Unsplash.

La idea de que lo único que las empresas deben aportar a los trabajadores es un flujo de ingresos está totalmente anticuada hoy en día.

Y no es una simple cuestión de modas, o de pura imagen corporativa: se sabe que las organizaciones en las que se trabaja día a día tienen un importante potencial para mejorar el bienestar de los empleados, más allá de lo monetario. Y que, además, si se aplica de la manera correcta, ese potencial es rentable y repercute positivamente en el rendimiento de toda la empresa.

Es por ello que cada vez más organizaciones toman un rol activo en este asunto e incluyen en su funcionamiento los llamados Programas de Ayuda al Empleado, un tipo de iniciativas en las que los psicólogos tenemos una importancia fundamental y que no están solo en las multinacionales más grandes e innovadoras, sino que se está consolidando en el tejido empresarial nacional.

¿Qué son los Programas de Ayuda al Empleado?

Los Programas de Ayuda al Empleado (PAE) son un conjunto de servicios gratuitos y de protocolos pensados para ofrecer ayuda a los trabajadores, dentro del ámbito de la empresa, para abordar problemas que no tienen por qué limitarse al contexto de la organización y que sin embargo afectan al comportamiento del trabajador en su trabajo. Se trata, además, de servicios gratuitos y confidenciales, de manera que cada trabajador pueda hablar sobre sus problemas personales sin miedo a mostrarse vulnerable en un entorno competitivo.

Por otro lado, esta clase de ayudas de diferentes tipos no solo engloba la salud física o psicológica. Por ejemplo, puede incluir la opción de buscar alternativas de horario para disponer de más tiempo para cuidar de un familiar enfermo, o servicios de consultoría legal, gestión de problemas de comunicación entre el empleado y otro compañero de trabajo, etc.

Sin embargo, está claro que muchas de las necesidades de los trabajadores tienen que ver con el malestar psicológico. En esta última categoría hay varios problemas frecuentes que veremos a continuación.

El rol del psicólogo en los PAE

¿Qué hacemos los profesionales de la psicología para cubrir el flanco de los Programas de Ayuda al Empleado que tienen que ver con la salud mental o el bienestar psicológico? A continuación veremos cuáles son algunas de las funciones a las que más suelen recurrir los trabajadores.

1. Ayuda en la gestión del estrés o del burnout

En muchos entornos de trabajo, hay trabajadores que por uno u otro motivo experimentan demasiado estrés y ansiedad. En ocasiones, este malestar llega al extremo de convertirse en síndrome de burnout, en el que el empleado, además de experimentar una acumulación de ansiedad, se siente desconectado emocionalmente de su trabajo y solo lo ve como un medio para no quedarse sin sueldo.

En ocasiones, buena parte del problema está en el lugar en el que se trabaja, las oficinas; en otros, la raíz está en el hogar familiar. Pero lo que está claro es que este malestar afecta al desempeño laboral. haciendo que la persona se sienta aún peor por no ser capaz de llegar a sus objetivos.

En cualquier caso, los psicólogos estamos formados para ayudar mucho en esto, como agentes del cambio (a mejor) que están entre el límite del contexto laboral y del contexto personal. Podemos entrenar a los trabajadores en técnicas de reducción de estrés y, si es necesario, comunicarnos con la sección adecuada de Recursos Humanos para que traten de adaptar las condiciones de trabajo de esa persona, dirigiéndola hacia una manera de trabajar más óptima.

2. Apoyo profesional en caso de duelo

La muerte de seres queridos es una muestra más de que la línea que divide la vida personal, por un lado, y la vida laboral, por el otro, no es más que una ilusión, o al menos una convención social. Puede que compartimentalicemos nuestra manera de ofrecer una imagen acerca de quiénes somos para adaptarnos a contextos diferentes, pero las emociones no entienden de compartimentos, y un trabajador que se siente mal en casa se sentirá también mal en la oficina, lo cual se plasmará en su trabajo.

3. Conflictos

La propia naturaleza de la mayoría de espacios de trabajo es propensa a alimentar los conflictos entre las personas si no se es capaz de mediar y de realizar intervenciones psicológicas de regulación emocional.

Por ello, los psicólogos también podemos adoptar una visión más amplia de los grupos que componen la organización, yendo más allá del paciente individual, y favorecer una buena gestión de estos malentendidos o choques de intereses. Que en una empresa exista una filosofía basada en el espíritu competitivo no implica necesariamente que impere la mala gestión de la ira ni la normalización de la hostilidad.

4. Problemas de gestión del tiempo

En algunas empresas españolas, especialmente en aquellas en las que no hay un horario claramente fijado para muchos de los tramos del organigrama, surgen casos de personas que sin saber muy bien cómo, se pasan el día en la oficina, a pesar de saber que podrían ser mucho más eficientes. Los psicólogos podemos ayudar en estos casos, contribuyendo a que estas personas adopten hábitos de trabajo más estructurados y con menos distracciones.

5. Integración de trabajadores extranjeros

Las personas que van a vivir y trabajar a otros países pueden llegar a tener problemas debido al choque cultural que supone pasar a estar rodeados las 24 horas por modos de pensar y de comportarse significativamente distintas a aquellos a los que uno se ha acostumbrado. Esto puede hacer que el trabajo resulte desagradable por simple asociación de experiencias: si el hecho de vivir en otro país no gusta, difícilmente gustará el espacio de trabajo insertado en ese país.

Por ello, contar con psicólogos involucrados en los Programas de Ayuda al Empleado son una buena manera manera de ofrecer asistencia psicológica in situ, de manera que la adaptación a este nuevo entorno se realice de la manera más rápida y a la vez armoniosa posible.

Referencias bibliográficas:

  • Maslach, C., Schaufeli, W.B. y Leiter, M.P. (2001) Job Burnout. Annual Review of Psychology, 52, 397.422.
  • Rodríguez Fernández, A. (2004). Psicología de las organizaciones. Barcelona: Editorial UOC.