La enfermedad de Refsum del adulto es un trastorno hereditario raro que provoca la acumulación en sangre de un ácido graso que obtenemos de algunos alimentos y cuyas consecuencias derivan en lesiones de diverso grado que afectan a las funciones sensoriales y motoras, entre otras.

En este artículo te explicamos qué es la enfermedad de Refsum y cuáles son sus causas, de qué modo se puede diagnosticar, cuáles son sus principales signos y síntomas clínicos, así como el tratamiento indicado.

Enfermedad de Refsum del adulto: ¿qué es y cómo se produce?

La enfermedad de Refsum, que recibe su nombre del neurólogo noruego Sigvald B. Refsum, es un síndrome metabólico poco frecuente que se caracteriza por la acumulación de ácido fitánico en la sangre y en los tejidos, incluido el cerebro. Pertenece al grupo de las lipidosis, un conjunto de enfermedades hereditarias que tienen en común la acumulación de cantidades perjudiciales de lípidos (grasas) en algunas células del cuerpo.

Esta enfermedad hereditaria se transmite siguiendo un patrón autosómico recesivo; es decir, para que una persona herede el trastorno debe recibir una copia de la mutación genética de ambos padres. La enfermedad de Refsum está provocada por una deficiencia de la enzima peroximal fitanol CoA hidroxilasa (PAHX), causada por una mutación del gen PAHX en el cromosoma 10.

Los pacientes afectados son incapaces de metabolizar el ácido fitánico, un ácido graso saturado de cadena ramificada presente, principalmente, en alimentos como la carne de rumiantes y los lácteos, así como en el pescado en menor proporción. La acumulación de este compuesto provoca lesiones en la retina, el cerebro y el sistema nervioso periférico.

La prevalencia de la enfermedad de Refsum es de 1 caso por cada millón de habitantes, y afecta por igual a hombres que a mujeres, sin predominancia racial o de género. Los síntomas iniciales suelen comenzar alrededor de los 15 años, aunque pueden aparecer también durante la infancia o en la edad adulta (entre los 30 y 40 años). A continuación, veremos cuáles son los principales signos y síntomas de esta enfermedad.

Signos y síntomas

Los primeros signos y síntomas de la enfermedad de Refsum del adulto aparecen entre el final de la primera década de vida y la edad adulta, y la persona desarrolla lo que se conoce como la triada clásica de síntomas: retinitis pigmentaria, ataxia cerebelosa y polineuropatía sensitivomotora de predominio distal.

La retinitis pigmentaria provoca una acumulación anormal del pigmento de las membranas retinianas, lo que desencadena a largo plazo la degeneración de la retina por una inflamación crónica; la ataxia cerebelosa implica una carencia o déficit en la coordinación de movimientos musculares, principalmente en manos y piernas; y la polineuropatía sensitivomotora produce en el paciente pérdida de la sensibilidad y parestesias (sensaciones de hormigueo y adormecimiento).

Más allá de estos tres síntomas típicos, en la enfermedad de Refsum también puede haber afectación de los nervios craneales, problemas cardiacos, dermatológicos y esqueléticos. A nivel sensorial, se puede producir anosmia (disminución o pérdida del olfato), pérdida de audición, opacidades corneales (que provocan pérdida de la visión y fotosensibilidad) y alteraciones en la piel. Otras manifestaciones clínicas también presentes en la enfermedad son: cataratas, ictiosis (la piel se vuelve seca y escamosa) y anorexia.

Los pacientes que no son tratados o a los que se les diagnostica de forma tardía pueden presentar daños neurológicos graves y desarrollar trastornos depresivos; en estos casos, existe un alto porcentaje de mortalidad. Por otra parte, es importante que el paciente mantenga una dieta correcta para atenuar los síntomas neurológicos, oftalmológicos y cardíacos.

Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de Refsum del adulto se realiza mediante la determinación de la acumulación de altas concentraciones de ácido fitánico en el plasma sanguíneo y la orina. Los niveles de ácidos grasos de cadena larga en plasma indican que existen defectos metabólicos y pueden servir como indicador. En todo caso, es necesario realizar un examen físico y una evaluación bioquímica, aunque el profesional clínico ha de basarse en los signos y síntomas típicos.

El diagnóstico histopatológico (estudio de los tejidos afectados) muestra hiperqueratosis, hipergranulosis y acantosis en la piel. Las lesiones patognomónicas se hallan en las células basales y suprabasales de la epidermis, las cuales muestran vacuolas de distinto tamaño con evidente acumulación de lípidos.

Es importante diagnosticar la enfermedad lo más tempranamente posible, ya que un comienzo oportuno de un tratamiento nutricional puede frenar o retrasar muchas de sus manifestaciones clínicas.

El diagnóstico diferencial incluye: el síndrome de Usher I y II; defectos enzimáticos individuales en la beta-oxidación de ácidos grasos de peroxisomas; trastornos con una hipotonía grave; convulsiones neonatales; y disfunciones hepáticas o leucodistrofia. Además, la enfermedad de Refsum en el adulto no debe confundirse con la variante infantil (enfermedad de Refsum infantil).

Tratamiento

El tratamiento nutricional suele ser el indicado en la enfermedad de Refsum. Como hemos comentado anteriormente, debido a que el ácido fitánico se obtiene exclusivamente de la alimentación, una dieta estricta con restricción de grasas presentes en ciertas carnes de rumiantes y pescados (atún, bacalao o eglefino) puede ayudar a evitar la progresión de los síntomas de la enfermedad.

Este tipo de tratamiento resuelve con éxito síntomas como la ictiosis, la neuropatía sensorial y la ataxia. Aunque los efectos sobre la progresión de otros, como la retinitis pigmentaria, la anosmia o la pérdida de audición, parecen más inciertos y estos síntomas tienden a persistir.

Otro procedimiento alternativo es la plasmaféresis, una técnica que se utiliza en enfermedades autoinmunes y sirve para depurar el plasma sanguíneo; primero, se extrae la sangre del paciente; después, se filtra la acumulación y el exceso de ácido fitánico; y, por último, se vuelve a infiltrar el plasma sanguíneo renovado en el paciente.

Hasta el momento, no se han encontrado medicamentos capaces de inducir una actividad enzimática que promueva la degradación del ácido fitánico y reduzca su concentración en el plasma sanguíneo, por lo que en la actualidad se sigue investigando en la búsqueda de tratamientos más eficaces para combatir esta y otras enfermedades similares.

Referencias bibliográficas:

  • Castro, F., & del Socorro, Á. (2009). Caso clínico: tratamiento nutricional de un desorden genético llamado Síndrome de Refsum. Perspectivas en Nutrición Humana, 11(2), 205-210.

  • Wanders, R. J., Waterham, H. R., & Leroy, B. P. (2015). Refsum disease. In GeneReviews®[Internet]. University of Washington, Seattle.