Es imposible entender la filosofía sin hablar de Aristóteles, una de las figuras más importantes y pioneras de este campo.

Los postulados de este pensador de la Grecia clásica siguen siendo un pilar fundamental en los estudios actuales de filosofía, aún habiendo pasado más de dos mil años desde su muerte. Con este artículo haremos un breve repaso por la vida de este filósofo griego a través de una biografía de Aristóteles en formato resumido.

Breve biografía de Aristóteles

Aristóteles es y ha sido uno de los filósofos e investigadores más importantes de la Historia de la humanidad, al menos por lo que respecta a la cultura occidental y el mundo islámico. De hecho, Aristóteles es considerado uno de los principales precedentes de la ciencia moderna, y durante décadas el estudio de la naturaleza estaba, en parte, ligado a la lectura e interpretación de su obra escrita. Aquí veremos un resumen de su vida.

Nacimiento de Aristóteles, juventud y período en la Academia

En el año 384 a.C., en la ciudad de Estagira (situada en el norte de la Antigua Grecia, donde hoy se sitúa Stavros) nació Aristóteles, un hombre que estaba destinado a cambiar, no solo la filosofía, sino todas las ramas del saber de la época. Hijo de Nicómaco, un importante médico de la época, que incluso trató al rey Amintas III de Macedonia, lo que le sirvió para entablar relaciones con la corte. En cuanto a su madre, Festis, era igualmente de los asclepiadeos, los médicos de la época.

Al ser el padre de Aristóteles el médico del monarca, pasó los primeros años de su vida en la ciudad de Pella. Sin embargo, Aristóteles perdió a sus progenitores siendo aún niño, por lo que su tutela pasó a Proxeno de Atarneo, ciudad a la que se trasladó hasta los 17 años. Es a esa edad cuando deciden el siguiente paso, que marcaría el resto de su vida, pero también la del saber de toda la civilización occidental que vendría después: Aristóteles ingresa en la Academia de Atenas.

Por supuesto, es en la Academia donde Aristóteles conoce a su maestro, Platón, otra de las figuras clave de la filosofía griega. Las próximas dos décadas de su vida las pasaría adquiriendo nuevos conocimientos, aprendiendo de las enseñanzas de Platón y de otros maestros, o debatiendo con otros alumnos. Pero, sin duda lo que más le gustaba era leer. No en vano, su maestro se refería cariñosamente a él como “el Lector”, pues siempre se encontraba con escritos en sus manos en un afán inagotable de aprender más y más.

Uno de los maestros que en un primer momento influyó en los pensamientos de Aristóteles fue Eudoxo. Sin embargo, prefirió los planteamientos de Platón, pues en los de Eudoxo observó contradicciones. Otros de los escolarcas que compartieron conocimientos con Aristóteles fueron Filipo de Opunte o Espeusipo. Ya en esta época Aristóteles escribió algunas de sus importantes obras, como las Exhortaciones o Protréptico. Lamentablemente, solo se conservan algunas partes y no la creación completa.

En el año 347 a.C., Platón fallece. Esto desencadena que Aristóteles, tras 20 años de estudio en la Academia, abandone este lugar y se traslade a Atarneo y Aso, ciudad que gobernaba Hermias, con el que Aristóteles compartió estudios años antes al ser también alumno en la Academia de Atenas. En esta época también contrajo matrimonio con Pitias de Aso, a la que conoció por ser la propia sobrina de Hermias, y que tiempo después se convertiría en la madre de su primera hija.

Posteriormente, Hermias murió asesinado, por lo que, de nuevo, Aristóteles emprendió la marcha a un nuevo lugar, tratándose en esta ocasión de la isla de Lesbos, y más concretamente de la ciudad de Mitilene. Fue en este lugar donde desarrolló sus trabajos acerca de la zoología y también de la biología marina, con la colaboración de Teofrasto, otro filósofo y también botánico.

Maestro de Alejandro Magno

La popularidad que Aristóteles ya había alcanzado en esta época fue tal que el propio rey Filipo II de Macedonia le solicitó que se estableciera de nuevo en Pella, nada menos que para ser el mentor de su hijo, Alejandro Magno, que por entonces contaba con 13 años de edad. Así que durante los siguientes dos años, Aristóteles inculcó los conocimientos de todas las ramas del saber en el futuro conquistador, siendo clave para la formación de su pensamiento.

Por fortuna, la correspondencia que mantuvieron Alejandro Magno y Aristóteles sí quedó inmortalizada para la posteridad, y fue a través de la obra Vida y Hazañas de Alejandro de Macedonia, escrita por Pseudo Calístenes, que si bien no está documentado, podría ser Calístenes de Olinto, el propio sobrino de Alejandro Magno. Tras dos años de enseñanzas, y teniendo el futuro monarca que comenzar su adiestramiento militar, Aristóteles finalizó la tutela de Alejandro Magno.

Cabe destacar que en ese período Aristóteles no se limitó a compartir sus conocimientos con tan distinguido alumno, sino que también fue el maestro de Casandro y Ptolomeo, que también se convertirían en reyes, el primero de Macedonia y el segundo de Egipto, por lo que Aristóteles fue el mentor de toda una generación de jóvenes que acabarían convirtiéndose en los gobernantes de algunas de las naciones más importantes de aquel momento.

Creación del Liceo en Atenas

Una vez terminada esa etapa, Aristóteles vuelve a la capital de Grecia, Atenas, para crear el Liceo, su propia escuela. Este nombre proviene del dios Apolo Licio, y es que la escuela del Liceo se levantó en una zona que servía para rendir honores a esta deidad. En contraposición a la Academia, Aristóteles decidió impartir todas sus enseñanzas de manera pública, y sin recibir una retribución económica a cambio, y es que la Academia era un centro privado, reservado a los hijos de las familias más importantes de Grecia.

Es en el Liceo donde Aristóteles genera el grueso de su obra que, al igual que en los otros casos, no ha llegado completa a nuestra época, conservando por lo tanto solo algunas partes fragmentadas de diversos volúmenes, entre ellos sus famosos diálogos. Aristóteles reúne en el Liceo una ingente cantidad de volúmenes con los que conformaría una majestuosa biblioteca, con los que sus alumnos tendrían la oportunidad de obtener un conocimiento de valor incalculable.

A los seguidores de Aristóteles se les conocía con el curioso nombre de peripatéticos, o escuela peripatética, que significaba itinerante o ambulante en griego antiguo, denominación que procedía de la acción de debatir mientras paseaban por los jardines del Liceo. De la escuela de los peripatéticos surgirían algunos de los alumnos más brillantes de Aristóteles, como Aristóxeno, Eudemo de Rodas, Dicearco de Mesina, Fanias de Ereso, o Clearco de Solos.

Segunda mujer y últimos años

Durante la etapa de las enseñanzas de Aristóteles en el Liceo, Pitias de Aso, su mujer, falleció. Tras la pérdida, Aristóteles rehace su vida con otra mujer, Herpilis de Stagira. Existe cierto debate entre si realmente fue su mujer o bien se trataba de una esclava (hay que recordar que la esclavitud era algo habitual en esa época). Con Herpilis tuvo, al menos, otro hijo, llamado Nicómaco, al que Aristóteles dedicaría una de sus obras más conocidas: la Ética a Nicómaco o Ética nicomaquea, una de las piezas más importantes sobre ética.

En el año 323 a.C. fallece Alejandro Magno, lo que tuvo otras repercusiones, como que los ciudadanos procedentes de Macedonia no estuvieran bien vistos en Atenas, y más alguien como Aristóteles, que había sido incluso el mentor del monarca. Por lo tanto, tomó la decisión de abandonar la ciudad y trasladarse hasta Calcis, ciudad situada en la isla de Eubea. Sería el último emplazamiento en el que Aristóteles viviría, ya que aquí falleció tan solo un año después, cuando tenía 61 años de edad.

Aunque las causas de la muerte no están del todo claras, parece ser que Aristóteles sufría una dolencia que afectaba a su aparato digestivo y que pudo ser la que desencadenase su fallecimiento. En cuanto a la ubicación de su tumba, se cree que se encontraría en la propia Estagira, lugar donde nació, tras los estudios de unas excavaciones realizadas en el año 1996. Al parecer se encontraron los restos de un mausoleo y unos manuscritos en los que se indicaría que las cenizas del maestro fueron trasladadas a este lugar.

La influencia de su legado intelectual

Hablar del legado de Aristóteles es una tarea prácticamente inabarcable, y es que la mayoría de las ciencias tan desarrolladas en nuestra época no habrían podido crecer hasta este punto, o al menos de una manera tan rápida, si no se hubieran podido asentar en los métodos de recogida de datos y de observación sistemática que Aristóteles propuso. Sin duda, supuso un enorme impulso para la física, la biología, la astronomía, pero también para otras disciplinas, como la política o la economía.

Igualmente, sus tratados sobre ética y moral supusieron el grueso de uno de los pilares del pensamiento de la civilización occidental. En otras palabras, es muy probable que si Aristóteles no hubiera nacido, hoy en día no nos comportáramos ni pensáramos como actualmente lo hacemos, ni tendríamos una serie de valores que provienen del pensamiento aristotélico. Sin duda, un legado a la altura de un genio como Aristóteles.

Referencias bibliográficas:

  • Calvo, T. (1996). Aristóteles y el aristotelismo. Madrid. Akal.
  • Candel, M. (2011). Aristóteles. ed. Obra completa. Biblioteca de Grandes Pensadores. Madrid. Editorial Gredos.
  • Jaeger, W., Gaos, J. (1946). Aristóteles: bases para la historia de su desarrollo intelectual. Fondo de Cultura Económica.