Una parte del oído interno que interviene en la audición.

Nuestra capacidad para percibir lo que ocurre a nuestro alrededor es un elemento clave a la hora de permitirnos la supervivencia. De entre todos los sentidos, el más desarrollado en el ser humano es el de vista. Pero probablemente después de este el siguiente que nos parece más relevante a la hora de poder analizar el entorno es el del oído.

Gracias a la audición somos capaces de percibir las vibraciones que generan elementos tan relevantes como los desplazamientos de los estímulos o nuestra distancia respecto a ellos. E incluso nos permite generar y captar el habla, o disfrutar de la música. Pero para ello necesitamos de algo que transforme las vibraciones en algo procesable. Y dentro del sistema auditivo, existe un órgano fundamental en este proceso: el órgano de Corti.

El órgano de Corti: una parte importante del sistema auditivo

Recibe el nombre de órgano de Corti una pequeña estructura presente en nuestro sistema auditivo que tiene una importancia capital para dicho sistema, dado que se trata del encargado de dar el primer paso de la transformación de los vibraciones ambientales en estímulos interpretables por nuestro sistema nervioso y sin él no nos sería posible la percepción auditiva.

Este órgano, en forma de espiral, forma parte del oido interno y es parte del neuroepitelio auditivo. Se encuentra en la cóclea, concretamente en la rampa media de ésta, apoyada sobre la membrana basilar.

El órgano de Corti es una estructura sensorial en el que a lo largo de cuatro grandes filas se encuentran diversos tipos de células, principalmente ciliadas, que poseen mecanoreceptores y las cuales se conectan con el nervio auditivo (los cuerpos de las neuronas del par craneal VIII se encuentran en el órgano de Corti).

Estas células, que se encuentran gran cantidad (entre 16.000 y 24.000), son el principal receptor de los sonidos que nos llegan.

El relevante papel de este órgano: ¿cómo oímos?

El órgano de Corti es tal vez uno de los más importantes del sistema auditivo, y es que gracias a él nuestro organismo es capaz de realizar una transducción de los estímulos externos.

Para comprender mejor su funcionamiento, hay que tener en cuenta que los sonidos que percibimos son ondas de distintas frecuencias, que generan una vibración al ser emitidas. Pero nuestro sistema nervioso no trabaja con estas ondas sin más: es necesario que exista algún órgano o elemento que reciba esta información, de tipo mecánico, y la transforme en un impulso bioeléctrico que pueda viajar y ser interpretado por el encéfalo. Y en este caso este receptor es el órgano de Corti, o más bien las células ciliadas que forman parte de él.

Cuando oímos algo en realidad estamos captando vibraciones, que llegan a nuestro sistema auditivo a través del pabellón auditivo y van viajando por las diferentes partes del oido externo y medio: el canal auditivo, el tímpano y la cadena de huesecillos (yunque, martillo y estribo), así como también la trompa de Eustaquio, hasta llegar a la ventana oval, una membrana que cubre la cóclea y a partir de la cual empieza el oído interno.

En la cóclea existen diferentes partes, siendo una de ellas la membrana basilar. Las vibraciones que llegan van a generar una onda que causará un movimiento de las células que se apoyan en ella, que son las que forman parte del órgano de Corti, de tal forma que este movimiento provoca que se abran canales iónicos que terminarán por generar una despolarización, volviéndose la onda mecánica en señal bioeléctrica.

Además de la mera percepción del sonido, según la teoría tonotópica gracias al órgano de Corti también podemos diferenciar entre diferentes tonos y volúmenes, en función de la zona en el que el movimiento de la membrana basilar genere la máxima estimulación de las células ciliadas. Asimismo, a partir de la observación de casos en que existen daños en esta zona y en la cóclea se ha podido observar que existe relación entre el órgano de Corti y el equilibrio.

Dos grandes tipos de célula ciliada

Como hemos comentado, el órgano de Corti consta de una serie de células las cuales nos permiten transformar las vibraciones en sonidos. Las principales células responsables de este fenómeno son las ciliadas. Ahora bien, no todas las células del órgano de Corti son iguales, sino que podemos encontrar dos tipos de ellas.

Células ciliadas internas

Las células ciliadas internas (aproximadamente disponemos de unas 3500) son propiamente los fonoreceptores del sistema auditivo, es decir aquellos elementos que generan la transducción de la información de vibración a impulso eléctrico.

Se trata de células que se encuentran apoyadas en la membrana basilar y que están conectadas al nervio auditivo, y cuya acción se produce cuando el movimiento de ésta provoca el desplazamiento del líquido en el que están inmersas o endolinfa.

Ello genera un movimiento de los cilios, que abren canales por los que entran iones de sodio y potasio de tal modo que terminan por provocar una despolarización, en la cual liberarán glutamato en las neuronas que los inervan y generaran que están generen el impulso eléctrico y lo llevan al sistema nervioso central.

Células ciliadas externas

Las células ciliadas externas (alrededor de 12.000) se diferencian de las anteriores en que, en realidad, se encuentran fijadas a la membrana tentoria por parte de sus cilios más largos, mientras que se encuentran en contacto con la basilar a partir de otras células que les dan soporte, las células de Deiters. Las ciliadas externas se ven totalmente afectadas por el movimiento de la membrana basilar, independientemente del movimiento de la endolinfa.

Su función no pasa por la generar estímulos eléctricos a partir de los mecánicos para que el cerebro pueda procesarlos, sino que más bien hacen lo contrario con el fin de poder modular la selectividad de las frecuencias que captamos. Son principalmente moduladores.

Células de soporte

Aunque las ciliadas son las células más relevantes para explicar el funcionamiento del órgano de Corti, es necesario mencionar que además de ellas dentro de dicho órgano podemos encontrar células que dan soporte y permiten la supervivencia de estas. Se trata por ejemplo de las ya mencionadas células de Deiters y las de Hansen (que se encuentran pegadas a estas).

Problemáticas vinculadas a lesiones en este órgano

El órgano de Corti y la cóclea son elementos fundamentales en la percepción del sonido, por lo que la existencia de enfermedades o lesiones que alteren su funcionamiento o las destruyan van a tener graves consecuencias en este sentido. Las causas que pueden generar este tipo de lesiones las podemos encontrar en traumatismos, tumores, infecciones, envejecimiento del sistema auditivo o problemas de irrigación.

La degeneración o lesión del órgano de Corti puede provocar alteraciones como la presencia de tinnitus, ecos, pérdida de audición o hipoacúsia neurosensorial, algiacusia (dolor en la audición) o incluso diploacúsias (percepción doble de un mismo sonido, incluso dentro de un mismo oído).

La pérdida completa de dicho órgano causaría sordera, ya que no seríamos capaces de procesar la información auditiva. También alteraciones en el equilibrio.

Referencias bibliográficas:

  • Tresguerres, J.A.F., Ariznavarreta, C., Cachofeiro, V., Cardinali, D., Escrich, E., Gil, P., Lahera, V., Mora, F., Romano, M., Tamargo, J. (2005). Fisiología Humana. 3ª Edición. McGraw Hill.