La capacidad de saber reconocer reconocer que una persona es adicta es, en última instancia, algo que solo puede ser realizado con garantías por parte de un profesional de la salud; sin embargo, también es importante que los ciudadanos sepan detectar señales de alerta que indican probabilidades de que alguien haya desarrollado una patología de este tipo.

Por ello, en este artículo veremos varias ideas clave acerca de cómo reconocer que alguien es adicto.

¿Qué dos tipos de adicciones existen?

Para ser capaces de reconocer la adicción y conocer los aspectos que delatan el comportamiento propio de una persona adicta, es necesario hacer una distinción entre dos tipos de adicciones.

Adicciones con sustancia

En primer lugar, podemos encontrar la llamada adicción con sustancia, que es lo que habitualmente es conocido como adicción a las drogas. En este grupo se enmarcan todas aquellas situaciones en las que una sustancia, un elemento concreto que podemos palpar, es lo que altera el organismo y su funcionamiento.

Algunas sustancias que pertenecen a este grupo son las siguientes:

  • Alcohol
  • Cannabis
  • Cocaína
  • Nicotina

Adicciones sin sustancia

El hecho de que no haya un elemento físico concreto cuyo consumo genere cambios súbitos en el estado mental no hace menos peligroso a este grupo. Es más, las adicciones que se enmarcan cada vez son más habituales.

Las adicciones sin sustancia son aquellas en las que la persona desarrolla una dependencia a algo que no es per sé una sustancia, pero que ejerce un efecto igualmente adictivo. Algunos ejemplos son:

  • El juego
  • Sexo
  • Las compras
  • El trabajo

Cada uno de estos grupos tiene sus características propias, unas características que nos permiten reconocer la adicción en ambos casos. Y estos aspectos comunes son de los que vamos a hablar a continuación.

¿Cómo saber reconocer si alguien es adicto?

En algunos casos puede ser complicado detectar un caso de adicción, y si no lo hacemos a tiempo, puede ser tarde. Estando alerta y conociendo estos 5 signos podremos reconocer a una persona adicta.

1. No hay autocontrol

Este es el más sencillo de reconocer en otra persona. Una de las frases más habituales en alguien que sufre una adicción es la de “lo puedo dejar cuando quiera”. No obstante, esto es una falacia, una forma de autoengañarse a sí mismo cuando ve que no puede controlar nada, que es la adicción la que controla a la persona.

Pongamos un ejemplo. Cuando una persona empieza a jugar a modo de diversión y poco a poco va viendo cómo no puede dejar de hacerlo, es el momento en el que comienza a perder el control. Es más fuerte que la persona. Juega para sentir emociones.

Esto, tarde o temprano, hace sospechar a quien rodea a la persona adicta que hay algo que no va bien. No solo dedica más tiempo a esa dependencia, sino que cada vez es más difícil que se desprenda.

2. Otro síntoma de la adicción: la impulsividad

Algo característico de las personas adictas es que cambian, se vuelven más nerviosas e impulsivas. El nerviosismo también está acompañado de otros indicadores, como puede ser una mayor irritabilidad, sudores e incluso la tendencia a hablar de manera acelerada.

Esto impide que esta persona se relaje y que lo único en lo que pueda pensar es en salir a satisfacer su necesidad de jugar, de consumir droga o de realizar la actividad que sea según su adicción.

3. Lo físico también se ve afectado

Es un hecho que lo único que quiere el adicto es consumir aquello de lo que depende, sea o no una sustancia. Por lo general esto le provoca trastornos en el sueño o en la alimentación, sin contar con que experimenta cambios en su cuerpo.

Algunos de estos cambios son, por ejemplo, la aparición de ojeras, mucha pérdida de peso o una constante somnolencia. En el caso de un adicto al trabajo, es habitual que pierda el sueño y el hambre. Eso le hará tener muchos dolores de cabeza y malestar general físico.

4. El estado de ánimo

Sí, también se producen cambios a nivel anímico en una persona con una adicción. Habitualmente experimenta subidas y bajadas muy acusadas en su estado de ánimo, pasando muy rápidamente de la tristeza a la la ira o a la ansiedad.

La razón de estos cambios está en que en el cerebro se produce un desajuste químico importante, y es lo que le lleva a este estado. Un ejemplo puede ser una persona adicta a la cocaína. En un momento concreto está muy irascible, pero en un segundo pasa a un estado de euforia, para completar el viaje en el llanto más desconsolador.

5. Sensación de abandono de su vida

La adicción provoca un abandono absoluto de todo, de hábitos, de personas y de costumbres. Lo que provoca es la desconexión de todo y de todos.

Concluyendo

Para concluir, hay que señalar que cada persona es diferente, y que si bien cada caso hay que tratarlo de forma individual, es bueno considerar y conocer estos rasgos comunes para poder estar atentos. La adicción es algo que hay que atajar lo antes posible.