Si hiciéramos una lista de personas a las que deberíamos perdonar, nosotros tendríamos que estar en el primer lugar.

Cuesta entender y aceptar esta afirmación, pero así es…. A la primera persona a la que deberíamos perdonar es a nosotros mismos. Entenderlo, tomar la decisión y saber hacerlo, no es fácil. Es una tarea de trabajo interior, el cual te lleva a un crecimiento personal y a una liberación de carga psicológica tremenda

El perdón es un valioso recurso psicológico

El perdón permite liberarte de las creencias y actitudes limitantes. Liberar tus energías mentales y emocionales, para que puedas aplicarlas a la creación de una vida mejor. Y es que nos beneficiamos enormemente cuando decidimos perdonarnos a nosotros mismos, y lo mismo ocurre con todos a nuestro alrededor.

Piensa en la siguiente reflexión: ¿te cuesta perdonar a los demás? Si la respuesta es sí, significa que tampoco sabes perdonarte a ti mismo.

A todos nos han hecho daño alguna vez a lo largo de nuestra vida. Todos vivimos a diario situaciones en las que somos causantes o víctimas de una ofensa. Suelen ser tan menudas que procuramos olvidarlas para no alterar nuestro equilibrio emocional. Al fin y al cabo, confiamos en que no se repitan, o suponemos que no hubo mala intención o, sencillamente, que no afectarán a la estabilidad psíquica.

Ahora bien, cuando el daño supera nuestro nivel de tolerancia, el sufrimiento se hace más intenso; y si se prolonga en el tiempo, pone a prueba nuestra resistencia mental y física. Entonces, devolver el daño sufrido, con la esperanza de recuperar el equilibrio, se nos presenta como algo instintivo. Pero la venganza sólo convierte en agresor a la víctima, y no asegura la paz interior.

El secreto está en ese viaje interior de asumir que no somos perfectos, que se pueden cometer errores, que de esos errores se aprende. Es en ese momento cuando la culpa se desvanece y empezamos a aceptarnos realmente, con nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas, sabiendo y sintiendo que tenemos la opción de equivocarnos y perdonarnos.

El perdón nos ayuda a alcanzar incluso nuestras metas más prácticas e inmediatas

Si no has perdonado, una parte de nuestra energía de vida interior está atrapada en el resentimiento, la ira, el dolor o el sufrimiento de algún tipo. Esta energía vital atrapada nos limitará. Hace que sea difícil avanzar, nos frustra y nos vuelve más lentos en nestro desarrollo personal.

Comprender que todos podemos cometer errores te ayudará también a liberarte de la culpa, la cual es la que no te permite aceptar un error, sino culpar de ese error, pero eso te quita poder y hace que arrastres contigo sentimientos negativos.

Practicar el perdón fortalece la bondad en tu interior para que seamos más activos en nuestras vidas. Aprender a perdonar sólo puede ayudarte; no puede hacerte daño. Te aceptarás tal cual eres y vencerás la culpa.

El perdón es inmensamente práctico y útil. No hay nada vago o poco práctico al respecto. El perdón nos libera. Será como si pudieses ver tu vida desde arriba y pudieses ver la forma más fácil de llegar a donde quieres estar. La vida se abre frente a ti.

A medida que aprendas a perdonar, las habilidades que habían estado latentes en tu interior surgirán, y descubrirás que eres una persona mucho más fuerte y más capaz de lo imaginado previamente.

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