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Encefalinas: qué son, tipos, y qué funciones tienen en el cuerpo humano

Veamos cómo son las encefalinas, péptidos asociados a la relajación y a la reducción del dolor.

Erin Sánchez

Erin Sánchez

Encefalinas

Las encefalinas son un pentapéptido opiáceo endógeno que participa en muchas de las funciones reguladoras del organismo, vinculándose especialmente con la disminución de la sensación de dolor.

En este artículo hablaremos de las encefalinas y veremos que tipo de molécula son, cuáles son sus principales funciones en el cuerpo, qué tipos existen y cómo incrementa su liberación.

¿Qué son las encefalinas?

Las encefalinas son un tipo de pentapéptidos opiáceos endógenos. Los péptidos son moléculas formadas por un conjunto de aminoácidos, en el caso de las encefalinas al ser pentapéptidos será 5, unidos por enlaces peptídicos, de aquí el nombre. Los opiáceos se refieren a moléculas que actúan como analgésicos para el sistema nervioso, tienen función tranquilizante. Por último, el término endógenos nos indica que es el cuerpo humano el que las produce.

Dentro del grupo de opiáceos endógenos encontramos otros tipos, como las endorfinas y las dinorfinas. De modo general, este grupo de opiáceos actúan en la generación de respuestas de inhibición que realizan las personas y en las sensaciones de placer, puesto que participan en el circuito del refuerzo. Asimismo, también actúan en la regulación, estabilidad, de la temperatura corporal, de la respiración y de la respuesta cardiovascular y en el correcto funcionamiento de la memoria y de la atención.

Funciones de las encefalinas

Como sucede con otro tipo de moléculas, deben interactuar con un receptor ubicado en una célula para producir el efecto. En el caso de las encefalinas se unen con los receptores kappa, mu y delta, que son los principales receptores de los opiáceos. Las encefalinas se producen en la hipófisis, glándula del sistema nervioso central que participa en el sistema endocrino, es decir, en el correcto funcionamiento de las hormonas y se transmite a distintas zonas corporales tanto en el cerebro, como sería la médula suprarrenal o el tracto digestivo.

La médula suprarrenal tiene la función de producir neurotransmisores como la adrenalina y la noradrenalina que se encargan de la transmisión de impulsos nerviosos. Por otra parte, el tracto intestinal, que se encuentra fuera del sistema nervioso central, se encarga de las funciones de ingestión, digestión, absorción de las sustancias necesarias y excreción. De este modo, las encefalinas no estarán en constante funcionamiento, sino que pueden mantenerse almacenadas hasta que sea necesaria su intervención.

Principales funciones de las encefalinas

¿Para qué sirven estas moléculas? A continuación veremos sus principales funciones en el cuerpo.

1. Induce a un estado de relajación

La principal función de este péptido es relajar, tranquilizar, en definitiva, reducir la activación corporal. De esta forma, tiene función depresora en el sistema nervioso central, formado por el cerebro y la médula, que es el principal director de nuestro cuerpo.

2. Disminución del dolor

Como ya hemos visto, las encefalinas intervienen en distintos procesos corporales, pero es en el control del dolor donde esta molécula muestra mayor repercusión.

El dolor físico es una sensación que surge en nuestro cuerpo, que nos hace mantenernos alertas y actuar para combatir la causa que nos genera el malestar. De este modo, podemos considerar que el dolor tiene función adaptativa, ya que nos hace actuar y nos motiva a restablecer nuestro estado.

En la sensación de dolor actúa tanto un circuito de entrada como de salida. Nos referimos que en un primer momento el daño producido en una parte del cuerpo activa los nociceptores (receptores del dolor) que envían una señal al sistema nervioso central, en concreto a la médula, que transmite la información hacia el cerebro para generar la sensación de dolor y volver a transmitir la información a la zona dañada para que actúe. Pues bien, las encefalinas son las encargadas de regular esta señal de dolor que llega a la médula espinal, para que esta no sea muy intensa y nos permita actuar.

En situaciones en las que el dolor es tan elevado que sentirlo deja de ser funcional, no favorece a la supervivencia, el propio cuerpo inhibe esta sensación para que podamos buscar ayuda o ponernos a salvo.

3. Otras funciones de las encefalinas

Aunque la función más destacable de las encefalinas es la disminución de la sensación de dolor, se ve también implicada en muchas otras funciones de nuestro organismo. Es muy importante para mantener la homeostasis de nuestro cuerpo, es decir, mantener el equilibrio de distintos procesos corporales, como la respiración, frecuencia cardiaca, temperatura corporal o incluso la cantidad de glucosa en sangre.

También ayudan a aumentar la creación de nuevas células, a disminuir la sensación de estrés y restablece el estado del sistema inmune tras su actuación. Asimismo, se ve implicada en la función de algunas adicciones a sustancias, ayudando a generar el efecto placentero y reforzante. En definitiva, nos damos cuenta como en general el papel que ejercen las encefalinas es la recuperación y restablecimiento del equilibrio del estado físico y mental.

Los distintos tipos de encefalinas

La molécula peptídica de las endorfinas está formada por cinco aminoácidos, de aquí que se denomine pentapeptídica. De esta combinación de aminoácidos, cuatro de ellos se repiten del mismo modo en todas las encefalinas, pero el quinto muestra distinción según el tipo de molécula.

Así, podemos hablar de: metionina-encefalina, que como aminoácido distintivo tiene la metionina (se ha descubierto como un potente antioxidante), y la leucina-encefalina, en la que el aminoácido diferente será una leucina (esencial para la reparación y mantenimiento del tejido muscular).

Cómo incrementar la liberación de encefalinas

Ahora que conocemos mejor las características principales de las encefalinas y las funciones que realizan en nuestro cuerpo, vemos la necesidad de actuar para intentar aumentar su producción o en el caso de requerir su actuación, tener reservas de esta molécula. A continuación citaremos algunas actividades que podemos realizar en nuestro día a día para facilitar la liberación de este tipo de péptido.

1. Hacer deporte

Se ha observado que la práctica de deporte ayuda a incrementar la liberación de péptidos opiáceos endógenos, siendo las encefalinas uno de ellos. Al realizar ejercicio de manera regular incrementamos la producción de estas moléculas, ayudando a la recuperación y restablecimiento del estado corporal y produciéndose una paradójica sensación de energía. Pese a habernos cansado con la práctica deportiva, la sensación corporal que tenemos es más energética.

El deporte es bueno tanto para nuestra salud mental como física. Procura establecer una rutina de ejercicio que sea asequible. La intención no es cansarnos mucho un solo día, sino conseguir hacer ejercicio de manera continuada.

2. Reír

El estado positivo, reír, también se ha vinculado con un incremento de péptidos opiáceos. Sabemos que la vida comporta muchas responsabilidades, muchos ámbitos donde debemos dedicar tiempo, pero es también importante que tengamos tiempo para nosotros, para hacer cosas que nos gustan y poder así disfrutar. Estos momentos son los que nos ayudarán a disminuir el nivel de estrés y a mantener nuestro organismo estable.

3. Ejercicios de relajación

Como hemos visto, las encefalinas tienen función depresora del organismo, es decir, disminuye su activación. De esta forma, la práctica de actividades que incrementen nuestro estado de relajación como el yoga, la meditación, el Mindfulness, técnicas de respiración… ayudarán a aumentar la liberación de péptidos opiáceos.

Los diferentes ejercicios de relajación muestran distintas prácticas, adaptándose pues a diferentes gustos. Proba las distintas propuestas y escoge cuál se asemeja más a tus preferencias.

4. Contacto interpersonal

El contacto físico con otras personas (ya sea mediante abrazos, besos, caricias…) también favorece el incremento de la producción y liberación de moléculas peptídicas. Este punto lo podemos relacionar con dedicarnos tiempo para nosotros, desconectar de la vida acelerada y estresante y compartir, pasar tiempo, con las personas que queremos.

5. La música

Cualquier actividad vinculada con la música, ya sea escucharla, bailarla o cantarla, se ha relacionado con un aumento de encefalinas y otros péptidos endógenos. Depende del tipo de música; si es relajada, se produce una disminución de la activación corporal, tanto de la respiración como del ritmo cardiaco.

6. Actividades artísticas

Realizar actividades como dibujar, pintar, hacer cerámica… Prácticas artísticas y creativas se vinculan con un aumento de la liberación de péptidos endógenos y una mejora del estado corporal más relajado y mayor sensación placentera.

7. Consumo de alimentos

Se ha observado que el consumo de algunos alimentos ayudan al aumento de la liberación de péptidos opiáceos endógenos. Ejemplos de estos alimentos son: algunas frutas como la piña, el plátano, la fresa o el aguacate; el chocolate (siendo mejor el de mayor porcentaje de cacao); los lácteos como los yogures; las algas; el pescado rico en Omega 3, como puede ser el salmón, las sardinas o el atún; las legumbres; y algunos frutos secos como las nueces y los cacahuetes.

  • Arakelyan, H. (2018) Happiness and Enkephalins. Tokyo Medical University Hospital.
  • Henry, M., Gendron, L., Tremblay, M.E. y Drolet, G. (2017) Enkephalins: Endogenous Analgesics with an Emerging Role in Stress Resilience. Neural Plasticity.
  • Takahashi, A. (2016) Enkephalin. Handbook of Hormones.
Erin Sánchez

Erin Sánchez

Psicóloga

Erin Sánchez es graduada en Psicología con mención en Psicología Clínica infantil y de adultos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente estudia para las oposiciones de Psicólogo Interno Residente (PIR) y es voluntaria en AVAN, asociación que acoge a personas con afectaciones neurológicas, con sede en Sabadell (Barcelona).

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