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Entrevista a Mar Estévez: cómo los cambios hormonales pueden afectar a nuestra salud mental

La psicóloga y sexóloga explica cómo influyen las hormonas en el bienestar emocional.

Entrevista a Mar Estévez: cómo los cambios hormonales pueden afectar a nuestra salud mental
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Los cambios hormonales forman parte de distintas etapas de la vida y pueden influir en nuestra manera de sentirnos, relacionarnos y afrontar las dificultades cotidianas. En el caso de las mujeres, la transición hacia la menopausia representa un periodo de importantes transformaciones físicas y emocionales que no siempre reciben la atención necesaria. A los síntomas que pueden aparecer durante esta etapa se suman las expectativas sociales, los prejuicios sobre el envejecimiento y las dificultades para comprender qué está sucediendo en nuestro propio cuerpo.

Mar Estévez nos habla sobre la relación entre las hormonas y la salud mental

Para profundizar en esta cuestión, entrevistamos a Mar Estévez García, psicóloga y sexóloga clínica colegiada en el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña.

Mar Estévez García

Mar Estévez García

Psicóloga Sexóloga Clínica COPC Col. nº 13360

Profesional verificado
Molins de Rei
Terapia online

¿Hasta qué punto las fluctuaciones hormonales pueden influir realmente en el estado de ánimo, la ansiedad y el bienestar psicológico de una mujer?

Hormonas. Están ahí en silencio como las almorranas. Cuando somos preadolescentes, ambos géneros se ven afectados, alterados en distintas áreas de su vida. Concentrarse, cambiar de humor en un plis, energía arriba y abajo, por lo que, cuando el cansancio gana la partida, surgen la tristeza, la depresión y la sensación de invalidez, que pueden causar trastornos de imagen, conductas impulsivas, compulsivas. Así que no solo somos nosotras.

¿Qué ocurre durante la perimenopausia y por qué algunas mujeres comienzan a experimentar cambios emocionales incluso años antes de que llegue la menopausia?

No me he extendido en la pregunta anterior por lo que me preguntas aquí. Conozco mujeres, chicas, niñas que tuvieron su primera regla con 12 años. Imagínatelo ahora que estás entre los 30 y los 50. Llorar por nada o por todo es como la lotería: hay un porcentaje de mujeres que no experimentan claros cambios de humor y, aún mejor, no saben lo que es un dolor de ovarios.

Así que imagínate tanto cuando eras una cría como ahora, que va y viene, como entonces, que podías tener la menstruación dos veces al mes o ninguna, y es exactamente el mismo decorado en la perimenopausia. Y ginecólogos, psiquiatras, médicos, en general, han buscado, primero, regular el ciclo tanto al principio como al final. Los anticonceptivos eran una manera de saber que vendría tal día y podías prepararte y tomar conciencia física y psíquicamente de su efecto.

En la perimenopausia, los cambios de humor, el ahora sí, ahora no viene, los calores empiezan a hacerte la vida más o menos imposible y, respecto a la comprensión, tanto nuestra como de los miembros del otro género, brilla por su ausencia.

Siempre se dijo que era muy machista decir: «Es que tiene la regla». Y si no has pasado un dolor de ovarios que te impide caminar e ir a estudiar o trabajar, o no has pasado por la noria sentimental de las hormonas, no te imaginas el calvario que supone, encima, que no te entiendan y digan: «Exageras».

Ansiedad, irritabilidad, tristeza, problemas de concentración o alteraciones del sueño pueden aparecer durante esta etapa. ¿Cómo podemos saber cuándo pueden estar relacionados con cambios hormonales y cuándo conviene explorar otras causas?

No había leído la tercera, pero veo que iba en esta dirección. No diré que es fácil de explicar. Si nunca sufriste en el inicio de tu menstruación los síntomas que aquí enmarcas y lo que he ido comentando arriba, no quiere decir que la perimenopausia será igual. Si lo es, te ha tocado la lotería.

Sí que es cierto que la sequedad vaginal, la disminución de la libido, la pérdida de colágeno, no solo en la piel, sino añadiendo el calcio, entre otros, la osteoporosis, entre otros. La revisión ginecológica anual es sagrada. Tanto si has tenido hijos como si has sufrido abortos, espontáneos o no, o embarazos que no llegaron a término en la última etapa.

¿Y cuántas madres sufren de depresión posparto? Es imposible de imaginar que una madre rechace a su bebé. Y la realidad es que una depresión posparto es algo indescriptible y doloroso para la mamá y quienes conviven con ella.

Y otras causas. Estrés porque te han ascendido, porque te han despedido, porque no has conseguido el ascenso, porque no te ves atractivo o atractiva en el espejo. Es decir, miras y te mides desde afuera y te comparas. No tener relación afectiva ni comunicación real, ya no con tu pareja, sino con otras personas.

Sí, hay que aprender a estar en soledad y disfrutar tus tiempos contigo misma, pero, a veces, tienes la sensación de viaje en el tiempo y te preguntas: «¿Cómo he llegado aquí? ¿Quién soy? Esto no es lo que imaginaba».

Si se añade que tengas problemas económicos graves: un desahucio inminente, la enfermedad de un hijo o tu cónyuge, mala relación familiar, la tuya o la política, la enfermedad tuya o de alguien cercano, tener que cuidar de los padres...

Creo que, si no te sientes inestable y sin fuerzas en estas circunstancias, no eres humano y, por favor, véndenos la receta.

¿Por qué algunas mujeres atraviesan la perimenopausia prácticamente sin síntomas psicológicos mientras que para otras supone un cambio muy significativo en su salud mental?

Como referí al principio, si en la primera etapa de tu menstruación no sufriste ni física, emocional o psíquicamente de síntomas, hay una alta probabilidad de que, cuando se te retire el período, se repita el proceso. Sí, puedes tener calores, la sensación de tirantez en la piel, sequedad vaginal y más propensión a romperte algo. No tiene por qué, claro.

Sin embargo, si los sufriste entonces y ha sido un patrón regular en tu día a día, con métodos anticonceptivos para regularte o no, o con medicación psicotrópica suave cuando fue preciso, la niebla mental, los despertares constantes y la sensación de que el sueño no es reparador, las fluctuaciones en el peso, que también devienen en el primer grupo, pueden alterar patrones de respuesta.

Los trastornos mentales están ahí. Si hay un detonante de importancia, un cáncer, que te extirpen el pecho, la próstata, claro que va a haber cambios emocionales y psicológicos. No obstante, repito, no hay nada escrito en piedra y depende de la emotividad y de la forma de tomarse la vida de cada una.

¿Existe un mayor riesgo de desarrollar depresión o trastornos de ansiedad durante la transición a la menopausia? ¿Qué factores pueden aumentar esa vulnerabilidad?

El riesgo siempre está ahí. Las hormonas desestabilizan, pero ya he mencionado arriba muchísimos parámetros que pueden tomar las riendas de nuestra estabilidad en algunos momentos de nuestra vida y que, según nuestro temperamento, que es la parte biológica y sí puede heredarse entre generaciones, también ya habrás sentido y experimentado en un mayor o menor grado esos síntomas a lo largo de tu vida.

Hay quien dice, al cabo de dos años, por ejemplo, de retirarse la regla, que está fenomenal. Pero, como la tortilla o el arroz, hay para todos los gustos.

Y me encuentro en consulta muchas mujeres que se sienten atrapadas bajo la mirada y la presión social o la de sus propias parejas. Ya hablaremos de la pitopausia, el Ferrari y la chica más joven.

No tengo ganas de sexo, disminución de la libido. Es que no lubrico y me duele, no disfruto, y no hay antecedentes de dispareunia. Es que finjo para acabar. Es que no llego al orgasmo en pareja, pero sí usando juguetes.

Muchas mujeres describen una sensación de «no reconocerse» emocionalmente durante esta etapa. ¿Qué impacto puede tener no comprender el origen de esos cambios sobre la autoestima y la percepción de una misma?

De nuevo volvemos a la emotividad. Las personas con un temperamento que ha ido estabilizándose con la edad y a partir del desarrollo del carácter pueden sentir en algunas ocasiones que su vida está fuera de control. Un tiovivo. Que han perdido la paciencia, la empatía, el sentido del humor.

Es importante entonces, vital y necesario, hacer un escáner de cómo es tu vida ahora. ¿Has elegido cómo vives, dónde vives, con quién vives, por ejemplo? ¿O has acabado ahí por no atreverte a tomar decisiones vitales en momentos importantes de tu vida?

Recuerda: no decidir también es una decisión.

Si has estado en modo «apagar fuegos», tu cerebro reptil, que busca la seguridad y la supervivencia, es el que te ha traído aquí. Y oye, que hay que darle las gracias. La pena es que por el camino te has perdido muchas vivencias de paz, alegría, dicha, energía y, por eso, te comparas con otras personas y ya, si estás en la noria de las redes sociales, ni te cuento.

Te comparas con todas, te lo compras todo. Lo ignoras y haces ver que no existe, no te importa, pero tu actitud y forma de reaccionar y relacionarte dicen lo contrario.

Si tú no te aprecias, te respetas, te quieres en todos los aspectos internos y externos, ¿cómo pretendes estar relajada y afectuosa con tu pareja, hijos, socios, compañeros de trabajo, amigos y ya no hablemos de que te acusen de la falta de frecuencia en las relaciones sexuales?

No puedes ocuparte porque te agota, pero ahí está todo el mundo pasando de lo que recomendamos. Acabo de ver en una red social, precisamente, un meme de una mujer «activity plus», como me llamaron a mí una época, y otra que ha dicho: «Basta».

¿Qué papel desempeñan los problemas de sueño, los sofocos y otros síntomas físicos en la aparición o intensificación del malestar psicológico?

El malestar psicológico en este punto sería consecuencia de darte cuenta de que da igual la edad en tu DNI, lo que importa es cómo te sientes, cómo te cuidas y cómo te miras.

El sueño, si nos vamos a la pirámide de Maslow, es fundamental y, si no, que se lo digan a las mamis con bebés con problemas de sueño. Los sofocos no ayudan y, claro, no es lo mismo en invierno que en verano o antes de entrar en una reunión importante donde tienes que hablar y la calefacción a tope puede hacer que pierdas la concentración. Si es así, respira hondo. Tómate una pausa. Sorbo de agua. Recapitula y sigue.

El cansancio, si tu vida ha sido siempre una carrera dentro y fuera de casa, el cansancio forma parte de tu vida y ahora puede intensificarse por no dormir bien y los despertares. La relajación es la bendición. Pero aquí tú decides: si lees, yoga, pasear, meditar, cocinar o mirar las musarañas.

Por favor, evita los ataques compulsivos de limpieza neurótica, el vaciar armarios o, lo peor, mirar el jardín del vecino y convertirte en una pesadilla para los que viven, cohabitan o trabajan contigo.

Los otros síntomas físicos que nos agobian: los cambios de peso o de volumen, tener el vientre hinchado, que no puedas entrar en aquellos maravillosos jeans que te hacían sentir una diosa. Sencillo, una talla más y guárdalos, si quieres. El ejercicio físico constante, sin obsesiones, es la otra solución, y no pesarse. Sobre todo, si sufriste trastornos alimentarios en tu vida.

Muchas personas aumentan de peso, pero con una dieta adaptada, el movimiento y la vida activa pueden hacer que alucines cuando te pongas algo de hace diez años y, ¡tachán!, lo puedas lucir.

Eso sí, corazones, con cabeza. Si te sientes agotada, vete al médico y que te hagan una analítica, no sea que por un motivo físico no controlado hayas bajado de peso o tu volumen haya disminuido así.

¿Hasta qué punto el miedo social a la menopausia y las ideas asociadas al envejecimiento pueden añadir sufrimiento a unos cambios que ya son complejos a nivel biológico?

Redes sociales mencioné antes y compararte con estrellas de cine, personajes sociales, las mujeres de los amigos de tu marido o pareja, chicas más jóvenes. Esa seré yo, nunca cambiaré. Sorry, quizás en tu esencia, pero el cuerpo envejece en todos los aspectos y maduras en otros muchos que te empoderan.

Tienes que reconciliarte con quien ves en el espejo. No maltratarla.

Y educar. La educación sexual no pasa solo por prevenir embarazos no deseados o enfermedades venéreas. Es informarnos de cómo puede ser, según los estudios socioantropológicos, además de estudios médicos, cómo la menstruación y la menopausia pueden ser incómodas, pero tolerables cuando las comprendes y tienes instrucciones y pautas para seguir.

Cuando una mujer consulta por ansiedad o bajo estado de ánimo en la mediana edad, ¿deberían los profesionales de la salud mental preguntar de forma más sistemática por su ciclo menstrual y la posibilidad de que esté atravesando la perimenopausia?

Volveríamos a lo que dije arriba del machismo: «Es que tiene la regla». Pero hay que ser más inteligente. Conozco gente que le vino su primera regla con 11 años, once. Y personas que han tenido hijos con 50.

El cuadro médico tiene que buscar soluciones, prevenciones, apoyos y no estigmatizar o etiquetar sin contexto situaciones vitales en la vida de las mujeres. Hay que comprender para qué sirve cada una porque sí tienen un papel en nuestras vidas.

Y, como dije, el ginecólogo es tu aliado y puede encontrar razones médicas importantes que, a tiempo, salvan vidas y explican los cambios de humor o conducta.

Y repito: entrevistas, artículos, películas, documentales, vídeos informativos acerca de cómo cada una de nosotras lo va a vivir. Ni redes, ni compararse, ni preguntarle a la IA.

¿Cómo debería abordarse el malestar emocional asociado a esta etapa y cuándo pueden ser útiles la psicoterapia, los cambios de hábitos o una valoración médica de las opciones hormonales?

Quienes me conocen saben que «debería», «must», está fuera de mi vocabulario. Las mujeres PUEDEN, e incluyo a los hombres, decidir libremente cómo enfrentar cada día de su vida. Si realmente lo que estás sintiendo ahora te es completamente ajeno, stop. Revisa y controla. Más vale prevenir. El sentido común, aunque digan que es el que tiene menos sentido.

La psicoterapia, la psiquiatría, el deporte y miles de disciplinas pueden ayudarte, pero no te obsesiones, infórmate. Conozco a alguien cercano que siempre dice: «YO SOY EL MÉDICO DE MI CUERPO PORQUE NADIE COMO YO LO CONOCE». Y me parece ok hasta que no haces caso de las pautas o no te haces las revisiones o te medicas como tú eliges.

La gran pregunta: ¿qué cambios hay en mi vida ahora que no estaban un año atrás? Socioeconómicos, afectivos, convivencia, maternidad, trabajo, hijos, amigos, tareas, deudas.

Si tienes problemas de ese tipo, de golpe y más que nunca, puede que te veas alterada por no poder sola con todo. Aquí es delegar, pedir ayuda y recordar qué es urgente, prioritario, importante y, yo añado, necesario y vital para respirar y poder ver con distancia tu mapa vital y ver los caminos de ese laberinto.

A veces, será emocional: te enojarás, gritarás o llorarás y, si son las hormonas, pues qué monas, y si es que te supera el estrés: salta, canta, baila, llama a tu mejor amiga, date un baño, tómate algo calentito y respira.

Ginecólogo anualmente, médico de cabecera, tu aliado. La terapia o psicoterapia solo te va a servir si pones en práctica las nuevas herramientas. Y la realidad es que estamos en un momento social de quejarnos, mirar el jardín del vecino, culpar al otro y seguir con el «ya pasará».

Sé que salir de tu zona de confort, por muy gris o negra que sea, es aterrador. Al menos, conoces a las brujas y fantasmas en ella. Pero solo tienes una vida y esta semana, casualidad, entre el accidente de tren y otras cosas que me dijeron el mismo día, me dejaron más claro aún que solo tenemos 24 horas y no con certeza pura, que cada mañana es una oportunidad para empezar de nuevo, probar y confiar. «El día de la marmota».

Que pedir ayuda requiere coraje y que, tal como yo trabajo ahora con mis pacientes, alumnos y familiares de los mismos, no solo es «me desahogo contigo, pero no escucho lo que me propones». Para eso quedas con una amiga, hablas con la camarera o hablas con el pescadero.

Tienes una sola vida. Con hormonas o sin ellas, con compresas o tampones... No recuerdo qué anuncio decía: «... Te da alas»...

Pues eso es lo que quiero que se te grabe bien: tú decides, tú eliges y primero tú, luego tú y después tú.

Si no estás bien, a tu alrededor habrá estrés y más probabilidad de que te critiquen, señalen o que tú tires los balones fuera.

Responsabilízate, prueba hábitos y observa cuáles te aportan y benefician e instáuralos en tu rutina.

Mar Estévez García

Mar Estévez García

Psicóloga Sexóloga Clínica COPC Col. nº 13360

Profesional verificado
Molins de Rei
Terapia online

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Psicología y Mente. (2026, noviembre 3). Entrevista a Mar Estévez: cómo los cambios hormonales pueden afectar a nuestra salud mental. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/entrevistas/entrevista-mar-estevez-como-cambios-hormonales-pueden-afectar-salud-mental

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