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Las 7 partes del intestino: características y funciones

Un resumen de las partes del intestino, descritas según sus características físicas y funciones.

Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Partes del intestino

El aparato digestivo comprende a un conjunto de órganos encargados del proceso de la digestión, o lo que es lo mismo, la transformación de alimentos por hidrólisis en moléculas lo suficientemente pequeñas para que puedan atravesar la membrana plasmática celular. Gracias al tracto digestivo llegan los nutrientes exógenos a las células, que los utilizan para la respiración y otros muchos procesos metabólicos.

El aparato digestivo comprende varias funciones, entre las que se encuentran las siguientes: transportar a los alimentos a lo largo del cuerpo, secreción de ácidos, absorción de nutrientes y excreción de desechos no metabolizables. Sin duda, comprender la vida humana tal y como es sin este sistema sería completamente imposible.

Cuando pensamos en el aparato digestivo, solemos pensar automáticamente en el estómago, lugar donde se mezcla el bolo alimenticio con muchos de los jugos digestivos. Más allá de esta interesantísima estructura, otra sección igual de esencial suele quedar más tapada: el intestino.

En este artículo veremos cuáles son las partes del intestino y el modo en el que funcionan en el proceso de digestión y evacuación.

¿Cuáles son las partes del intestino más importantes?

El intestino es la parte del tubo digestivo que se encuentra entre el estómago y el ano. Se trata de un órgano largo en forma de tubo (ubicado en el abdomen) en el que se completa el proceso de digestión, pues aquí se absorben la mayoría de nutrientes y agua que se ingieren durante el proceso de alimentación.

Sumando todas las partes que lo componen, el intestino abarca hasta unos 7,5 metros de longitud. Este dato tiene un gran sentido biológico y evolutivo, pues a más superficie total de tejido, más absorción de nutrientes y agua se puede realizar hasta la inevitable excreción del alimento. Además, para aumentar aún más la superficie de absorción, la mucosa intestinal tiene pequeñas proyecciones, denominadas vellosidades intestinales.

Antes de continuar, es necesario esclarecer que el intestino se divide en 2 porciones: el delgado y el grueso. Exploramos sus particularidades por separado pues, a pesar de ser parte de una misma estructura general, cumplen funciones diferentes y tienen una anatomía distinta. Vamos a ello.

El intestino delgado

El intestino delgado se puede definir como un órgano delgado en forma de tubo que conecta el estómago con el intestino grueso. Mide aproximadamente unos 6 metros, razón por la cual debe presentar varios dobleces y pliegues para ubicarse en el abdomen del ser humano.

Su función más importante es la absorción de nutrientes, de ahí que posea estructuras especializadas e aumentar aún más la superficie disponible sin comprometer la viabilidad del órgano. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Pliegues circulares: pliegues transversales de unos 8 milímetros de alto y 5 centímetros de largo que presentan las mucosas del intestino delgado. Incrementan por 3 la superficie de absorción.
  • Vellosidades intestinales: estructuras con forma de dedo que cubren el intestino delgado y le dan un aspecto aterciopelado.
  • Microvellosidades: prolongaciones de la membrana plasmática de los enterocitos, células del epitelio intestinal. Incrementan por 20 la superficie de absorción.

El intestino delgado absorbe diariamente cientos de gramos de carbohidratos, unos 50-100 gramos de aminoácidos (esenciales para la formación de proteínas) y hasta 7 litros de agua. Una vez explorada su fisiología general y funcionalidad, podemos describir de forma somera sus partes.

1. Duodeno

Es la primera parte del intestino delgado, localizada entre el estómago y la sección media del intestino delgado, también conocida como yeyuno. Los alimentos llegan ya parcialmente degradados al duodeno gracias a los ácidos estomacales, pero aquí se libera una sustancia esencial para la absorción de nutrientes: la bilis.

La bilis, secretada en el hígado y almacenada en la vesícula biliar, se libera al duodeno tras la ingesta de alimentos. Está compuesta por sales biliares con características de emulsión de grasas, proteínas, colesterol y agua (esta última corresponde al 97% del total). Así pues, la absorción de vitaminas, minerales y otros nutrientes comienza en esta porción del intestino delgado.

2. Yeyuno

Este término hace referencia a la parte comprendida entre el duodeno y el íleon. Su función es la absorción de las sustancias del quimo alimenticio, que ya ha sido atacado por las sales biliares. El yeyuno tiene una gran cantidad de pliegues circulares y vellosidades intestinales, con el fin de maximizar la superficie de absorción. Gracias a ellas, en una pequeña porción de tejido se realiza una cantidad de trabajo absortivo nada desdeñable.

3. Íleon

El yeyuno y el íleon son un poco difíciles de distinguir a simple vista, pues no hay una separación exacta entre ambos. En general, el íleon es “menos”: presenta 1 centímetro menor de diámetro, menos pliegues circulares y vellosidades y paredes más delgadas.

El íleon cumple con funciones de absorción, secreción y motilidad, aunque en menor medida que el yeyuno. Aun así es de esencial importancia: aquí se absorben la vitamina B12 y la mayor parte de las sales biliares.

Intestino grueso e intestino delgado

Intestino grueso

El intestino grueso se define como un órgano largo, con forma de tubo, que se conecta con el intestino delgado por un extremo y con el ano por el otro. Tiene una menor longitud que el intestino delgado, pero no deja de ser enorme si tenemos en cuenta su localización: hablamos de 1-1,5 metros aproximadamente.

A diferencia del intestino delgado, aquí ya no se realiza el procesamiento del bolo alimenticio (en este punto conocido como quilo). El intestino grueso se limita a absorber minerales, agua y vitaminas. A continuación, te comentamos sus partes.

1. Conducto del ciego

Es la “bolsa” que forma la primera parte del intestino grueso, conectando el intestino delgado con el colon. La función del ciego es muy curiosa, pues en él se encuentran bacterias simbiontes capaces de degradar sustancias de imposible asimilación para los humanos, como es el caso de la celulosa. Estos compuestos de origen vegetal pueden llegar a suponer hasta el 10% de la ingesta calórica diaria.

2. Colon

Es la parte más larga del intestino grueso, con casi 1,5 metros de longitud y 6,5 centímetros de diámetro. Esta estructura es la encargada de extraer agua, nutrientes y electrolitos de los alimentos parcialmente digeridos, dando lugar a las heces.

Cuando la masa alimenticia alcanza este punto, casi todos los nutrientes y el 90% del agua ya han sido absorbidos. Por ello, su función es la absorción final y actuación de la flora intestinal, lo que le otorga a las heces sus desagradables características organolépticas.

Por desgracia, seguramente el colon te suene por algo más que sus características fisiológicas. A nivel de incidencia, el cáncer colorrectal es el tercer tipo de neoplasia más común, justo después del pulmonar y de mama. La edad media de presentación es de 70-71 años, si bien también se puede presentar en personas más jóvenes.

3. Recto

Es el último tramo del tubo digestivo, situado inmediatamente después de la sección sigmoide del colon. Tiene una longitud de unos 15 centímetros, y se trata del lugar de recepción de los materiales de desecho que quedan tras la digestión, es decir, las heces propiamente dichas.

Este es uno de los órganos más importantes para comprender la defecación humana. La ampolla rectal es un lugar de recepción de las heces y, cuando sus paredes se distienden por la presencia de materia orgánica, los receptores nerviosos del sistema vegetativo provocan los deseos de evacuación que todos conocemos.

4. Ano

Es un orificio común a muchos animales por el cual se produce la excreción de las heces al medio, ya que aquí se encuentra el esfínter que regula el proceso de defecación. El conducto anal se extiende desde el recto hasta la piel perianal y está recubierto por una mucosa que cubre el esfínter interno.

La capa de revestimiento interno del ano se divide en 3 secciones: glandular, transicional y escamosa. Esta estructura mide aproximadamente 4 centímetros y está compuesta por 4 grupos musculares implicados en la defecación.

Resumen

Como habrás podido comprobar, cada parte del intestino tiene una función concreta y desempeña un papel fundamental en el proceso de la digestión. Desde el movimiento del bolo alimenticio hasta la degradación de sustancias, el intestino tiene como finalidad absorber la máxima cantidad de agua, nutrientes y productos aprovechables antes de que se produzca la excreción propiamente dicha.

Si queremos que te quedes con una idea central de este espacio, esta es la siguiente: el intestino (sobre todo en su porción delgada) presenta múltiples estructuras celulares y tisulares únicas en el ser humano, con el fin de aumentar la superficie de absorción lo máximo posible sin comprometer la funcionalidad de los órganos implicados.

Referencias bibliográficas

  • Cáncer de colon, SEOM. Recogido a 3 de enero en https://seom.org/info-sobre-el-cancer/colon-recto?start=2
  • Colon, NIH. Recogido a 3 de enero en https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionario/def/colon
  • Duodeno, medlineplus.gov. Recogido a 3 de enero en https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002347.htm
  • Intestino, NIH. Recogido a 3 de enero en https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionario/def/intestino
  • Intestino delgado, NIH. Recogido a 3 de enero en https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionario/def/intestino-delgado
  • Intestino grueso, NIH. Recogido a 3 de enero en https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionario/def/intestino-grueso

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). Durante su carrera estudiantil, se especializó en comportamiento animal, evolución, parasitología y adaptaciones morfológicas animales al medio. En su estancia en el Máster profundizó en mecanismos evolutivos y comportamientos. También formó parte de un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales durante dos años, donde realizó investigaciones de índole evolutiva. Aquí adquirió extensos conocimientos sobre genética, heredabilidad y otras cuestiones relacionadas con el ADN. A día de hoy, se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, realizando artículos de evolución animal y psicología y medicina humana.

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