este malestar psicológico podría incluso traer molestias físicas.

Es por eso que el saber pedir perdón es tan importante para nuestras vidas; nos permite desechar muchos de esos pensamientos y sentimientos negativos que nos hacen daño. Pero es importante saber hacerlo bien; no basta únicamente con expresarlo verbalmente, debemos buscar la forma de encontrar ese desahogo cuando expresamos la petición de perdón. Cuando lo hayamos conseguido podremos comenzar a ver los cambios en nuestra vida.

Por otro lado, otra de las utilidades de pedir perdón es que mejora la calidad de nuestras relaciones sociales y beneficia también a terceras personas; se trata de una acción con la que, en la mayoría de los casos, todos ganan.

¿Cómo disculparse asertivamente?

Para pedir perdón de la mejor manera es importante tener en cuenta que no tenemos el control sobre las acciones de otras personas, es decir, jamás podremos controlar lo que los otros hacen o sienten. Únicamente tenemos control sobre nosotros mismos, sobre nuestras acciones.

Teniendo en cuenta eso, podremos dedicar la mayor cantidad de nuestros recursos a cultivar nuestra tranquilidad y nuestra paz mental, en la medida en la que dejamos de depositar todas las expectativas en los demás y nos centramos también en nosotros se nos hace más fácil pedir perdón, aparte de que logramos hacerlo de una forma más natural y calmada, sabiendo respetar las respuestas y las decisiones de los demás.

Es bueno entender que tal vez la otra persona no esté por la labor de otorgarnos su perdón en ese momento. Es una situación que hay que entender sin dejar que eso nos moleste, dado que es algo natural. Cada quien tienes sus tiempos y sus maneras de internalizar el perdón, así que en cualquier caso siéntete tranquilo de que pudiste expresarle tus sentimientos abiertamente, además tuviste la capacidad y la fortaleza emocional para haberle pedido su perdón.

Los 6 beneficios de saber pedir perdón

En estas líneas veremos varias respuestas a la pregunta de para qué sirve pedir perdón, con sus principales beneficios en la vida diaria.

1. Nos quitamos un peso de encima

Este peso se refiere a la carga emocional que tenemos sobre nosotros cuando sentimos la imperiosa necesidad de pedirle perdón a alguien, independientemente de por qué motivo.

Una vez logramos expresar nuestros motivos a esa persona y le pedimos perdón sentiremos una sensación de alivio que reemplaza la angustia que teníamos anteriormente.

2. Nos hace mejores personas

El acto de pedir perdón nos ennoblece. En el momento en el que somos capaces de aceptar que estábamos equivocados y que alguien merece una disculpa por nuestro comportamiento pasado, estamos reforzando nuestra integridad y haciéndonos una mejor versión de nosotros mismos.

Esto también puede ser viso por las personas de nuestro entorno, que tendrán en cuenta el hecho de que incluso cuando nos equivocamos con alguien, pagamos el precio, lo cual implica que damos importancia a no perjudicar al resto o a ser injustos con los demás (y eso quiere decir que es relativamente poco probable que lo hagamos).

3. Nos ayuda a reconocer nuestros errores

Para pensar en que tenemos que pedirle perdón a alguien, antes tuvimos que haber pasado por un proceso previo de autoevaluación, el cual nos llevó a darnos cuenta que habíamos cometido algunos errores.

Las personas que son capaces de reconocer sus propios errores tienen la tendencia de llegar más lejos en cuanto al cumplimiento de sus propósitos, aquel que no acepta sus equivocaciones muy probablemente se tropezara con ellas en repetidas ocasiones.

4. Mejora nuestra convivencia con los demás

El trato con los demás se vuelve más ameno cuando no existen riñas entre personas, y un requisito indispensable para que sea así es mostrarle a los otros que somos capaces de reconocer cuando nos equivocamos y que no nos avergonzamos de tener que pedir perdón cuando es necesario.

5. Contribuye a la salud física y mental

Muchas dolencias físicas están relacionadas con los altos niveles de angustia y estrés que presentan las personas cuando no se sienten bien con lo que hacen o han hecho.

Aquellos sujetos que no se guardan sus emociones, sino que son totalmente capaces de expresarlas abierta y asertivamente, son menos propensos a ver comprometido su estado emocional, y también se protegen contra varias formas de malestar.

Llegar a ser perdonado no solo sirve para rebajar tensiones en las relaciones personales, también permite rebajar tensiones a nivel individual, en las relaciones con uno mismo. Por eso, influye en el autoconcepto y la autoestima, a través de una tarea que resulta compleja e implica salir de la zona de confort, demostrarse a uno mismo que podemos hacer las cosas bien.

6. Previene momentos incómodos en el futuro

En el momento de pedir perdón estamos cerrando un ciclo, poniéndole punto y final a una situación. De no hacerlo estaríamos dando pie a que en el futuro se nos presenten situaciones incómodas con una o más personas, relacionadas con el ciclo que no hemos sido capaces de cerrar. Esto ocurre sobre todo en quienes permaneen en el entorno social en el que han conocido a la persona a la que han perjudicado o con la que han sifdo injustos.

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