Acudir al psicólogo no es una decisión fácil de tomar. En contra de lo que pensamos, a día de hoy existe todavía mucha confusión respecto a qué es y cómo funciona la psicoterapia.

Actualmente, la presencia de Internet en nuestras vidas ha provocado que estemos expuestos a una sobreinformación y multitud de ofertas con respecto al tema, lo que, muchas veces, lejos de ayudarnos, nos bloquea y provoca más dudas.

Por otro lado, en muchas ocasiones, nos surgen miedos del tipo: “¿servirá para algo ir?”, “¿me va a entender?”, “¿qué va a pensar de mi?”, etc. Si a eso le añadimos que es un servicio fundamentalmente privado y donde los resultados no son inmediatos, la situación se complica.

No obstante, hay momentos en la vida en los que resulta difícil encontrar la salida a una situación por nosotros mismos y nuestro entorno, aunque quiera, tampoco tiene la capacidad de ayudarnos y necesitamos de esa ayuda profesional. Ante situaciones así, hay que saber seleccionar al psicólogo que se adapte a lo que buscamos.

Claves para acertar decidiéndonos por un psicólogo

Es muy importante elegir bien al profesional de la psicología, ya que, de igual manera que una adecuada terapia puede hacernos mucho bien, una mala terapia puede hacernos también mucho daño. Para evitar, en la medida de lo posible, que esto último pase, es conveniente tener en cuenta varios de los factores que se indican a continuación:

1. Cuidado con el intrusismo profesional

Asegúrese de que la persona a la que acude es, en primer lugar, psicólogo y, además, está colegiado. Puede comprobar esto último consultando la página web del Colegio Oficial de la Psicología de la correspondiente ciudad.

2. Elija a un profesional legalmente homologado

El psicólogo debe tener un título que le permita ejercer la Psicología General Sanitaria en la correspondiente Comunidad Autónoma.

Desde 2013, para ejercer legalmente la psicología en el ámbito privado, es obligatorio bien haber realizado el Master Universitario en Psicología General Sanitaria o, por el contrario, contar con cierta formación y experiencia dentro del ejercicio de la psicología sanitaria y, como consecuencia, estar en posesión de la habilitación de Psicólogo General Sanitario, así como formar parte del equipo de profesionales de la psicología en un Centro inscrito en el Registro de Centros Sanitarios de la Comunidad Autónoma Correspondiente.

3. Desconfíe de “remedios milagrosos”

La psicoterapia es un proceso que lleva su tiempo y que implica cierto nivel de compromiso y disposición al cambio por parte del paciente. Es verdad que en muchos casos comienzan a observarse cambios importantes a partir del tercer mes, pero para que éstos sean duraderos y a un nivel más profundo, se requiere de más tiempo.

4. Desconfíe de ofertas, bonos, precios demasiado baratos, etc.

Aunque cada vez se van produciendo más cambios al respecto, aún a día de hoy, para que una psicoterapia sea eficaz y ofrezca buenos resultados, normalmente, hay que acudir a lo privado. Y como consecuencia, igual que cuando acudimos al dentista o al despacho de un abogado, esto supone cierta inversión económica.

Es verdad que ante determinadas situaciones económicas personales, pueden ajustarse un poco los precios, pero siempre dentro de unas cantidades razonables y teniendo en cuenta cada caso particular. Por hacernos una idea, a modo orientativo, podemos consultar en la web del Colegio Oficial de la Psicología correspondiente, según la cual, normalmente, el precio medio recomendado por sesión que suele rondar en torno a 60 euros.

5. Busque alguien especializado

El psicólogo debe tener especialización en su problemática particular, con formación de postgrado y experiencia al respecto. Por ejemplo, si lo que considera que le sucede es que tiene un trauma, busque personas especializadas en tratar estos temas y, si es posible, con el título de terapeuta EMDR, aunque trabajen con más enfoques.

6. Guíese por su sentido común y criterio propio

Fíese de la impresión que le da dicho profesional, tanto en un sentido como en el otro. Para que una terapia funcione es fundamental que haya una buena relación terapéutica.

Por ello, es importante tener en cuenta la confianza que le da dicha persona como profesional a la hora de abordar su caso, lo cómodo que se siente hablando con él y expresándole sus preocupaciones y pensamientos más íntimos, si se siente comprendido y escuchado, si se siente juzgado o incómodo, si siente que le ayuda o no, etc. Eso es algo que se siente, y normalmente no solemos equivocarnos.