Psicotrading: qué es y para qué sirve en el mundo de las inversiones

La compraventa de acciones implica una buena gestión emocional, facilitada por el psicotrading.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

Psicotrading

El mundo del trading, o lo que es lo mismo, la compraventa de acciones es bastante complicado. Además de conocimientos y experiencia, es necesario tener la mente fría, ser racional y evitar que nuestro instinto e impulsividad nos jueguen malas pasadas.

Pero, claro, todos queremos ganar dinero y evitar perderlo. Que el precio de una acción suba nos invita a comprar más, y si por el contrario baja, nos impulsa a venderlas antes de que perdamos dinero.

Es por ello que es tan necesaria la gestión de emociones, entendiéndolas mediante una gran inteligencia emocional, aspecto que estudia el psicotrading. Veámoslo a continuación.

¿Qué es el psicotrading?

Ser un buen inversor no es fácil. No solo se requieren conocimientos de economía y de mercados, sino también adquirir experiencia, gestionar el riesgo, saber porque se está invirtiendo, cuando comprar una acción y cuál es su valor más provechoso, entre otros aspectos. Sin embargo, y a pesar de contar con los conocimientos teóricos y prácticos necesarios, las emociones pueden jugar una muy mala pasada.

Una gestión deficiente de las emociones en el campo de las operaciones bursátiles puede perjudicarnos. Por este motivo existe el psicotrading, una disciplina que combina a la psicología, la economía y el mundo de las finanzas ayudando a entender cómo nuestra faceta emocional influye en la compra venta de acciones y otros activos.

El psicotrading o psicología del trading se puede definir como el control de las emociones a la hora de operar en trading. Básicamente, es la aplicación de una buena inteligencia emocional en el mundo de la compraventa de acciones.

Las emociones de las inversiones

El psicotrading es una disciplina relativamente reciente que aún está elaborando su corpus de estudio. Trata de estudiar las inversiones en bolsa y otros mercados, poniendo en valor la relevancia de las emociones a la hora de llevar a cabo transacciones bursátiles. Es difícil despegar las emociones de las inversiones, pero lo cierto es que es posible, contribuyendo a realizar una toma de decisiones mucho más meditada y reflexiva y, consecuentemente, asumiendo menos riesgos irracionales y obteniendo más beneficios.

Los “traders” más experimentados tienen muy claro que el factor emocional influye y mucho en la realización de inversiones. Por ello, quienes tienen más experiencia, tratan de compartir esta con los inversores principiantes, resaltándoles la importancia de conocer la gran influencia que ejercen las emociones en la toma de decisiones en el mercado. Así, conociendo esta influencia es posible aprender a controlar las emociones y evitar errores que nos pueden hacer perder mucho dinero.

Trading

No es común que se usen robots en el mundo de las inversiones. La mayoría de las decisiones que se toman en este mundillo son realizadas por personas, personas que tienen sentimientos. Como es lógico pensar, estas emociones influyen en la toma de decisiones que se hace con los presupuestos y donativos de los inversionistas, mediando en la compra y venta de activos.

Si bien es amplio el abanico de emociones que podemos experimentar en el mundo de las finanzas, las tres principales que podemos destacar son la euforia, el miedo y la avaricia. Las dos primeras son especialmente importantes, siendo expresadas y vividas en términos absolutos, motivo por el cual deben ser desterradas de la toma de decisiones con acciones puesto que pueden hacernos errar con mayor facilidad.

Entrando un poco más a fondo, vamos a comprender cómo las emociones influyen en el trading:

1. Miedo

En este contexto, principalmente es miedo a perder. Es normal que, al ver que el precio de las acciones se reduce, nos entre un poco de pánico al pensar que hemos comprado unas acciones que no nos van a suponer ingresos de ningún tipo.

Esto nos genera ansiedad y tensión, alimentando el fenómeno del FOMO (Fear Of Missing Out), haciéndonos vender las acciones antes de que alcancen un valor inferior al que las compramos y por lo menos tener una mínima ganancia.

Esto, a corto plazo, puede ser positivo en tanto que no hemos perdido pero, ¿Y si las acciones vuelven a subir? ¿Y si hemos vendido unas acciones que ahora valen 4 veces más de lo que conseguimos en su día?

El miedo nos hace tomar decisiones rápidamente, actuando a partir del principio de precaución, pero puede llevarnos a cometer el error de desaprovechar una muy buena oportunidad.

2. Euforia

La euforia es una emoción que suele aparecer cuando el precio de nuestras acciones se dispara. Ver que unas acciones que compramos por poco ahora valen mucho nos produce una verdadera sensación de alegría, incluso éxtasis.

La sensación de euforia nos puede conducir a tomar decisiones incontroladas como, por ejemplo, comprar muchas más acciones invirtiendo nuestros ahorros en un mirar y cerrar de ojos.

Puede que por un momento dado diera la sensación de que el precio subiera ilimitadamente pero, ¿y qué sucede si se estanca? ¿Y si vuelve a bajar? ¿No sería mejor vender alguna acción antes que comprar nuevas?

3. Avaricia

Se dice que la avaricia rompe el saco y esto es perfectamente aplicable al mundo del trading. Esta emoción puede llevar a tomar decisiones irracionales, como por ejemplo comprar y comprar confiando en que tarde o temprano el precio de las acciones va a dispararse.

Antes de hacer nada, debemos pensar que no estamos seguros, no tenemos certeza de si esto va a subir o a bajar, así que comprar un montón de acciones como si no hubiera un mañana supone un enorme riesgo.

Debemos saber cuándo parar, por mucho que queramos más, comprando unas pocas acciones que creamos que podrían tener cierta productividad y evitando la compra abusiva de las mismas.

¿Cómo gestionar estas emociones?

El psicotrading supone conocer las emociones que toman protagonismo en las acciones bursátiles. Conocerlas es un gran paso para evitar su influencia, la cual puede ser verdaderamente perjudicial porque nos impide decidir racionalmente sobre qué hacer. Por ello es tan importante gestionar estas emociones. Para ello es fundamental tener un buen plan de trading, consistente, y ceñirse a él de forma rigurosa ya desde el primer momento, evitando que las emociones, instintos y presión nuble nuestro juicio.

Toda acción que implique el uso de dinero debe ser operada con disciplina y reflexividad. Es lógico que se sea un poco flexible, puesto que son muchas las veces en las que se nos presentan oportunidades que no podemos ignorar, sin embargo, no podemos permitir que tome el timón de nuestras decisiones económicas lo que nuestro corazón nos diga en vez de tener la mente fría y calmada, pensando de forma meticulosa y meditada qué hacer con nuestro dinero.

A continuación veremos una serie de prácticas a tener en consideración al comprar y vender acciones. Cabe decir, no obstante, que el objetivo de este artículo es el de informar, y que nada de lo que aquí se explica es una guía meticulosa de cómo invertir en el mundo bursátil, sino algunos aspectos que podrían ser de ayuda al trader.

1. Ser humilde

Hay que ser humilde a la hora de operar con dinero. Todo el mundo puede tener una buena racha en la que tras varios días seguidos el precio de sus acciones se ha incrementado, sin embargo, tarde o temprano eso puede volver a bajar. Por ello, no se deben hacer castillos en el aire pensando que se va a ganar una fortuna o que ya no vale la pena plantearse la compra-venta de otras acciones. No hay nada seguro en esta vida.

2. Desconectar

De vez en cuando se debe desconectar de todo lo relacionado con el trading. El dinero es algo que puede convertirse en objeto de obsesión y no es nada sano estar pendiente 24/7 del precio de las acciones, de lo mucho o poco que sube y baja, de cuánto dinero hemos ganado ya… Obsesionarnos hará que perdamos el control, haciendo que tomemos decisiones arriesgadas y poco meditadas. Por ello se debe buscar un período de paz y de desconexión de vez en cuando, mantener la mente ocupada en otros asuntos.

3. Rutina y disciplina

Como hemos comentado antes, la rutina, disciplina y constancia son los mejores aliados para evitar que las emociones que puedan surgir de las transacciones nublen nuestro juicio. El orden y la concentración, evitando tomar decisiones que están fuera de lo planeado y exageradas, nos evitará tener sustos. Igualmente, cabe mencionar que es necesaria cierta flexibilidad para aprovechar las oportunidades que puedan surgir, pero igualmente hay que mantener un método, una guía personal de qué hacer.

  • Goleman, D. (1998). Working with Emotional Intelligence. Nueva York: Bantam Books.
  • Magee, J.C. & Teachman, B.A. (2012). Distress and Recurrence of Intrusive Thoughts in Younger and Older Adults. Psychology and Aging, 27(1): pp. 199 - 210.

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