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¿Cuáles son los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso?

Estos son los desajustes que las adicciones generan en la capacidad de dormir bien.

Los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso

Se estima que pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, siendo durante el sueño cuando podemos recuperarnos tanto a nivel físico como a nivel psicológico.

En este artículo veremos los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso, adelantando que todas ellas repercuten en ello de forma perjudicial, destacando una marcada falta de descanso e insomnio, así como unos desajustes en las diferentes fases del sueño.

¿Cómo afectan al sueño los trastornos adictivos?

Aquí veremos desglosadas las alteraciones del sueño que las adicciones fomentan.

1. Efectos del consumo prolongado de alcohol en el sueño y el descanso

A día de hoy, es ampliamente conocido el hecho de que el alcohol es la sustancia depresora del sistema nervioso central y, como tal, produce efectos negativos en las personas que lo consumen de forma prolongada a varios niveles, siendo uno de ellos el descanso.

Cuando se consume alcohol de manera puntual, se ha encontrado que incluso puede causar somnolencia, de manera que no se ha encontrado que provoque dificultades al sujeto para conciliar el sueño.

Los problemas a la hora de dormir aparecen cuando el consumo de alcohol se excede de unas cantidades “razonables”, ya que entre los estudios realizados sobre los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso, el alcoholismo y sus efectos en el sueño es el tema sobre el que más estudios se han hecho.

Problemas en las fases del sueño asociados al consumo de alcohol

Cuando se consume alcohol en exceso es frecuente que haya despertares nocturnos. También hay una disminución en la latencia del sueño, que propicia un desajuste en la duración de las diferentes fases del sueño, de manera que la fase REM se alcanza antes de lo debido, provocando un incremento de esta fase.

En el caso de pacientes con alcoholismo crónico, las investigaciones han encontrado que tienen un menor sueño profundo y también una menor duración de sueño REM, así como también un sueño más fraccionado.

Además, otras investigaciones han descubierto que el consumo excesivo de alcohol disminuye la actividad del electroencefalograma (EEG) durante el sueño y varios desajustes en las ondas cerebrales en las distintas fases, pudiendo llegar a estar ausente el sueño REM.

Efectos de la abstinencia al alcohol en el sueño y el descanso

Además de los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso, también están los efectos provocados por la abstinencia a las mismas.

Cuando las personas con alcoholismo están tratando de dejar de beber, es cuando se produce el síndrome de abstinencia. Y durante esta fase es común que el sueño y el descanso se vean alterados, dándose un elevado porcentaje de casos con insomnio.

Como suelen dormir menos de lo necesario, su sueño está aún más fraccionado; en cambio, la fase REM y los movimientos oculares rápidos aumentan, viéndose afectada la latencia para llegar a esta última fase del sueño, por lo que el descanso no llega a ser reparador.

Estos síntomas del periodo de abstinencia suelen aparecer entre 7 y 48 horas después de haber cesado la ingesta de alcohol, presentándose el mayor grado de malestar en torno a los 3 días de abstinencia; siendo común que dichos síntomas remitan tras mantenerse una semana sobrio, aunque el insomnio podría perdurar más en el tiempo, sobre todo si la persona sufre problemas de depresión y/o ansiedad.

Efectos del alcoholismo en el sueño

2. Efectos del uso excesivo del teléfono móvil en el sueño y el descanso

Entre los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso, cabe destacar los que provoca el uso excesivo de los teléfonos móviles.

En los últimos años, la adicción al uso del teléfono móvil y de las redes sociales no ha hecho más que aumentar, siendo la población adolescente y la que se encuentra en la adultez temprana, los más vulnerables a esta adicción.

Es por ello que se han hecho numerosos estudios al respecto, destacando los problemas en el día a día que causa a estos jóvenes el uso excesivo de su teléfono móvil, como por ejemplo el bajo rendimiento escolar, ansiedad, depresión e insomnio.

Hay estudios que demuestran que los adolescentes con adicción al uso del teléfono móvil suelen tener una peor calidad de sueño que los que no padecen esta adicción; siendo el insomnio una de las principales consecuencias del uso abusivo de estos dispositivos.

Además, en estos casos, se ha visto reducida la frecuencia de los movimientos oculares durante el sueño REM, así como que también presentan un acortamiento en la latencia de sueño y un aumento de la actividad plasmada en el electroencefalograma (EEG). Es por ello, que su descanso no suele ser reparador y presentan somnolencia por las mañanas, pudiendo afectar a su rendimiento.

Un estudio realizado con 400 estudiantes de secundaria encontró una correlación positiva entre sentirse solos y un mayor uso del teléfono móvil, así como también se encontró otra correlación positiva entre el uso del teléfono móvil y una peor calidad de sueño.

3. Efectos de otras adicciones en el sueño y el descanso

En este apartado se explicarán brevemente los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso en aquellos sujetos que consumen las diferentes sustancias que se enumeran a continuación.

3.1. Cocaína

La cocaína, al ser un estimulante del sistema nervioso central (SNC), disminuye e incluso puede llegar a suprimir la necesidad de dormir y descansar. Una persona adicta a esta sustancia, puede llegar a sufrir un desajuste en los ritmos circadianos, de forma que no llega a dormir las horas suficientes y, por tanto, su sueño no es reparador; llegando a despertarse somnoliento, lo que podría desencadenar una mayor necesidad de consumir este estimulante, por lo que esto se convertiría en un círculo vicioso.

Hay que destacar que la somnolencia diurna es unos de los síntomas más comunes del síndrome de abstinencia a la cocaína, así como también el insomnio.

3.2. Opioides

Entre los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso, son muy significativos los perjuicios causados por el consumo de los opioides. Estos son un grupo de sustancias que perjudican gravemente en la vida de quienes consumen cualquiera de las drogas clasificadas en dicho grupo, como la heroína, incluyendo graves afecciones en el sueño y el descanso.

Al igual que sucede en las personas con una adicción al alcohol prolongada, las personas con adicción a los opioides tienen una menor duración de sueño REM y del sueño profundo, de manera que es una adicción que también repercute en el sueño y el descanso.

Además, cuando una persona tiene adicción a este tipo de sustancias, tiene alterados los ritmos circadianos y además, se ha encontrado que estos sujetos presentan una actividad muscular alterada durante el sueño y se mueven más de lo normal.

Al igual que sucede con otras adicciones, cuando se pretende salir de la adicción a los opioides, aparecen los síntomas de la abstinencia, entre los que es frecuente que se encuentre el insomnio, así como también los despertares a lo largo de la noche, por lo que la persona no llega a tener una buena calidad de sueño.

Por otro lado, se ha visto que cuando están con un tratamiento de administración de metadona para mantener la abstinencia de los opioides, consiguen conciliar mejor el sueño que en el caso de los sujetos que no reciben su administración e intentan mantenerse abstinentes sin la ayuda de esta sustancia.

3.4. Cannabis

La adicción al cannabis tampoco está exenta de efectos negativos para el sueño y el descanso. Estudios con personas adictas al consumo de cannabis han encontrado que sufren una disminución del sueño REM, al igual que ocurre con los opioides, así como también se ha visto que su sueño está más fragmentado, de manera que no llegan a tener un descanso completamente reparador.

Al tratar de dejar el consumo de cannabis, se ha encontrado que la mayoría de los sujetos sufren insomnio, entre otros síntomas característicos del síndrome de abstinencia. Además, también se ha visto que la duración de la fase REM aumenta, volviendo a una duración correcta de las diferentes fases del sueño.

Prevalencia del insomnio en pacientes adictos a diferentes sustancias

En un estudio realizado en España por Grau-López y colaboradores en 2016 con 481 pacientes que tenían alguna adicción a sustancias, se destacó que el 64,3% de ellos padecían insomnio, siendo además muy común el sueño fragmentado (en un 49,9% de los casos). También se encontró que los pacientes con adicción con algún trastorno de ansiedad de forma comórbida y un inicio al consumo a una edad precoz eran los que más probabilidades tenían de padecer insomnio.

Por otro lado, hay estudios que destacan que hay una relación bidireccional entre la adicciones y el insomnio, por lo que las personas con problemas para dormir se comprobó que tenían más probabilidades de desarrollar algún tipo de adicción a posteriori.

Fases de un sueño correcto y reparador

Para comprender mejor los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso vamos a ver las diferentes fases con su duración de un sueño correcto y que sea reparador.

Como hemos podido comprobar, los efectos de las adicciones en el sueño y el descanso repercute negativamente en la calidad de vida de las personas que sufren cualquiera de ellas.

Veremos ahora cómo debería subdividirse el sueño nocturno para que sea reparador, componiéndose de 5 fases, que a su vez se clasifican entre el sueño REM y el sueño no REM.

Las fases que transcurren desde la primera hasta la cuarta son las que componen el sueño no REM, mientras que la quinta fase es en la que se da el sueño REM.

Fase 1

Es la fase con el sueño en un estado ligero, cuando el sujeto empieza a dormir, cuya duración es de apenas unos pocos minutos.

La actividad del cuerpo comienza a disminuir poco a poco y la persona todavía podría despertarse con facilidad.

Fase 2

En esta fase el sueño comienza a ser más profundo, llegando a durar entre 10 y 20 minutos.

La actividad fisiológica del cuerpo continúa disminuyendo y aquí todavía puede despertarse la persona con facilidad, aunque sería más complicado que en la fase 1.

Fase 3

Es una fase que dura entre 15 y 30 minutos, en la que los músculos se encuentran en un estado completo de relajación, no habiendo ningún movimiento normalmente del cuerpo ni de las extremidades y siendo difícil despertar a la persona.

Fase 4

Esta fase suele durar aproximadamente lo mismo que la fase 3, siendo la etapa de sueño más profunda, por lo que resulta muy difícil despertar a la persona mientras pasa por esta fase.

Fase 5 o sueño REM

Para llegar a esta fase, en un sueño que siga un curso correcto, deben haber transcurrido 90 minutos aproximadamente y su duración es de unos 20 minutos. En esta etapa se dan los conocimos movimientos oculares rápidos.Es también una etapa en la que resulta relativamente difícil despertar a la persona.

  • APIR. (2021). Manual de Psicología Clínica (Tomo II). Madrid: APIR.
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Psicólogo

Mario Arrimada es Graduado en Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y dispone de un Máster de Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental en la Universidad a Distancia de Madrid. Varios cursos de formación, entre ellos el de Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia, de Experto en Mindfulness y de Experto en DSM5 y CIE11, ambos en la UDIMA.

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