La inteligencia es uno de los más importantes objetos de estudio de la Psicología desde que empezara a considerarse su evaluación en la última década del siglo XIX.

Se trata de una capacidad que todo animal presenta en algún grado. Su definición no es en absoluto sencilla, y a menudo ha implicado descomponerla en dimensiones más discretas y cuantificables.

No obstante, el constructo de inteligencia ha quedado condicionado por habilidades sobre todo de naturaleza académica, obviando otras expresiones valiosas (como la creatividad o la flexibilidad cognitiva).

En este artículo expondremos un modelo teórico dirigido a explorar el modo en el que el ser humano desarrolla producciones creativas, para las cuales la inteligencia clásica es solo un factor más: el modelo de los tres anillos de Renzulli.

Modelo de los tres anillos de Renzulli

Joseph Renzulli es profesor de Psicología Educativa en Connecticut (EE.UU.), y ha dedicado gran parte de su trayectoria profesional al estudio de las personas con altas capacidades. Es por ello que se le considera una de las grandes autoridades en la materia a nivel mundial, siendo además el director del Centro Nacional de Investigación sobre Dotados y Talentosos. La teoría de los tres anillos es una de sus más reconocidas aportaciones.

Este relevante autor considera que las altas capacidades no pueden ser entendidas como una dimensión estable o rasgo, esto es, como un atributo cuya expresión en un sujeto dado se manifiesta de forma regular y sin cambios. Asimismo, rechaza la idea de que se trate de un fenómeno reductible a sus propiedades psicométricas, destacando que a él subyace la interacción de otros factores que pueden ser potenciados con los recursos pedagógicos adecuados.

Por este motivo, subrayaba el concepto de conductas dotadas (o gifted) como una forma de actuar que puede suceder en todos los individuos bajo condiciones concretas y en determinados momentos de la vida. En este mismo sentido, propone que un macrosistema educativo dirigido a estimular las dimensiones de base promovería un proceso de toma de decisiones altamente dotado, no solo entre los alumnos, sino también en población general.

Modelo de los tres anillos

Renzulli reconoce a la inteligencia como un constructo poliédrico y complejo, conformado por habilidades tanto prácticas como creativas y analíticas. No obstante remarca que la aptitud no es una simple sumación de todas ellas, sino que también necesita de un modo concreto de gestión, con independencia del nivel en el que se presenten en un individuo dado.

Sus estudios sobre la cuestión, que se han prolongado durante décadas, han llegado a la conclusión de que esta dotación (giftedness) se expresa de dos maneras cualitativamente diferentes. Además, supone la convergencia armónica de tres dimensiones (o anillos): altas habilidades, creatividad y compromiso con la tarea. En lo sucesivo se procederá a detallar todas estas cuestiones, con el fin de arrojar luz sobre el interesante modelo de los tres anillos de Renzulli.

Dos tipos de Giftedness

Renzulli y su equipo concibieron dos tipos de personas talentosas o "gifted" (vocablo que no dispone de un equivalente exacto en español): los académicos y los creativos productivos.

Consideró que ambos eran importantes, y que a menudo podían estar sujetos a estrechas relaciones entre ellos y ser susceptibles de una mejora significativa mediante el oportuno entrenamiento, siendo este el propósito más elemental de su propuesta (por encima de la clasificación o la identificación).

1. Talentos académicos

Quienes disponen de esta forma de talento muestran una inteligencia relacionada con la solución de las demandas que se despliegan en entornos escolares o universitarios, y que puede ser medida con precisión mediante el uso de procedimientos estandarizados (WISC, por ejemplo). Es, por este motivo, el tipo de dotación que se detecta con mayor frecuencia en general. La identificación de un elevado CI supondría una necesidad educativa especial que habría de abordarse con el diseño de adaptaciones curriculares.

Existe una estrecha asociación entre este tipo particular de inteligencia y los altos resultados académicos, pues parte de un modelo teórico en el que se concibe como la adaptación a este tipo particular de entorno. No obstante, no tiene por qué estar relacionada con el éxito en otros ámbitos de la vida, incluyendo el personal y el laboral. Así, es una aptitud que no se generaliza necesariamente, ni resulta en exceso informativa cuando es entendida por separado.

2. Talentos creativos y productivos

La inteligencia propia de personas altamente creativas, contrariamente a lo señalado en el supuesto precedente, no está representada en las pruebas de evaluación clásicas (diseñadas en función de las destrezas del currículum académico). Se trata de individuos que están internamente motivados para el desarrollo de sus logros personales, y que además suelen ser inspiradores para los demás.

Así pues, describe toda forma de actuar cuya prioridad se orienta al desarrollo de ideas originales, así como de soluciones novedosas y de productos genuinos; cuya concepción contempla un impacto sobre la propia vida y la de los demás. Supone el abandono de los caminos convencionales a través de los que se prevé posible alcanzar el éxito, con el fin de explorar senderos inhóspitos (y no siempre evidentes a primera vista) mediante los que se obtendrán rendimientos de alto valor personal y social.

Los tres anillos

La teoría de los tres anillos de Renzulli explora las dimensiones constitutivas del segundo de los talentos citados, el creativo productivo, cimentado sobre la interacción entre el sujeto y su ambiente. Todas ellas son variables que pueden fortalecerse mediante procedimientos concretos, con la excepción de la primera de ellas, arraigada a aspectos genéticos y del neurodesarrollo.

Seguidamente procedemos a describir las características de cada uno de los anillos que componen este modelo teórico.

1. Altas habilidades

Las altas habilidades pueden ser entendidas de dos maneras. La primera de ellas describe la presencia acentuada de rasgos cuyo efecto es transversal (como la inteligencia general) o más específico (matemáticas, lectura, etc.); mientras que la segunda se refiere al modo particular en que todas estas destrezas se expresan en la vida cotidiana, en situaciones distintas al controlado contexto de las pruebas de evaluación escolar (generalización).

El autor de este modelo entendió como altas habilidades la capacidad (o potencialidad) de ejecutar una tarea concreta (que requería un dominio cognitivo específico), como mínimo, sobre el percentil 80-85 (en contraste con el grupo de referencia). Se trata de una manera de cuantificar, en términos operativos, qué rendimiento sería necesario para ser considerado como de óptimo funcionamiento (atendiendo a que se trata de conjuntos de habilidades que pueden ser cuantificados con un método psicométrico tradicional).

Pese a que este tipo de capacidades se asocia de una forma estrecha a logros que en edad escolar resultan muy relevantes, la literatura sobre esta cuestión indica que no predicen con eficacia la consecución de metas de mayor relevancia social o personal en la vida adulta. De hecho, trabajos clásicos sobre este tópico obtienen que tales habilidades únicamente explican el 10% de la varianza en el desempeño total (promedio) en el puesto de trabajo.

2. Compromiso con la tarea

Esta dimensión se refiere al modo en el que la persona se siente motivada por realizar una tarea concreta, mostrando perseverancia y dedicando tiempo a su desarrollo. Se asocia a otras variables, tales como la autoeficacia, que describe la capacidad percibida para llevar a cabo con éxito una actividad particular. En este caso, la motivación que se desprende es puramente interna, por lo que la conducta se mantiene sin necesidad de que se vea sucedida por incentivos externos.

La motivación interna o intrínseca estimula la necesidad fundamental de sentirnos útiles, por lo que se relaciona directamente con la misma autoeficacia y la generación de sentimientos positivos como la autosatisfacción y la competencia. Este grado de implicación también se ha asociado con un estado de flow, esto es, la fusión entre el pensamiento y la acción que conduce al desempeño de una tarea significativa de modo profundamente atento y fluido.

3. Creatividad

La creatividad puede ser entendida como el recurso a un pensamiento original que permite aproximarse a los aspectos estructurales del problema que se aborda, de manera que las soluciones no se limiten a incidir sobre su superficie, sino que establezcan alternativas cognitivas o conductuales de las que se derive un producto de mayor eficiencia o eficacia. Supone en muchos casos una mirada deliberadamente ingenua, desprovista de los convencionalismos, que alberga un poder constructivo e innovador.

De esta manera, la creatividad puede expresarse como un cuestionamiento hacia lo establecido, de modo tal que el discurso que se articula ante la toma de decisiones se construya sobre planteamientos transversales y divergentes. El resultado de un pensamiento creativo suele suponer un impacto cualitativo sobre el avance de las disciplinas en las que este se despliega, abriendo nuevos senderos que con el tiempo se incorporan al acervo normativo de sus procedimientos de base.

La conducta dotada (Gifted Behavior)

Los talentos creativos y productivos, como puede comprobarse, requieren también de altas habilidades en los dominios cognitivos convencionales. Por este motivo, suponen el punto exacto en el que converge la inteligencia convencional con la creatividad y la alta motivación orientada a la tarea, dos dimensiones que resultan particularmente susceptibles de entrenamiento. Así pues, la superdotación se aleja del criterio psicométrico clásico (dos desviaciones estándar sobre la media de la inteligencia poblacional, que equivalía a una puntuación bruta de 130).

Por todo ello, sería posible reforzar la motivación y la creatividad recurriendo a métodos específicos a partir de los cuales toda persona podría llevar a cabo, en condiciones propicias, una conducta dotada. En conclusión, la alta dotación no sería un rasgo estable, sino una actitud o disposición que podría fluctuar a lo largo del tiempo, y sobre la cual recae la responsabilidad de los profesionales que participan en el sistema educativo.

Referencias bibliográficas:

  • Renzuli, J. (2005). The Three Ring Conception of Giftedness: A Developmental Model for Promoting Creative Productivity. En Reis, S.M. (Ed.) Reflections on Gifted Education, 55-86. Waco: Prufrock Press.
  • Renzulli, J. y Gaesser, A. (2014). A Multi Criteria System for the Identification of High Achieving and Creative/Productive Giftedness. Revista de Educación, 368, 96-131.