Ideas para saber cómo afrontar esta inestabilidad emocional. Unsplash.

Saber gestionar los altibajos emocionales es una de las habilidades clave que debemos trabajar, independientemente de si acudimos regularmente a la consulta del psicólogo o no.

Por otro lado, asumir que no podemos modular nuestras emociones es limitarnos de un modo innecesario, sobre todo cuando estas suelen cambiar rápidamente y nos volvemos muy sensibles a lo que nos ocurre.

En este artículo veremos una serie de consejos para saber qué hacer ante los altibajos emocionales, adoptar estrategias contra la inestabilidad de este tipo, y adaptarnos del mejor modo posible al entorno y a la vida en general.

¿Qué son los altibajos emocionales?

La existencia de las emociones tiene sentido, entre otras cosas, porque no surgen a través de nuestro control consciente. Gracias a ellas, no tenemos que pasar por un largo periodo de reflexión para saber cómo posicionarnos ante una idea o evento; simplemente, adoptamos una actitud de manera automática, y a veces en cuestión de fracciones de segundo.

Sin embargo, en algunos casos el carácter dinámico de las emociones puede llegar a convertirse en altibajos emocionales, que aparecen cuando cambios mínimos hacen que el estado de ánimo cambie por completo.

Esta inestabilidad emocional no solo puede generar malestar en la persona que la experimenta de primera mano; también puede afectar negativamente a su manera de socializar, dado que facilita la aparición de malentendidos y fallos en la comunicación. Por ello, es normal buscar soluciones, ya sea buscando un psicólogo (para los casos en los que la calidad de vida queda desgastada) o cambiando ciertas rutinas del día a día.

Cómo gestionar la inestabilidad emocional

A continuación veremos varias ideas calve a aplicar en caso de que no se esté asistiendo a tratamiento psicológico, si bien leerlas e intentar seguirlas por uno mismo no puede sustituir el trabajo de un profesional de la salud mental.

1. Fíjate en qué situaciones alimentan los altibajos emocionales

¿Esta inestabilidad emocional aparece en cualquier situación, o permanece vinculada a un contexto o ámbito determinado? La respuesta a esta pregunta te puede dar claves sobre hasta qué punto los altibajos son facilitados por elementos de tu entorno.

2. Infórmate sobre el Trastorno Bipolar

Tal y como ocurre con cualquier tipo de trastorno psicológico, el Trastorno Bipolar solo puede ser diagnosticado por profesionales e la salud mental a través de evaluaciones personalizadas. Sin embargo, el simple hecho de leer sobre él puede ayudarnos a entender qué nos pasa, comparando sus síntomas asociados con lo que ocurre en ese caso.

En concreto, el Trastorno Bipolar se caracteriza por etapas de manía, en las que prima la euforia y un extremado optimismo y motivación, con otra de tipo depresivo. Estas etapas suelen ser largas (de varios días seguidos, o semanas), y los síntomas son muy extremos y relativamente independientes de lo que nos ocurra.

Así pues, si los altibajos emocionales no son extremos y no duran más de un día, no hay ningún motivo para pensar que este puede ser el fenómeno que nos afecta, mientras que en el caso contrario es recomendable asistir a una evaluación psicológica, aún teniendo en cuenta que no tiene por qué tratarse de Trastorno Bipolar. Además, ten en cuenta que existe una tendencia a identificarse con los síntomas de los trastornos mentales, a pesar de que realmente esta relación no exista o sea exagerada.

3. Duerme bien y come adecuadamente

En muchos casos, la inestabilidad emocional se debe a la frustración potenciada por una mala condición física. Las personas que no pueden asumir bien el coste de energía que les pide su vida diaria suelen presentar niveles más altos de ansiedad, lo cual hace que reaccionen de un modo más extremado a los estímulos negativos.

Por eso, dormir lo necesario y cuidar la alimentación favorecerá que no ocurra ese déficit de energía, lo cual se plasma en el estado emocional.

4. Aprende a rodearte de las personas adecuadas

Hay veces en las que los altibajos emocionales surgen de dinámicas relacionales viciadas, quizás a causa de conflictos con otra persona, por recuerdos asociados a alguien y que preferiríamos olvidar o simplemente porque las actitudes predominantes en un grupo no nos hacen ningún bien.

Por eso es importante tener claro que si una relación no nos hace sentir bien, es totalmente legítimo cortar con ella, aunque sea de manera transitoria hasta que nos recuperemos.

5. No fuerces la aparición de otras emociones

Si intentas “obligarte” a sentirte de otra manera, eso solo te causará frustración, dado que no funcionará. En vez de eso, es mucho más útil influir indirectamente en cómo te sientes exponiéndote a entornos que transmitan la manera en la que te quieres sentir.

De todas formas, en el caso de los altibajos emocionales esta tampoco puede ser la solución definitiva, ya que solo puede ser eficaz cuando ya ha aparecido el cambio brusco que quieres evitar que se repita de manera constante.

6. Date un tiempo para desconectar

Entrar en una fase en los que dejan de tener importancia las ideas que nos obsesionan y los entornos que nos bombardean con motivos para preocuparse es muy positivo, ya que nos permite recobrar fuerzas y retomar esos retos del día a día con energías renovadas.

A poder ser, cambia de lugar, para que tu entorno físico no te recuerde a lo que te hace experimentar estrés.

7. Acude al psicólogo

Si no consigues gestionar adecuadamente la inestabilidad emocional, no te culpes; el ámbito de las emociones funciona a través de procesos que no dependen de nuestro control voluntario, y solo podemos influir en él de manera indirecta, modificando nuestra manera de relacionarnos con el contexto. En esto último, la terapia psicológica funciona muy bien.

Así pues, es importante buscar un psicólogo o equipo de psicólogos y dejarse asesorar y ayudar. Trabajando desde las sesiones de consulta y mediante las rutinas indicadas por el profesional estaremos haciendo lo necesario para mejorar significativamente en cuestión de semanas.

Referencias bibliográficas:

  • Salmurri, F. (2015). Razón y emoción: recursos para aprender y enseñar a pensar. Barcelona: RBA.
  • Solomon, R. C. (2007). Not Passion's Slave. Oxford: Offord University Press.