La ludopatía forma parte de las adicciones conductuales; los sujetos que la presentan sienten una necesidad irracional por involucrarse en apuestas y juegos de azar. Es importante brindar apoyo a estas personas, más allá de las sesiones de psicoterapia, con la intención de que puedan recuperar el control de sus acciones.
A continuación repasamos varios consejos sobre cómo ayudar a una persona con ludopatía, teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos los síntomas de las adicciones no desaparecen completamente, pero sí se pueden controlar de manera que quienes las presenten tengan una buena calidad de vida. También veremos cómo cuidar de ti si eres el familiar que acompaña.
¿Qué es la ludopatía?
Para entender cómo ayudar a una persona con ludopatía es necesario saber en qué consiste esta alteración psicológica. Se trata de una adicción conductual en la que la persona pierde el control de sus actos, y tiene la necesidad irrefrenable de participar en cualquier tipo de juego de azar o de realizar apuestas.
En estos casos no se trata de una conducta motivada por el consumo de alguna sustancia adictiva; lo que sucede es que el sistema de recompensas natural del sujeto se ve alterado de manera que al participar en cualquier actividad lúdica de azar siente una gratificación irracional que le lleva a querer pasar por esa experiencia más veces.
El hecho de participar del juego, y la anticipación de esta sensación, generan una necesidad tan potente que se invierte una gran cantidad de tiempo y recursos en satisfacerla. El placer va en aumento cuando el sujeto gana algo en el juego o en las apuestas, haciendo que comience a justificar el hecho de participar más de esas actividades.
Como en todos los casos de adicción, es complicado que el sujeto note por sí mismo que tiene un problema y que necesita ayuda. Por lo general, antes de buscar o aceptar asistencia psicológica hace falta que ocurra una experiencia profundamente dañina en la que la persona sienta que ha tocado fondo y que no puede seguir manteniendo su estilo de vida. Si tienes dudas, puedes repasar las señales en cómo saber si hay un problema de adicción al juego.
Cómo afecta la ludopatía a la familia
Uno de los grupos más afectados por las conductas de juego problemático de un ser querido es la familia. La convivencia con la persona adicta complica el funcionamiento interno del hogar en un sinfín de situaciones. Por ejemplo, la persona adicta al juego podría irritarse cuando no puede apostar y responder de manera agresiva a quienes conviven con ella.
También suele afectar al grupo familiar en un sentido económico, ya que la adicción a juegos de azar implica la apuesta de cantidades de dinero cada vez mayores para obtener la gratificación deseada. Esto repercute en la administración de los ingresos familiares, pero también en las relaciones con amigos y conocidos, ya que un fenómeno que caracteriza a la ludopatía es el pedido recurrente de dinero a los demás para aliviar situaciones financieras desesperadas, todas provocadas por el juego.
Hace años, el juego problemático solía estar ligado a lugares concretos, como bares con máquinas tragamonedas o casinos. Hoy el problema se ha trasladado a los hogares: con el casino online y las apuestas deportivas en el móvil, es posible apostar cantidades absurdas de dinero con un par de clics y sin que nadie lo note.
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¿Cómo ayudar a un familiar con ludopatía?
Lo más útil es acompañar sin juzgar: entender que tiene un problema, hablar con calma de los efectos del juego en su vida, informarle de que la ludopatía tiene tratamiento, animarle a ir a terapia y facilitarle el primer paso, pactar medidas sobre el dinero y conocer tus propios límites. Estos son los consejos, uno por uno, para amigos y familiares.
1. Asume que tiene un problema
Uno de los primeros pasos para poder proveer de ayuda a quien presenta una adicción al juego es entender que la persona tiene un problema y que no está siendo racional al actuar, sobre todo cuando se trata de actividades que involucran juegos de azar, apuestas y gestión del dinero.
La comprensión será importante para ponernos en el lugar de esa persona y sentir su frustración de manera empática, sin emitir juicios de valor que únicamente consigan hacerle sentir peor de lo que probablemente ya se siente por su falta de control sobre su vida.
2. Valida su experiencia
Muchas veces, quienes sufren las consecuencias de las conductas problemáticas tienen el impulso de hacerle reproches a la persona con adicción. Esto no quiere decir que no tengan derecho a enojarse: es lógico y esperable que los familiares sientan enojo, puesto que sus vidas también están siendo afectadas. Sin embargo, conviene no actuar en función de estados emocionales intensos.
En lugar de responder impulsivamente, puede ser útil hacerle saber que entiendes que el juego probablemente responde a una forma aprendida de afrontar sus problemas, quizá como vía de escape de emociones difíciles. Puedes indicarle que, si bien no es su culpa, sí es su responsabilidad tomar cartas en el asunto, y que estarás ahí para acompañarle.
3. Haz preguntas sin juzgar
Una buena manera de ayudar al sujeto a desahogarse es hacerle preguntas acerca de sus sentimientos y de su situación con respecto al juego, pero sin hacerle sentir como una mala persona o un irresponsable. La idea es que él mismo pueda llegar a la conclusión de que recibiendo ayuda podría mejorar su calidad de vida.
Además, el preguntar nos ayudará a obtener información detallada acerca de los motivos personales por los cuales el sujeto busca refugiarse en el juego o las apuestas; hay que tener en cuenta que no todos los ludópatas presentan su adicción de la misma manera.
4. Haz que relacione el juego con sus problemas
Como hemos visto, es complicado que una persona con ludopatía sea racional y relacione su conducta con los problemas que presenta en otras áreas de su vida. Lo que podemos hacer es ponerle ejemplos claros y cotidianos donde el juego sea el principal responsable de sus malos ratos y sus momentos de malestar o problemas económicos.
Por ejemplo, recordarle momentos que para él hayan sido desagradables y donde su conducta ludópata haya sido la causante de sus males, haciéndole ver que si comienza a evitar el juego, sus problemas comenzarán a disminuir en la misma medida. Conviene poner énfasis en esto último: superar la adicción debe basarse en motivaciones concretas y fáciles de reconocer.
También ayuda conectar el juego con lo que la persona valora. Si para ella es importante ser un hijo presente, por ejemplo, puedes preguntarle cómo encaja eso con no haber podido acompañar a su padre al médico el lunes por la mañana porque pasó la noche apostando. El placer de jugar es efímero, pero sus consecuencias a largo plazo suelen chocar con sus propios valores.
5. Bríndale información sobre su adicción
Cuanta más información tenga una persona sobre lo que la está afectando, más probabilidades tendrá de optar por dejar de lado aquello que le hace daño. Conviene proveer esta información de una manera adecuada, sin que el sujeto se sienta como un enfermo al que le estamos dando una cura. Desde la empatía es posible hacerle saber que su malestar tiene un nombre y un tratamiento basado en evidencia científica, algo que muchas personas desconocen.
Lo que buscamos es hacer que la persona entienda los aspectos básicos de su adicción, para que así pueda entender de manera más clara el porqué de algunas de sus conductas, y tenga la disposición de buscar las soluciones necesarias. En el caso de que la ludopatía surja junto a otras adicciones, algo que es muy común, también hay que informar sobre los efectos adversos de estas sustancias, y acerca de las posibles soluciones dadas por los profesionales de la salud mental.
6. Acompáñale a terapia
La terapia psicológica tiene buenos resultados en el tema de las adicciones conductuales, y si el sujeto asiste en compañía de una persona que se interese por su mejoría el proceso puede ser mucho más rápido y efectivo, tomando en cuenta que el paciente se sentirá en un contexto de mayor seguridad desde el comienzo.
Una de las terapias que da mejores resultados respecto al tema de la ludopatía es la terapia cognitivo-conductual, la cual busca cambiar los pensamientos desadaptativos del sujeto y reemplazarlos por unos adaptativos, y hacer lo mismo con sus patrones de comportamiento al interactuar con el entorno.
Obligar a alguien a ir a terapia suele ser contraproducente. Es mejor propiciar el diálogo, preguntarle si le parece bien iniciar un tratamiento y facilitar esa tarea: buscar centros o profesionales especializados, llamar por teléfono con él o acompañarle a la primera cita. Si no se acude a un profesional, las posibilidades de recuperación son mucho menores.
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7. Establece acuerdos sobre el dinero
Dependiendo del contexto familiar, puede ser buena idea acordar cambios en la administración de las finanzas, en el acceso a las tarjetas o en el uso de Internet durante los primeros meses. Estas medidas apuntan a que sea más difícil para la persona jugar, pero tienen que estar consensuadas y no hacerse a escondidas: la imposibilidad de jugar puede generar mucha ansiedad, y el ocultamiento solo empeora la situación. Lo ideal es que un psicoterapeuta o un psiquiatra ayude a ajustar estos cambios.
Pagar sus deudas sin un plan alivia la presión en el momento, pero puede facilitar que vuelva a jugar. Es más útil apoyar el tratamiento y acordar juntos cómo se va a ir afrontando lo que se debe.
En algunos países, la familia también puede pedir medidas formales. En Perú, por ejemplo, el Registro de personas prohibidas del Mincetur admite la inscripción a solicitud de un familiar directo (padres, hijos, cónyuge o conviviente), presentando, entre otros requisitos, un dictamen de una junta de tres médicos, uno de ellos psiquiatra; esa inscripción familiar debe renovarse cada año. En la provincia de Buenos Aires, el Programa de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo también orienta a familiares en su línea gratuita 0800-444-4000.
8. Ayúdale a buscar nuevos intereses
Esto implica cambiar el foco de atención del sujeto, de manera que no sienta que su único objetivo es abandonar el juego de manera obligada o necesaria, sino que se motive por alcanzar cosas nuevas para él, de manera que pueda sentirse gratificado sin necesidad de jugar o apostar constantemente.
Por ejemplo, ayúdale a buscar nuevos pasatiempos que no impliquen un juego de azar, como la lectura, el deporte o el cine, entre otros. También podemos averiguar si la persona está interesada en realizar cursos u otros estudios, y animarla a hacerlo.
9. Conoce tus propios límites
Conocer tus límites como familiar es importante para cuidar de tu propia salud mental. El acompañamiento puede ser frustrante en ocasiones, o puede venir acompañado de emociones difíciles como ira, angustia o tristeza. Por eso también es recomendable que acudas a un psicólogo si tienes un familiar con adicción al juego, o que busques grupos para familiares de jugadores. Ayudarte a ti mismo a afrontar esta situación es igual de importante que estar disponible para el otro.
Si te preocupa la seguridad de tu familiar, por ejemplo porque ha hablado de no querer seguir viviendo, no esperes: llama a los servicios de emergencia de tu país (en España, al 024 o al 112).
Serie: Ludopatía y apuestas
Estás leyendo: Cómo ayudar a una persona con ludopatía: consejos para familiares
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- Si quieres entender qué es la ludopatía y por qué engancha tanto → Ludopatía: causas y síntomas de la adicción al juego
- Si te preguntas si lo tuyo con el juego ya es un problema → ¿Cómo saber si tengo un problema de adicción al juego?
- Si quieres medir tu riesgo con un test de 9 preguntas → Test de ludopatía online (PGSI): resultado orientativo
- Si tu problema son las apuestas de fútbol y otros deportes → ¿Qué hacer ante la adicción a las apuestas deportivas?
- Si las apuestas te han dejado deudas y no sabes por dónde empezar → Deudas por apuestas online: qué hacer, paso a paso
- Si quieres dejar de apostar y necesitas un plan concreto → Cómo salir de la ludopatía (adicción a las apuestas)
- Si quieres saber cómo es la terapia para la ludopatía → ¿Cómo es el tratamiento psicológico del juego compulsivo y la ludopatía?
¿Quieres hablarlo con un profesional? Hay psicólogos con experiencia en ludopatía en Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay y San José (Costa Rica); también hay clínicas de ludopatía online y clínicas en España.
Si el juego te ha llevado a pensar en hacerte daño, pide ayuda ahora: llama a los servicios de emergencia de tu país (en España, al 024 o al 112) y lee La ludopatía y su relación con el suicidio.


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