Ibn Khaldun fue historiador, sociólogo, filósofo, economista, geógrafo y demógrafo tunecino nacido en el siglo XIV en el seno de una honorable familia de origen andalusí.

Su vida estuvo marcada por todo tipo de intrigas y celos de los cortesanos de los muchos reinos islámicos que frecuentó, dando consejos y tutelando las decisiones de sultanes de todo el norte africano.

Considerado como uno de los grandes pensadores medievales musulmanes, este intelectual es estudiado como gran referente en la historia del islam, la sociología y la filosofía musulmana. Aquí encontrarás una biografía de Ibn Khaldun en formato resumido.

Breve biografía de Ibn Khaldun

Conocido en español como Abenjaldún o Ibn Jaldún, Ibn Khaldun fue un historiador tunecino de origen andalusí cuya obra, en especial su “Prolegómenos” ha contribuido no solo a conocer la historia del mundo islámico medieval sino también a tener una visión de la sociología distinta a la clásica occidental, además de ser de los pocos sabios musulmanes que se motivó en escribir su propia biografía y describir cómo el entorno influye en las comunidades humanas.

La vida de Ibn Khaldun fue muy ajetreada, básicamente porque a la mínima que se iba a vivir a una nueva ciudad la nobleza local acababa teniéndole cierta manía al ver cómo de influyente se volvía ante el sultán, emir o monarca de su nuevo lugar de residencia. Su vida estuvo marcada por las envidias e intrigas palaciegas, celos que lo llevaron en más de una ocasión al exilio, la cárcel y la deportación.

Primeros años

Ibn Khaldun, cuyo nombre completo es Abū Zayd ‘Abdu r-Raḥman bin Muḥammad bin Khaldūn Al-Hadrami, nació el 27 de mayo de 1332 en la ciudad Túnez. Los datos que disponemos de su vida los tenemos gracias a que él, en calidad de historiador, redactó su autobiografía, un hecho bastante poco común en su época, especialmente en el mundo árabe.

Su familia era noble, de origen andalusí y tenía un linaje muy antiguo, originario de Hadramaut, un reino que existió en la península arábiga hasta el siglo III d.C. Sus antepasados se habían trasladado a tierras del Al-Ándalus, yendo primero a Carmona y luego a Sevilla, pero debido a la Reconquista la familia Banu Khaldun optó por emigrar a Ceuta y luego Túnez, ciudad en la que nacería Ibn Khaldun.

Sus primeros años los pasó en la misma ciudad que lo vio nacer donde recibió una esmerada educación acorde al importante estatus de su familia. Su padre sirvió casi toda su vida en la corte de los hafsidas de Túnez, dinastía que gobernaba la ciudad no sin tener importantes enemigos.

El joven Ibn Khaldun, además del Corán y el Hadit bajo la tutela de los más importantes sabios de la ciudad, estudió filosofía y ciencias sociales, literatura arábiga y la vida extensa del profeta Mahoma, hechos que lo convertirían en un prolífico filósofo en su adultez. Estos años serían muy felices para el joven, disfrutando de los placeres de la buena educación y la privilegiada posición de su familia.

Sin embargo, el año 1349 a la edad de 17 años vio cómo la desgracia acechaba su tierra. Sus padres y sus profesores perecerían a causa de una epidemia de peste que azotó la ciudad de Túnez, dejándole a él y a sus hermanos Muhammad y Yahya huérfanos.

Inicios políticos

La carrera política de Ibn Khaldun comenzó como jatib, es decir, la persona que pronuncia el sermón durante la oración de los viernes, estando al servicio del sultán Abú Ishaq, quien se había proclamado como restaurador de la dinastía hafsida en Túnez tras un breve intermedio en 1349 perpetrado por la dinastía enemiga de los benimerines.

Tras este suceso comenzaría una nueva etapa en la vida del joven Ibn Khaldun, llevándole a trabajar al servicio de los sultanes más importantes de la África musulmana medieval después de Abu Ishaq. Tras esto se fue de la ciudad y vivió en la fortaleza de Bugía y desde ahí se trasladó hasta la corte merinida de Fez, recibiendo una magnífica acogida del sultán Abu Inan en 1354 donde continuaría con sus estudios y sería declarado secretario de órdenes del sultán.

Sin embargo, su súbito ascenso provocó envidias en palacio, envidias que hicieron que se le acusara de mantener contactos con Muhammad, príncipe hafsida que quería recuperar el poder de varias plazas conquistadas por los benimerines. Debido a esto Ibn Khaldun y el príncipe Muhammad acabarían siendo encarcelados y el joven sabio no conseguiría la libertad hasta la muerte de Abu Inan en 1358. Por fortuna, al ser liberado se le restituyeron todos sus honores.

Ibn Khaldun quiso regresar a su ciudad natal, pero no consiguió la autorización para ello. Sin embargo la vida le sonrió un poco y gracias a los contactos con Aben Marzuk, quien consiguió entrar en el partido del aspirante al trono Abu Salem, hermano de Abu Inan, quien en 1359 había ocupado el trono de Fez sustituyendo al nuevo monarca colocado tras el fallecimiento de su hermano.

En esta época Ibn Khaldun se encargó de redactar toda la correspondencia del nuevo sultán y, durante un tiempo, pudo influir enormemente sobre Abu Salem hasta que Aben Marzuk se elevó en la corte y monopolizó toda la atención del gobernante. También fue en el año 1359 en el que Ibn Khaldun colaboró con el rey de Granada Muhammad V, de la dinastía nazarí, quien había sido destronado de su reino y se había refugiado en Fez.

Ibn Khaldun habló con su soberano para que ayudara al rey refugiado en lo que necesitara para recuperar su reino hispánico, que ocurriría un año después. Esto sería ampliamente agradecido por Muhammad V, quien aceptaría en su corte a Ibn Khaldun tiempo después.

Poco tiempo antes de la muerte de Abu Salem, Ibn Khaldun fue nombrado juez supremo para dar justicia a aquellos quienes habían recibido ofensas de los más poderosos y no podían ser juzgados por los tribunales ordinarias. Al fallecer el sultán, Ibn Khaldun supo ver la hostilidad que le profesaba Omar ibn Abdallah, el wazir del nuevo sultán lo cual hizo que decidiera abandonar Fez y trasladarse a tierras españolas.

En el Al-Ándalus

En su viaje al Al-Ándalus pasaría por Ceuta y luego Gibraltar en 1362, trayecto que sus antepasados habían recorrido pero en dirección contraria. No tardaría en llegar a Granada, donde Muhammad V lo aceptaría de muy buen gusto en su corte y pronto se convertiría en su más fiel confidente.

El wazir del rey granadino, Aben Aljathib, se mostraría mucho más amistoso que el de Fez, teniendo con Ibn Khaldun una buena relación. El sultán granadino recompensó a Ibn Khaldun con una alquería en Elvira, actual Granada, donde residió un tiempo junto con su familia que mandó venir desde Túnez.

Esta época sería próspera para Ibn Khaldun puesto que el rey de Granada le encargaría importantes tareas diplomáticas, entre ellas viajar en 1363 a Sevilla para ratificar un tratado de paz con Pedro I de Castilla, monarca al que Muhammad V pagaba parias. Pese a ser un “enemigo”, Pedro I vería en Ibn Khaldun un gran sabio y, de hecho, lo invitó a pasarse a su bando tras conocer la importancia que habían tenido sus antepasados en la Península. El sabio árabe rechazó la oferta pero Pedro I de Castilla lo colmó de toda clase de regalos.

Pero al igual que le había sucedido en la corte del sultán de Fez, Ibn Khaldun correría la misma suerte en Granada. Su influencia ante Muhammad V estaba creciendo enormemente y en 1365 se vio presionado a abandonar España al conocer que el wazir Aben Aljathib ya empezaba a mostrarse celoso. Pese a que el propio Muhammad V le pidió quedarse en su corte, Ibn Khaldun viajó hasta Almería y, tras dos semanas de viaje, llegó a Bugía, lugar en el que el mismo Muhammad de la dinastía hafsida acababa de recuperar su poder.

En la corte de Muhammad de Bugía recibiría los cargos de chambelán y predicador de la gran mezquita, además de dar clase como profesor de jurisprudencia. También tendría la oportunidad de acompañar a Muhammad en algunas de sus contiendas militares, en una de las cuales este monarca musulmán perdería la vida en 1366. Sería entonces en que Ibn Khaldun recibiría la oferta de ocuparse de los asuntos del estado y proclamar a uno de los hijos del anterior monarca como nuevo sultán, oferta que no aceptaría.

En vez de aceptarla de inmediato el sabio se puso en contacto con el señor de Constantina y primo del difunto emir, Abu-l-Abbas, a quien le ofreció el gobierno de Bugía. A pesar de que Abu-l-Abbas tomaría posesión de la ciudad y aceptaría a Ibn Khaldun en su corte, el sabio se sintió rechazado y decidió trasladarse a Biskra siendo acogido por el señor de ahí, Ahmed ibn Monzi.

En 1374 volvió a viajar a Granada, donde al principio fue recibido de forma benévola por su antiguo amigo Muhammad V. No obstante, este monarca recibiría desde Fez informes en los que tachaban a Ibn Khaldun como un muy peligroso huésped, por lo que ordenó que fuera encarcelado y finalmente expulsado a Honain, cerca de Tremecén, lugar en donde no fue bien recibido al principio. Sin embargo, Ibn Khaldun se las ingenió para ganarse la confianza del señor de la ciudad, quien al final le encargaría misiones diplomáticas.

Vuelta a África

Posteriormente se retiró a Calta Ben Salama, en Argelia, donde pasó cuatro años escribiendo una de sus obras más importantes, “Los Prolegómenos” o “Muqaddimah”. En su autobiografía nos dice que fue en esta época en la que padecería una grave enfermedad pero que, al parecer, se salvó gracias a la intervención divina, algo que daría fuerza a sus creencias musulmanas.

En 1378 regresó a Túnez en donde fue acogido por la corte del sultán y, de nuevo, volvió a destacar y despertar las envidias de los demás cortesanos. De hecho, sería uno de sus antiguos discípulos, llamado Ibn Arafa, quien le dedicaría numerosas infamias, lo cual hizo que la corte se posicionara contraIbn Khaldun , algo que motivó a este filósofo a abandonar de nuevo su ciudad natal y peregrinar a La Meca.

Partió de Túnez a finales de 1382, llegando en diciembre a Alejandría y poco tiempo después a El Cairo. Ahí tenía buena reputación y consiguió ganarse el afecto de un grupo de discípulos deseosos de recibir sus numerosas enseñanzas. Enseñaría de nuevo jurisprudencia en una de las mezquitas de la ciudad.

Trató de hacer llegar a su familia a Egipto, pero la petición fue denegada por el sultán de Túnez, quien quería hacerle regresar a toda costa. Con el tiempo conseguiría que su familia pudiera viajar hasta su nueva residencia pero, lamentablemente, la desgracia le azotaría de nuevo. Durante el viaje la nave en la que viajaban sus familiares naufragó a causa de una tempestad y todos perecerían en el hundimiento. Esto le causó un tremendo dolor al sabio Ibn Khaldun, refugiándose en el Islam y en el estudio como forma de canalizar su dolor.

Últimos años

En 1400 Ibn Khaldun formó parte de la expedición iniciada por el gobernante de El Cairo para luchar contra la expansión de Tamerlán, líder mongol, quien estaba conquistando numerosas plazas en Siria. En este viaje Ibn Khaldun quedaría atrapado en Damasco y, de hecho, conocería a Tamerlán en persona. El conquistador mongol quedó impresionado por los conocimientos de Ibn Khaldun, sabio quien no tuvo problemas en mostrarle parte de su obra.

Ibn Khaldun logró regresar a El Cairo tras su estancia en Siria, siendo nombrado en esa ciudad gran cadí maliki de Egipto unas cuantas veces más. Este cargo, que no le gustó mucho, lo ejercería hasta poco tiempo después, cuando murió el 19 de marzo de 1406 con 73 años.

Su obra y legado intelectual

Ibn Khaldun ha sido un sabio cuyas obras han supuesto una gran contribución al campo de la sociología y la filosofía, pese a que lamentablemente no se conservan muchas de ellas. Fue autor de numerosas obras de derecho, literatura, religión y filosofía aunque su labor como historiador ha sido de enorme ayuda para comprender la historia de los países islámicos y su visión medieval sobre esta cuestión.

Kitab al-Ibar

Este pensador dejó escrita una minuciosa genealogía de las dinastías musulmanas del norte de África conocida como “Kitab al-Ibar” o “Historia Universal”, obra de gran importancia para comprender las monarquías islámicas de la Edad Media que constaba de siete volúmenes aunque sería solamente el primero lo que le haría ganar fama: “Muqaddimah” o “Prolegómenos”. Tal ha sido la repercusión de este primer volumen que desde hace dos siglos se publica por separado del resto de la obra, básicamente porque en esta parte Ibn Khaldun condensa todo su pensamiento.

Esta parte de la obra podría ser definida como una introducción al trabajo del historiador, quien había creado una enciclopedia en donde sintetizaba los conocimientos metodológicos y culturales necesarios para describir la historia basándose en criterios científicos. Realiza un complejo análisis de la sociedad, buscando comprender los fundamentos de la conducta social y cómo se da el desarrollo histórico. Es realmente un gran trabajo bajo una perspectiva sociológica.

Esta parte se divide en seis capítulos. En el primero habla de la sociedad, el mundo físico en donde viven las comunidades y cómo el entorno las influye. En el segundo nos habla de las sociedades más rurales y simples. En el tercero analiza las formas en las que los gobiernos y estados aplican sus leyes, usando distintos tipos de instituciones y controlando las comunidades humanas. En el cuarto profundiza en las sociedades urbanas y más desarrolladas. En el quinto habla de la humanidad en general y en el último habla de formas para transmitir la cultura y las artes.

Referencias bibliográficas:

  • Pons-Boigues, F (1898) Ensayo bio-bibliográfico sobre los historiadores y biógrafos arábigo-españoles. Madrid.
  • Saade, I (1973) El pensamiento religioso de Ibn Jaldún. Madrid.
  • Saade, I (1969) Cómo enjuicia Ibn Jaldún el cristianismo. Salamanca.
  • Moraleda-Tejero, J. M (s. f.) Jaldún, Ibn o Abenjaldún (1332-1406). La web de las biografías.