Día de Muertos y duelo: lo que enseña sobre recordar

Ofrendas, fotos y comida favorita: lo que la psicología del duelo dice sobre seguir recordando.

Ofrenda de Día de Muertos con flores de cempasúchil, tamales, pan, velas encendidas y una calavera de azúcar
Ofrenda de Día de Muertos con cempasúchil, tamales y velasFoto: Brunxs / Pexels
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¿Qué significa el Día de Muertos y cómo ayuda a vivir el duelo? Es una celebración de raíz indígena y católica en la que las familias recuerdan a sus difuntos con ofrendas, flores y su comida favorita, y la psicología del duelo ha estudiado esa forma de mantener el vínculo con quienes murieron como una manera posible de convivir con la pérdida.

Cada año, a finales de octubre, en muchas casas latinas de Los Ángeles, Chicago o Houston aparece una mesa distinta. Sobre ella se acomodan fotos de abuelos que nunca pisaron Estados Unidos, una veladora, un plato de mole o de tamales, una cerveza para el tío que siempre pedía una y flores de cempasúchil compradas en el supermercado del barrio. Los niños preguntan quién es cada persona y los adultos cuentan historias que hacía tiempo no salían en la conversación.

Para muchas familias inmigrantes, la ofrenda es también un puente con el país que dejaron. Recordar a quienes murieron lejos, a veces sin haber podido despedirse, adquiere en estas fechas un lugar y un horario. La psicología no tiene la última palabra sobre una tradición que es, ante todo, cultural y espiritual, pero sí puede ofrecer algunas claves sobre por qué recordar juntos ayuda a tantas personas y qué dicen los estudios sobre ese lazo que no se rompe con la muerte.

¿Qué es el Día de Muertos y qué se celebra?

Es una festividad que se celebra en México el 1 y el 2 de noviembre para recordar y honrar a los familiares y seres queridos fallecidos. Según la tradición, en esos días las almas regresan de forma pasajera a visitar a los vivos.

La UNESCO inscribió las fiestas indígenas dedicadas a los muertos en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2008, tras haberlas proclamado en 2003. La organización describe cómo las familias esparcen pétalos y colocan velas y ofrendas en el camino de la casa al cementerio, y cómo preparan con esmero los platillos favoritos de cada difunto. También subraya su origen: la celebración funde ritos prehispánicos con fiestas católicas llegadas en el siglo XVI, como el Día de Todos los Santos y el de los Fieles Difuntos.

Lejos de ser una fiesta de terror, el Día de Muertos tiene un tono de reencuentro. Hay música, comida y visitas al panteón, y la muerte se nombra con una familiaridad que sorprende a quien llega de fuera.

¿Qué dice la psicología sobre seguir recordando a quienes murieron?

Dice que seguir recordando a alguien no es una señal de que el duelo se haya estancado. Durante buena parte del siglo XX predominó la idea de que, para superar una pérdida, había que «soltar» a la persona fallecida y romper el lazo emocional con ella.

En los años noventa, el libro Continuing Bonds (Klass, Silverman y Nickman, 1996) cuestionó esa idea al describir cómo muchas personas mantienen una relación interior con sus difuntos: les hablan, guardan sus objetos, siguen sus consejos o sienten su presencia en fechas señaladas. Desde entonces, mantener un vínculo con quien murió se considera una experiencia frecuente y no necesariamente problemática. El Día de Muertos ofrece a ese vínculo un marco colectivo, compartido con la familia y la comunidad.

Los vínculos continuos, una idea que cambió el estudio del duelo

Son las formas en que una persona mantiene una conexión emocional con alguien que ha muerto, desde recordar sus frases hasta conservar sus costumbres. Los investigadores los estudian como un modelo para entender el duelo, no como una receta que todo el mundo deba seguir.

La evidencia no es uniforme. Una revisión publicada en Death Studies (Root y Exline, 2014) señala que los estudios sobre vínculos continuos han dado resultados contradictorios: en algunas personas se asocian con más bienestar y en otras con más malestar. Los autores proponen tres factores que podrían marcar la diferencia: si la persona vive ese vínculo como algo positivo o negativo, cómo era la relación antes de la muerte y qué creencias tiene sobre el más allá. Recordar con cariño no es lo mismo que no poder dejar de pensar en la pérdida, y esa diferencia importa.

¿Para qué sirve poner una ofrenda o un altar?

Sirve para dar un lugar y un tiempo concretos al recuerdo, y para compartirlo con otros. Cada elemento tiene un sentido simbólico que las familias transmiten de generación en generación.

Un reportaje de repasa algunos de los más comunes: las calaveras de azúcar, que representan a las personas que reciben la ofrenda; el cempasúchil, cuyo aroma, según la tradición, guía a las almas; el papel picado; el pan de muerto; la sal, y las fotografías. A ellos se suman el agua, las velas y la comida que le gustaba a cada difunto.

Desde la psicología, los rituales se han asociado con un alivio de la pena. En tres experimentos, Michael Norton y Francesca Gino (2014) observaron que las personas que realizaban un ritual tras una pérdida decían sentir menos tristeza, y que esa mejora se relacionaba con una mayor sensación de control. Preparar una ofrenda convierte el recuerdo en algo que se hace con las manos, en compañía. En Psicología y Mente puedes leer más sobre por qué los rituales de despedida nos ayudan durante el duelo.

¿Y si mi familia no celebra el Día de Muertos?

No pasa nada: el Día de Muertos es una tradición sobre todo mexicana, y no todas las comunidades latinas la celebran. Muchas familias recuerdan a sus difuntos de otras maneras, igual de valiosas.

En buena parte de América Latina, el 2 de noviembre se celebra el Día de los Fieles Difuntos con misas y visitas al cementerio. En Guatemala, en localidades como Sumpango y Santiago Sacatepéquez, se elevan barriletes gigantes el 1 de noviembre, y muchas familias comparten fiambre. En Ecuador se prepara la colada morada con guaguas de pan. Y en casi todos los países, el novenario y las misas de aniversario reúnen a la familia para rezar y recordar. Puedes conocer más sobre la diversidad de rituales funerarios en distintas culturas.

Si te atrae la idea de una ofrenda pero no forma parte de tu tradición, puedes acercarte a ella con respeto, informándote sobre su sentido y evitando convertirla en decoración. Lo que ayuda a recordar es el gesto con sentido, sea un altar, una misa, una vela o una comida familiar.

¿Cómo hablar de la muerte con los niños en estas fechas?

Con palabras sencillas, honestas y adaptadas a su edad. Estas fechas son una buena ocasión para hacerlo, porque la muerte aparece en casa de forma natural, rodeada de historias y de cariño.

Conviene evitar expresiones confusas como «se quedó dormido» o «se fue de viaje», que pueden generar miedos o falsas esperanzas. Puedes invitar a los niños a elegir una foto, dibujar algo para la ofrenda o preguntar a los abuelos cómo era la persona a la que recuerdan. Si tienen dudas, responde lo que sepas y admite lo que no; también está bien que te vean emocionarte.

Cuando recordar duele demasiado

Para algunas personas, estas fechas reavivan un dolor que todavía está muy presente, sobre todo si la pérdida es reciente o si no pudieron despedirse. Si la tristeza no cede con el tiempo o te cuesta sostener tu día a día, buscar acompañamiento profesional puede ayudarte. En el directorio de Psicología y Mente en Estados Unidos puedes filtrar por idioma, estado, seguro, modalidad u horario.

Este contenido es educativo y no sustituye la terapia ni la atención psiquiátrica o de emergencia. Si en algún momento sientes que no puedes más, en EE. UU. llama o escribe al 988 (marca 988 y presiona 2 para español, o envía AYUDA al 988); en peligro inmediato, 911. Desde España: 024 o 112.

  • Klass, D., Silverman, P. R. y Nickman, S. L. (Eds.). (1996). Continuing bonds: New understandings of grief. Taylor & Francis.
  • Nalewicki, J. (31 de octubre de 2019). The meaning behind six objects on Día de los Muertos altars. Smithsonian Magazine. https://www.smithsonianmag.com/travel/meaning-behind-six-objects-dia-de-los-muertos-altars-180973442/
  • Norton, M. I. y Gino, F. (2014). Rituals alleviate grieving for loved ones, lovers, and lotteries. Journal of Experimental Psychology: General, 143(1), 266-272. https://doi.org/10.1037/a0031772
  • Root, B. L. y Exline, J. J. (2014). The role of continuing bonds in coping with grief: Overview and future directions. Death Studies, 38(1-5), 1-8. https://doi.org/10.1080/07481187.2012.712608
  • UNESCO. (2008). Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos. Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. https://ich.unesco.org/es/RL/la-festividad-indigena-dedicada-a-los-muertos-00054

Preguntas frecuentes

Es una celebración mexicana de raíz indígena y católica en la que las familias recuerdan y honran a sus difuntos, el 1 y el 2 de noviembre. Según la tradición, las almas regresan de forma pasajera a visitar a los vivos, que las reciben con ofrendas, flores, velas y su comida favorita. La UNESCO la reconoce como patrimonio cultural inmaterial.

Para muchas personas, sí. La psicología del duelo describe los vínculos continuos, es decir, las formas de mantener una conexión emocional con quien murió, como una experiencia frecuente. Los estudios muestran resultados mixtos: el efecto depende de cómo viva cada persona ese vínculo y de su relación previa con el difunto.

Suelen incluirse fotografías de los difuntos, velas, agua, sal, flores de cempasúchil, papel picado, pan de muerto, calaveras de azúcar y los alimentos o bebidas que le gustaban a cada persona. Cada familia adapta la ofrenda a su historia, y muchas añaden objetos personales que recuerdan a quien se fue.

En muchos países se celebra el Día de los Fieles Difuntos el 2 de noviembre, con misas y visitas al cementerio. En Guatemala se elevan barriletes gigantes y se comparte fiambre, y en Ecuador se prepara colada morada con guaguas de pan. El novenario y las misas de aniversario también son formas muy extendidas de recordar.

Con palabras sencillas y honestas: es un día para recordar con cariño a las personas de la familia que murieron. Puedes invitarlo a elegir una foto o hacer un dibujo para la ofrenda y contarle historias de quienes están en ella. Conviene evitar expresiones como «se quedó dormido», que pueden confundirlo o asustarlo.

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Psicología y Mente. (2026, octubre 27). Día de Muertos y duelo: lo que enseña sobre recordar. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/dia-de-muertos-duelo-psicologia

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