Un resumen sobre las cisuras del cerebro.

A lo largo de la evolución, el cerebro se ha vuelto más complejo optimizando la manera en que organiza su estructura, utilizando un recurso tan valioso como las cisuras o los pliegues, pequeñas hendiduras y surcos con los que extiende su superficie replegándose hacia dentro.

Este mecanismo ha permitido que nuestra especie mejore determinadas funciones cognitivas superiores.

En este artículo te explicamos qué son las cisuras cerebrales y cuáles son sus principales funciones y características. También describiremos las cisuras, incluyendo las circunvoluciones y los surcos, más relevantes de nuestro cerebro.

¿Qué son las cisuras del cerebro?

El cerebro humano es un órgano extremadamente complejo formado por millones de células nerviosas, así como por células gliales y vasos sanguíneos. Es una parte fundamental del sistema nervioso central, encargado de centralizar y procesar la información de nuestro organismo y del entorno para generar las mejores respuestas posibles, en función de lo que demande cada situación.

El cerebro puede dividirse en hemisferios: el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo; y a su vez, en lóbulos: el lóbulo frontal, que se encarga del lenguaje y las funciones ejecutivas; el lóbulo temporal, responsable de la audición o el habla; el lóbulo parietal, encargado de funciones sensoperceptivas; el lóbulo occipital, cuya principal función es el procesamiento visual; y la ínsula o corteza insular, que separa el lóbulo temporal y parietal inferior y tiene un papel clave en el procesamiento emocional y la experiencia subjetiva.

En neuroanatomía, a la hora de describir las distintas estructuras cerebrales se tienen en cuenta las cisuras, que recubren la superficie de la corteza del cerebro y le dan esa peculiar característica rugosa. Esas “arrugas” son imprescindibles para que este órgano funcione correctamente; una ausencia de las mismas puede provocar graves trastornos, como la lisencefalia (o “cerebro liso”), que puede producir problemas motores, convulsiones y otras alteraciones.

Las cisuras del cerebro pueden dividirse en circunvoluciones y surcos que se encuentran en toda la superficie de la corteza, demarcando los distintos lóbulos y hemisferios cerebrales, y permitiendo que su extensión sea mayor; de tal modo que, evolutivamente hablando, cuanto más se ha replegado el cerebro hacia adentro, mayor complejidad ha ganado con los años, con el consecuente aumento y mejora de ciertas funciones cognitivas en la especie humana, como por ejemplo el lenguaje o la inteligencia.

Características y funciones

Las cisuras del cerebro, ya sean circunvoluciones o surcos de mayor o menor profundidad, cumplen funciones importantes; por una parte, como comentamos en la introducción, estos pliegues incrementan la superficie de la corteza cerebral y la densidad neuronal (sin que tenga que aumentar el tamaño de la cabeza), con la consecuente mejora de las funciones cognitivas superiores a medio y largo plazo.

A nivel evolutivo, esto supone un gran salto cualitativo, ya que de otro modo, aumentar el tamaño de la cabeza y el cráneo solo habría supuesto un problema para el parto en las mujeres.

Según la mayoría de los estudios científicos, lo más frecuente es que este plegamiento se de en especies con cerebros de mayor tamaño, como el nuestro, aunque parece haber excepciones (como es el caso de los manatíes, con menos pliegues de lo esperado para un cerebro de su tamaño).

Con todo, la formación de las cisuras depende de otros factores que van más allá del crecimiento y la expansión de la superficie de la corteza del cerebro, como las propiedades físicas de algunas partes de la corteza cerebral; por ejemplo, las regiones más delgadas del cerebro tienden a doblarse con mayor facilidad y el cerebro se pliega en patrones específicos y consistentes.

Por otra parte, aunque el cerebro es un órgano interconectado, las distintas cisuras se utilizan para separar y delimitar áreas y estructuras con diferentes funciones, actuando como fronteras que ayudan en la división de tareas.

Los principales surcos del cerebro

Existen multitud de surcos o hendiduras en el cerebro. A continuación, hablaremos de las más conocidas y relevantes.

1. El surco interhemisférico

El surco o la cisura interhemisférica, también conocido como cisura longitudinal, es una hendidura localizada en la corteza que divide al cerebro en dos hemisferios, unidos entre sí por un conjunto de fibras nerviosas denominado cuerpo calloso. Esta cisura contiene un pliegue de la duramadre (la meninge exterior que protege al sistema nervioso central) y la arteria cerebral anterior.

2. El surco lateral

El surco lateral o cisura de Silvio es una de las más visibles del cerebro, ya que recorre de forma transversal prácticamente toda la superficie de su corteza. Se sitúa en la parte inferior de los hemisferios del cerebro, delimitando la frontera entre el lóbulo temporal y el lóbulo parietal. Es, asimismo, una de las hendiduras más profundas, y debajo de la misma se encuentra otra estructura relevante del cerebro: la ínsula.

3. El surco central

El surco central o cisura de Rolando es una hendidura situada en la parte superior del cerebro y separa el lóbulo frontal del lóbulo temporal, lindando a un lado con la corteza motora y, al otro lado, con la corteza somatosensorial primaria. Esta cisura haría de puente entre la información motora y la sensorial, integrando ambas.

4. El surco parietooccipital

El surco parietoocipital o cisura perpendicular externa es una hendidura que se origina en la cisura interhemisférica, estando presente en la cara interna de cada hemisferio cerebral. Como su nombre indica, separa el lóbulo parietal del lóbulo occipital.

La parte lateral del surco está situada frente al polo occipital del cerebro y la parte medial va hacia abajo y hacia adelante. Se une a la cisura calcarina debajo y por detrás al extremo posterior del cuerpo calloso.

5. El surco calcarino

El surco o la cisura calcarina es una hendidura localizada en la zona occipital de la cara interna o medial de los hemisferios cerebrales, separando en dos partes la corteza visual. Sigue una trayectoria horizontal hasta unirse al surco parietooccipital.

6. El surco calloso

El surco calloso se sitúa en la superficie cerebral medial y separa al cuerpo calloso del cíngulo, que cumple funciones relevantes dentro del sistema límbico. Aunque el cíngulo suele delimitarse como una estructura aparte, forma parte de los lóbulos frontal y parietal.

Las principales circunvoluciones del cerebro

Al igual que ocurre con los surcos que hemos visto anteriormente, en el cerebro existen también multitud de cisuras en forma de circunvoluciones o giros, caracterizados por ser pliegues con menor profundidad que los surcos y situados en el interior de los distintos lóbulos cerebrales. A continuación, veremos algunos de los más importantes.

1. Circunvolución o giro fusiforme

La circunvolución o giro fusiforme está situada en la superficie basal del hemisferio cerebral, concretamente en el lóbulo temporal, entre el giro temporal inferior (por fuera) y el giro hipocampal (por dentro).

Esta cisura forma parte del sistema límbico, responsable del procesamiento afectivo y tiene un rol importante en el reconocimiento facial; un daño en esta zona del cerebro puede provocar prosopagnosia, también llamada ceguera de rostros.

2. Circunvolución o giro cingulado

La circunvolución o giro cingulado es una cisura o pliegue del cerebro, con forma de arco, situada sobre el cuerpo calloso. Su principal función es actuar como enlace o puente entre el sistema límbico y las funciones cognitivas superiores ubicadas en la neocorteza, por lo que tiene un papel fundamental a la hora de conectar aspectos volitivos, motores, mnésicos, cognitivos y afectivos.

3. Circunvolución o giro angular

La circunvolución o giro angular es una cisura situada en el lóbulo parietal, más concretamente entre el surco intraparietal y la rama horizontal de la cisura de Silvio.

Las funciones del giro angular incluyen el procesamiento y la interpretación del lenguaje, la información visual y la auditiva. Tiene conexiones con el área de Wernicke, encargada de la decodificación auditiva de la información lingüística.

4. Circunvolución o giro hipocampal

Esta circunvolución se sitúa en la parte interior del lóbulo temporal, rodeando al hipocampo, una estructura fundamental en la formación de nuevos recuerdos y en la localización espacial.

Referencias bibliográficas:

  • Allen, J. S., Bruss, J., & Damasio, H. (2005). Estructura del cerebro humano. Investigación y Ciencia, 340, 68-75.
  • Clark, D.L.; Boutros, N.N. y Méndez, M.F. (2012). El cerebro y la conducta: neuroanatomía para psicólogos. 2a edición. El Manual Moderno. México
  • Snell, R.S. (1999). Neuroanatomía Clínica. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana, S.A:267