Una explicación de este ámbito de la psicología aplicada.

En terapia es necesario abordar de forma amplia el comportamiento del paciente. Ya sean sus sentimientos, vivencias, pensamientos o creencias, el psicólogo debe buscar aquello que influye en la forma en que se comporta la persona que acude a él.

El análisis funcional de la conducta es una herramienta muy útil que permite identificar las conductas del paciente, pero sin dejar de lado el contexto en el que se dan ni qué hay detrás de su ocurrencia. Se trata de un análisis fundamental a la hora de planear y dirigir la terapia o los procesos de psicoeducación.

Veamos en qué consiste esta técnica, para qué se usa y sus características.

¿Qué es el análisis funcional de la conducta?

Las personas que acuden a terapia pueden presentar comportamientos variados, originados por múltiples causas.

El análisis funcional de la conducta permite organizar la información más importante del paciente. En él se tienen en cuenta las relaciones sociales de la persona, sus conductas problemáticas y los acontecimientos que han adquirido importancia en el origen y mantenimiento del problema. Una vez recopilada esta información, se pretende buscar explicaciones a las conductas problemas con la intención de encontrar una solución.

Para poder entender más a fondo esta herramienta es necesario explicar un poco por encima qué se debe entender por comportamiento. Este concepto incluye tanto a las conductas observables como las encubiertas del paciente. No únicamente se tienen en cuenta las acciones físicas que hace la persona, como pudiera ser fumar en exceso o consumir algún estupefaciente; también adquieren importancia sus creencias y pensamientos con respecto al problema.

El psicólogo no se encarga únicamente de detectar aquello que no es adaptativo en el paciente. Debe encontrar una explicación detrás del por qué la persona se comporta así, relacionándolo con sucesos que le pasaran antes, es decir, los antecedentes. Así pues, al realizar el análisis funcional de la conducta es necesario hallar las relaciones que hay entre lo vivido por la persona y su comportamiento actual.

Para ejemplificar esto, imaginémonos a dos personas que están realizando la misma conducta: no comer a la hora de la cena. Pese a que ambas básicamente están comportándose igual, en un análisis de este tipo no únicamente detectaríamos esta conducta en concreto, sino también trataríamos de hallar el por qué la están haciendo.

Puede darse el caso de que una de ellas no cene simplemente porque haya merendado mucho y no tiene hambre, mientras que la otra puede ser que se vea gorda y haya decidido comer menos.

De forma esquemática, los aspectos que cumplen los análisis funcionales de la conducta son los siguientes:

  • Identificar antecedentes y consecuentes de la conducta.
  • Identificar las variables que influyen en la persona.
  • Formular hipótesis sobre las conducta problema.
  • Describir las conductas.

A la hora de realizar un análisis de este tipo pueden plantearse dos tipos de hipótesis: hipótesis de origen e hipótesis de mantenimiento. Las primeras tratan de esclarecer cómo se originó la conducta problemática, teniéndose en cuenta los elementos contextuales presentes en el momento del surgimiento del problema. Las hipótesis de mantenimiento tratan de explicar por qué la conducta se sigue realizando a día de hoy, qué elementos la han reforzado o por qué aún no se ha extinguido.

Como en este tipo de análisis se trabaja con hipótesis, es muy importante que el psicólogo sea riguroso y objetivo. Además, a medida que vaya evolucionando la terapia saldrá a la superficie nueva información, con lo cual será necesario replantear la problemática por la que en un principio vino el paciente y reformular las explicaciones que iban enfocadas a elaborar un plan de intervención.

Características

El análisis funcional de la conducta es una herramienta muy útil, dado que se diferencia de un mero análisis descriptivo por cumplir con las siguientes características:

1. Es funcional

Aunque lo primero que se suele hacer es identificar y describir las conductas, esto se hace con una intención funcional. Es decir, se pretende recopilar información para explicar el problema y elaborar un plan de acción terapéutico o educativo, y no estudia elementos estáticos, sino sucesos y acciones que pueden ser ubicados en el tiempo.

2. Se centra en el presente

Tener en cuenta los antecedentes personales es un aspecto importante; no obstante, debemos centrarnos en cómo se comporta el paciente ahora.

3. Estudia las relaciones

El análisis funcional de la conducta se basa en fijarse en las relaciones entre eventos conductuales (emitidos por el sujeto) y eventos ambientales (que ocurren a su alrededor).

Por ello, no se centra solo en el individuo, sino que ve a este como a una parte de la realidad interconectada con su entorno, al contrario de lo que pasa con las propuestas de investigación psicológica basadas en la introspección.

Adquieren especial importancia aquellas conductas que interfieren de manera significativa en el bienestar de la persona, por lo cual será necesario enfocar la terapia hacia la resolución de estos comportamientos.

4. Es dinámico

El comportamiento humano es algo inestable. El paciente puede ir evolucionando a medida que se va desarrollando la psicoterapia. Además, puede darse el caso de que el propio paciente no diera en un principio toda la información necesaria para entender su malestar psicológico.

Es por ello que el psicólogo debe ser consciente de que las hipótesis planteadas en un principio pueden ser refutadas, y debe reelaborlas en base a la nueva información.

5. Es ideográfico

Cada persona es diferente en lo relativo a su personalidad, comportamiento y vivencias se refiere.

Las hipótesis planteadas tras analizar las conductas solo pueden llegar a explicar el por qué del comportamiento de la persona analizada, dado que esta está vinculada a una cadena de eventos únicos e irrepetibles, los cuales dejan una marca en su historia de aprendizaje.

Es decir, lo descubierto en una persona es difícilmente generalizable a todo el resto de la población.

6. Es heurístico

Básicamente, este tipo de análisis es un esquema que describe el comportamiento de la persona, mediante el cual organizamos la información obtenida sobre ella. No pretende describir la realidad humana, sólo la del paciente que ha acudido a consulta.

7. Es hipotético

Aunque lo ideal sería poder llegar a explicar de forma precisa el por qué la persona se comporta así, el análisis funcional de la conducta no deja de ser una herramienta que plantea explicaciones hipóteticas.

Es decir, lo que se cree que es el origen del problema y lo que hace que éste se mantenga puede ser modificado, no es una información que implique una causalidad clara e inamovible.

Referencias bibliográficas:

  • Fuentes-Ortega, J. y Quiroga-Romero, E. (2004). Los dos principios irrenunciables del análisis funcional de la conducta y del conductismo radical. Psicothema, 6(4), 555-562.
  • Zanón, I., Matías, T., Luque, A., Moreno-Agostino, D., Aranda, E., Morales, C., ... y Márquez-González, M. (2014) Guía para la Elaboración de un Análisis Funcional del Comportamiento Humano: facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Madrid. Recuperado de: http://www.uam.es/UAM/CPA.