Imagínate lo siguiente: estás sentado en una estación de tren y, de repente, ves cómo una señora llora. Y sientes una empatía brutal. Tratas de contenerte, pero en ese momento suena una melodía muy triste al mismo tiempo que ves a un niño al que le está abroncando su padre. No te sucedería nada en especial, ¿No? Tomarías tu tren y tu mente eliminaría todas esas imágenes y sonidos.

Si eres un niño o adulto altamente sensible, no es así; todo lo que presencias lo vives y lo sientes multiplicado por mil. Dicen de ellos que forman parte de la categoría de los superdotados, pero no hay estudios serios que lo corroboren, por lo que, por el momento, nos centraremos en lo que se empieza a vislumbrar. Y es que sí se ha visto que existe una asociación estadística entre los niveles elevados de empatía con un mayor potencial de sufrir abusos por parte de iguales, lo cual da evidentes motivos para preocuparse.

¿De qué maneras puede pasar por apuros en la escuela un niño o una niña altamente sensible? Desentrañamos las claves para entender un poco más a estos pequeños y al funcionamiento de su mente.

¿Cómo son los niños altamente sensibles?

Empecemos con un resumen de las características psicológicas que suelen ser típicas en niños altamente sensibles. Aunque suelen parecer personas tímidas son, más bien, introvertidas. No les cuesta relacionarse con otros, aunque lo cierto es que les gusta más estar solos.

1. Les gustan las actividades muy creativas

Realizan, a menudo, actividades que no son típicas de la mayoría de los niños. Saltar a la comba o jugar al fútbol les interesa menos que leer o pintar, posiblemente porque los encuentran más estimulantes y les ofrecen experiencias nuevas de manera ininterrumpida.

2. Se sienten aturdidos fácilmente

Estos pequeños suelen sentirse aturdidos ante los ruidos en clase o el bullicio. Esto los vuelve más vulnerables ante las eperiencias imprevistas del entorno, sobre todo si ocurren cerca de donde están ellos.

3. Sus comportamientos pueden confundirse con la hiperactividad

Durante la infancia, es posible confundir su alta sensibilidad con hiperactividad debido a que, en muchas ocasiones, perderán la atención cuando las clases se extienden demasiado.

4. Les gusta la naturaleza

Por otro lado, los niños altamente sensibles están muy vinculados a la naturaleza y a los animales, los cuales les calman. También la música puede ser su vía de escape con respecto al mundo, dándoles momentos en los que perderse en la introspección y mantener el contacto con el exterior solamente a través de lo que oyen.

5. Tienden al aprendizaje introspectivo

A menudo, su vocabulario es más rico que el de otros niños, son mucho más intensos que sus compañeros de clase en cuanto a sus intereses, y suelen hacer mejores migas con los adultos que con los niños. Esto puede deberse a que pasan más tiempo llevando a cabo aprendizajes basados en la introspección, lo cual les acerca más, en algunos aspectos intelectuales, a la mentalidad y el estilo de vida del adulto.

6. Son muy empáticos

Los altos niveles de empatía son una de sus cualidades más destacables; son muy propensos a sentir una fuerne conexión emocional con individuos concretos, y establecida muy rápidamente (sin necesidad de conocer a esa persona). Si tenemos en cuenta cómo es por regla general la empatía en la niñez, podremos entender lo duro que puede ser para ellos estar con otros niños, que pueden ver en estos comportamientos un signo de debilidad.

7. Son hiperconscientes

A menudo, estos niños sufren porque sus padres discuten, por un amigo que tiene a su abuela enferma o por los desastres medioambientales. Sus experiencias vitales les afectan más que a otros niños, especialmente si son negativas, y dejan recuerdos dolorosos.

El entorno escolar, un campo de batalla para los niños altamente sensibles

Después de leer todo lo anterior, podrás entender lo que llega a sufrir un niño durante la etapa estudiantil. Suelen ser el objeto de abusos por parte de sus iguales y ellos lo sienten mucho más que otros niños.

Por eso es imprescindible que los adultos trabajen en combinación con un orientador escolar o psicólogo. No es que los niños altamente sensibles tengan problemas; la cuestión es saber que canalizar esas maravillosas aptitudes pueden convertirlos en adultos más exitosos, pero para ello hay que darles la oportunidad de desarrollarse en situaciones que no los dañen psicológicamente.

Contar con psicólogos que ayuden en la educación y crianza de los niños altamente sensibles permite que estos pequeños desarrollen su potencial y sepan gestionar mejor sus emociones, así como adoptar hábitos de vida adecuados para sus necesidades.

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