Veamos sus usos y las emociones y sensaciones que provoca dependiendo de su significado. Unsplash.

Estamos en plena naturaleza, en una noche cerrada y con nubes de tormenta tapando la luz de la Luna y las estrellas. La oscuridad y la negrura hacen difícil ver, algo roto únicamente por la luz de los relámpagos. No sabemos que nos rodea, si algo o alguien ahí acechando o incluso si estamos a punto de precipitarnos por un acantilado.

En este contexto, algo frecuente a lo largo de la historia de la humanidad, la negrura es obviamente algo temible y angustiante. Y lo cierto es que el color asociado a la ausencia de luz, el negro (pese a que en la naturaleza es prácticamente imposible encontrar oscuridad total), ha arrastrado a lo largo de toda la historia dicha concepción y ha adquirido un simbolismo determinado que perdura incluso a día de hoy, pudiendo provocar diferentes efectos en nuestra psique. y nuestro comportamiento (algo que de hecho ha sido observado tanto por la psicología como por otras ciencias e incluso artes). ¿Qué significa el significado del negro en psicología? Veámoslo a lo largo de este artículo.

La ausencia de luz

Antes de empezar a valorar qué implica el color negro, es necesario en primer lugar valorar qué es este color. Por lo general la percepción del color se produce por la llegada al ojo de longitudes de onda determinadas de luz que se producen al absorber los objetos parte de la luz y reflejar el resto de tal modo que puede llegar a nuestros ojos. Es decir los colores provienen y son de hecho producto de la captación de nuestros ojos de la luz.

En el caso del negro, no es así. Tradicionalmente el negro se ha considerado como la total ausencia de color, opuesto al blanco que implicaría la mezcla de todos los colores. Pero en realidad más que ausencia de color (al fin y al cabo no dejamos de percibirlo, y además a nivel de pigmento en el fondo la mezcla de todos los colores daría negro), deberíamos hablar de la ausencia de luz. Y esto es porque a nivel visual, si vemos un color negro es porque el objeto en cuestión (o el tinte que lo impregna) absorbe todas las longitudes de onda de la luz que le llega, no pudiendo por tanto ser reflejada en nuestra retina.

Del mismo modo vemos este color en la oscuridad total, y por idénticos motivos: el negro es producto de la ausencia de la llegada de la luz a nuestros ojos. En definitiva podríamos decir que la percepción del negro es, en realidad, no percepción. Pero lo cierto es que resulta complejo que no se refleje en absoluto ningún tipo de luz, algo que permite que podamos llegar a detectar diferentes tipos de negro.

¿Qué significa el color negro?

Como con el resto de los colores, el negro ha ido adquiriendo con el tiempo un significado simbólico y psicológico (a su vez influido por el simbolismo) en función de aquellos elementos que se han asociado con dicho color. En concreto, la vinculación más evidente del negro es con la oscuridad y la noche, es decir la ausencia de luz. Y en este sentido se le han otorgado una serie de vinculaciones, mayoritariamente negativas. De hecho, probablemente estamos ante el color que peor consideración ha recibido, siendo su unión con otros motivo de que su simbolismo vire hacia lo negativo.

En este sentido, vinculamos al negro con lo desconocido, lo aterrador, lo oscuro e incluso lo maligno. Es un color asociado a lo que nos da miedo y a lo que no podemos ver (algo lógico teniendo en cuenta que en ausencia de luz lo único visible es la negrura). Ello hace asimismo que se asocia a aspectos que también nos son desconocidos y nos asustan, siendo la más conocida la muerte (es uno de los colores más asociados al luto, aunque no el único). Se relaciona también con la soledad, el sufrimiento, la tristeza y la añoranza.

También con la crueldad, la mentira, la manipulación, la traición y el ocultamiento. Se considera la negación, la antítesis de lo visible (por ejemplo, si el rojo claro representa energía y pasión su asociación con negro suele vincularse a la violencia y al exceso) y el peligro. Además también se ha relacionado con el individualismo y la introversión.

Por otro lado, si bien tradicionalmente suelen valorarse sobre todo los aspectos negativos con los cuales se relaciona lo cierto es que el negro también tiene connotaciones más neutras o incluso positivas. Se trata del color del misterio (que no siempre tiene que ser negativo), la seriedad y la elegancia, además del de la nobleza. Tal vez por su vinculación con la muerte, también suele vincularse con la fuerza y el poder, con lo absoluto y con la dominancia y autonomía. También de rebeldía contra la establecido. E incluso aunque puede parecer extraño, en ocasiones incluso con la paz y el fin del dolor. Es símbolo también de sencillez, orden y vida interior.

Psicológicamente, el negro tiende a generar sensación de duda y misterio, pudiendo generar tanto miedo como curiosidad. Se asocia, según Eva Heller, a la juventud y la imparcialidad. Además de ello genera sensación de elegancia suele sugerir seguridad y fuerza, así como distintividad. Su uso práctico suele desembocar en los demás la apreciación de una mayor confiabilidad e incluso atractivo. También suele otorgar la impresión de sobriedad y formalidad. Pero también puede provocar sensaciones de intimidación, distancia y arrogancia si se da en exceso. Suele también generar sensación de protección a quien lo usa y de atenuación de lo emocional, incluso a la restricción y la inhibición de su expresión.

La utilización del negro en el día a día

A pesar de que tradicionalmente ha sido un color mal visto, el negro es utilizado en una gran cantidad de ámbitos y contextos.

Probablemente uno de los contextos en que más se conoce el uso del negro es en el de los funerales, siendo uno de los colores de luto más extendidos en la sociedad occidental. Sin embargo, el negro es apropiado para una gran cantidad de celebraciones, algunas mucho más alegres. Por ejemplo es el color que suelen vestir los novios en las bodas, debido a su vinculación con la fuerza, la seguridad y la formalidad.

Más allá de eventos sociales concretos, el negro suele ser usado dado que estiliza y resulta fácilmente combinable con casi cualquier color. Es habitual su uso en personas a las que no les gusta llamar la atención. En algunos casos, puede ser utilizado también para dar impresión de ser misterioso o de rebeldía. Además de ello se trata de un color que tiende a absorber el calor, algo a evitar en entornos ya de por sí calurosos o a buscar en otros más fríos.

Se trata de un color que también resulta de utilidad en el ámbito laboral, dando sensación de seriedad y profesionalidad en entrevistas de trabajo. En muchos oficios suele ser un color habitual debido a la ya citada relación con la seriedad y la imparcialidad, como en el caso de los jueces.

En cuanto a su uso en hogares y en el interior de edificios, suele dar lugar a una impresión de masculinidad y sofisticación. A pesar de ello que no resulta recomendable pintar totalmente de negro una habitación, dado que dará sensación de constricción y pequeñez y probablemente se vinculará a estados psíquicos de tipo depresivo. En cuanto a reuniones de negocios, su vinculación con la ocultación hace que tampoco sea del todo apropiado más allá de elementos concretos.

Sin embargo, el uso de decoraciones y elementos negros como contraste sí generará la sensación de sobriedad mencionada anteriormente. Al igual que con la ropa, también puede ser valorable el hecho de que absorba el calor.

A nivel de marketing y publicidad, suele usarse en marcas que pretenden generar una visión de elegancia y exclusividad, fuerza y pureza. Generalmente se vincula al lujo, junto con el dorado.

El color negro en distintas culturas

El significado del negro suele ser en general el que hemos hablado anteriormente, pero es necesario tener en cuenta que diferentes culturas tienen una relación distinta con dicho color.

Concretamente, en lugares desérticos el negro suele vincularse a la lluvia, siendo las nubes de tormenta de dicho color. En el antiguo Egipto era símbolo de crecimiento y fertilidad. En la actualidad, también tribus africanas com la masai suelen relacionar el negro con la vida y la prosperidad, debido a que suelen asociarse a la lluvia.

Otras culturas como la japonesa lo vinculan con la feminidad, así como también con el misterio. En la antigua China era considerado el rey de los colores. Estas culturas suelen vincular el negro con el elemento agua, así como también con la infancia. Se piensa que este color nos da fuerza espiritual, vinculándose con la energía conocida como chi. También era considerado bello, hasta el punto que antiguamente se consideraba hermoso teñirse los dientes de dicho color.

En lo que respecta a las religiones el cristianismo lo identificó a menudo con el mal, la muerte y el dolor, si bien también el rechazo a lo material. También en el caso del judaísmo se ha asociado a la muerte y la infelicidad, y en el caso del islam se asocia al dolor y a la tristeza (aunque la Kaaba de La Meca es negra, se piensa que era blanca en su origen pero fue teñida por el pecado de los hombres). En la India también está asociado a la nada y al mal, aunque pese a ello se utiliza como protección contra este: la diosa Kali tiene la tez de este color, siendo la diosa que lucha contra el mal.