Dentro de las diferentes jurisdicciones donde puede actuar la psicología forense, la de incapacidad es una de las principales.

A continuación descubriremos cómo se realizan las actuaciones periciales en estos juzgados, cuál es la finalidad y cuáles son las principales variables que hay que tener en cuenta en estos casos para actuar siempre con la máxima profesionalidad posible.

¿Qué es la psicología pericial en juzgados de incapacidad?

La psicología pericial en juzgados de incapacidad es uno de los escenarios en los que puede desarrollarse la psicología forense. En este caso, la actuación del perito psicólogo irá encaminada a valorar en qué grado una persona está en capacidad de obrar, ya que si dicha capacidad estuviera muy deteriorada, un juez podría estimar la necesidad de retirarle la capacidad jurídica, que recaería en un tutor, asignado también por el juez.

La capacidad de obrar se puede desglosar en otras cuatro, que son las que la componen. En primer lugar, al propio autogobierno de la persona sobre sí misma. También a la capacidad de entender, es decir, la de corte intelectual. La tercera haría referencia al deseo de realizar acciones, también llamado capacidad volitiva. La última de ellas sería la capacidad de discernimiento, o juicio.

La labor de la psicología pericial en juzgados de incapacidad es la de estudiar si el sujeto tiene alterada alguna o todas las capacidades que hemos enumerado, y en qué grado. Esa será la mayor parte del trabajo que reflejará en el posterior informe que ha de presentar ante el juez que lo solicita. Pero no es la única tarea. También debe realizar una evaluación psicológica de los diferentes candidatos para la tutela de la persona que fuera a ser incapacitada.

¿Cómo es un proceso judicial de incapacidad?

Estos procesos pueden ser iniciados por varias vías. En primer lugar, puede ser la propia persona la que solicite que le sea declarada la incapacidad, por ser consciente del deterioro progresivo que está sufriendo en su capacidad de obrar. Pero también puede ser su pareja, ascendientes, descendientes o hermanos. Pero también puede darse el caso de que otras personas o autoridades pongan el caso en conocimiento del Ministerio Fiscal, para que actúe de oficio, si lo cree conveniente.

La demanda de incapacidad llegará al juzgado correspondiente, que puede ser uno específico de incapacidad, si existe en la provincia en cuestión, o bien el de primera instancia. Será ahí donde comience la labor de la psicología pericial en juzgados de incapacidad, pues el juez requerirá de la ayuda del psicólogo para evaluar las cuestiones que hemos visto anteriormente.

Por supuesto, la persona que es objeto de la hipotética declaración de incapacidad tiene todas las garantías procesales, empezando por el derecho a comparecer ante el juez y a disponer de la debida representación legal si así lo desea. El proceso judicial comenzará, de hecho, con la propia exploración de esta persona por parte del juez. Después será el equipo médico forense el que elabore su informe pericial.

Por último, se entrevistará a todos los familiares u otras personas que pudieran optar a la representación jurídica del afectado. Pueden haberse presentado voluntarios ellos mismos, haber sido propuestos por la propia persona pendiente de la incapacidad o incluso pueden haber sido llamados por el propio tribunal.

Una vez exploradas todas las partes y siempre que el juez cuente finalmente con los informes forenses, incluyendo el que aporta la psicología pericial en juzgados de incapacidad, podrá dictar sentencia. El juez dirá si se concede o no la incapacidad, si es temporal o definitiva, quién será el tutor legal desde entonces y si se requiere el internamiento del individuo en alguna institución para su cuidado.

¿En qué casos actúa? Áreas de intervención

Ya hemos visto cómo es el funcionamiento de un juicio estándar en los tribunales de incapacidad. Vamos ahora a conocer cuáles son los tipos de casos más comunes a los que se suelen enfrentar los jueces y los profesionales de la psicología pericial en juzgados de incapacidad.

1. Incapacidad o cambios en la capacidad

La mayoría de casos que entran a estos juzgados son de solicitud de incapacidad para personas que, afectadas por una enfermedad de carácter psicológico que le está limitando en su capacidad de obrar de una manera persistente en el tiempo y por lo tanto, como veíamos al principio, no puede gobernarse a sí mismo.

Obviamente, no todos los casos son iguales, ya que la incapacidad se puede presentar de una forma gradual. Por eso, además de la figura de la tutela, existe también la de la curatela. La tutela correspondería a la persona encargada de velar de un individuo que es totalmente incapaz.

Sin embargo, si el sujeto es incapaz solo en cierto grado y por lo tanto requiere de la asistencia de una persona para algunas cuestiones en concreto, lo más probable es que el juez opte por asignar una curatela.

2. Casos de prodigalidad

La prodigalidad es un caso especial de los tratados en psicología pericial en juzgados de incapacidad. Hace referencia a individuos que, por diferentes cuestiones, malgastan su patrimonio de una forma compulsiva y sin ningún tipo de límite, poniendo en riesgo su situación económica y la de las personas a su cargo. Esta condición puede darse, por ejemplo, en personas con ludopatía.

En estos casos, el juez podrá declarar una incapacidad parcial y asignar una curatela a un familiar para que sea el encargado de administrar los bienes de la persona en cuestión.

3. Patria potestad

Otra situación que también se tiene en cuenta en los juzgados de incapacidad es la patria potestad, referida a padres de personas que son declaradas incapaces. Si son menores, cuando cumplan la mayoría de edad, la patria potestad será prorrogada, por lo que los padres continuarán siendo sus tutores legales.

En el caso de hijos mayores de edad, pero solteros y convivientes con los padres, si se diera el caso de que fueran declarados como incapaces, también se reestablecería la patria potestad (que había finalizado al cumplir la mayoría de edad) y por tanto serían tutelados por los padres.

4. Recuperación de la capacidad

Pero no todos los casos que se trabajan en psicología pericial en juzgados de incapacidad están dirigidos a estudiar si una persona, hasta el momento capaz, debería ser declarada incapaz. También puede darse el caso contrario y cuestionar si la incapacidad que se le había asignado a un determinado individuo tiene todavía sentido o, por el contrario, ha de revocarse y devolverle su capacidad jurídica.

Puede darse en casos de enfermedades con determinadas enfermedades psicológicas que, gracias a un tratamiento, han remitido o están lo razonablemente controladas como para que el sujeto haya podido recuperar su capacidad para obrar y por lo tanto haya solicitado al juez que finalice su situación de incapacidad. Igualmente, será evaluado por el equipo forense del juzgado para que el juez disponga de toda la información necesaria y dicte así sentencia.

5. Cambio de tutor

También puede darse el caso de que el equipo de psicología pericial en juzgados de incapacidad sea convocado para evaluar un posible cambio de tutor. Puede ocurrir que el propio tutor lo haya solicitado, ya sea porque no se ve en condiciones de seguir ejerciendo esa responsabilidad o por cualquier otro motivo. También puede ser que otra persona lo haya pedido, al considerar que el tutor no está desarrollando su función como debería.

Incluso pueden ser las propias autoridades las que reabran el caso al comprobar que la tutela no se está ejerciendo tal y como dicta la ley y por lo tanto la persona incapaz requiere de otra persona para hacerse responsable de ella.

6. Medidas cautelares

También pueden darse situaciones de urgencia que requieren la incapacitación rápida de una persona, por ejemplo, ante un internamiento involuntario en una institución psiquiátrica. La autorización judicial siempre debería ir por delante ante un escenario así, pero si la situación es de tal urgencia que no se ha podido solicitar antes, el responsable del centro ha de comunicarlo al juzgado antes de que pasen 24 horas desde el internamiento.

Igualmente, la medida ha de ser ratificada por el tribunal, dentro de las 72 horas siguientes a la recepción de la solicitud. Además, el proceso ha de ser llevado a cabo siempre por la autoridad judicial de la provincia donde se encuentre el centro en el que la persona ha sido internada, independientemente de que dicho sujeto resida habitualmente en otro lugar.

Estas serían las principales casuísticas a las que se enfrentarían los profesionales de la psicología pericial en juzgados de incapacidad.

Referencias bibliográficas:

  • Asensi, L.F. (2007). La prueba psicológica en asuntos de incapacidad. Psicología Jurídica-Forense. Universidad de Alicante. Departamento de Psicología de la Salud.
  • Sarmiento, A., Varela, O. H., Puhl, S.M., Izcurdia, M.A. (2005). La Psicología en el campo jurídico. Buenos Aires: ECUA.
  • Solitario, R. (2011). Incapacidad jurídica, patria potestad y derechos humanos. El desafío político de los derechos igualitarios y el derecho a la diferencia. Anuario de investigaciones.