El temor a esta enfermedad puede ser incapacitante. Unsplash.

A pesar de que, en la actualidad, la primera causa de muerte en adultos son los problemas relacionados con el corazón, el temor a desarrollar cualquier tipo de cáncer está mucho más extendido a lo largo de toda la población.

Uno de los principales motivos podemos encontrarlo en los las enfermedades cancerígenas llevan irremediablemente asociadas una imagen de sufrimiento y angustia sumamente elevados. Este hecho ha propiciado el desarrollo de una variedad de fobia específica conocida como: carcinofobia.

¿Qué es la carcinofobia?

Como siempre hemos especificado en los artículos que describen algún tipo de fobia específica, un temor normativo o habitual no posee la misma significación clínica que un temor fóbico, existiendo entre los dos numerosas y sustanciales diferencias.

En el caso concreto de la carcinofobia, esta forma parte de los trastornos de ansiedad y consiste en experimentar un miedo excesivo, irracional e incontrolable a padecer o desarrollar algún tipo de cáncer.

Este temor a desarrollar una enfermedad de tipo cancerígena puede ser considerada como un tipo de hipocondría específica, en la cual las únicas afecciones a las que teme la persona son aquellas que se caracterizan por la aparición de tumores o carcinomas.

Comparación con otros miedos

Es necesario especificar que la experimentación de sensaciones de temor y miedo ante la posibilidad de desarrollar son completamente naturales. Tal y como comentábamos, el hecho de que esta sea una enfermedad con un desarrollo y transcurso tan traumático y doloroso (tanto a nivel físico como psicológico), hace que todos y cada uno de los casos sean muy llamativos, creando una sensación de omnipresencia.

Si bien es cierto que los casos de cáncer han aumentado drásticamente en los últimos años y que la mayoría de personas han vivido algún caso cercano, la carcinofobia es una reacción exagerada a este hecho, puesto que convierte un temor normal es uno desmesurado, con los consiguientes efectos en la vida diaria que esto provoca.

El temor fóbico que caracteriza a la carcinofobia, y a todos los trastornos de ansiedad específicos, se distingue por ser absolutamente desproporcionado y exagerado, así como irracional y permanente a lo largo del tiempo.

Además, en los casos de carcinofobia, la persona tiende a asociar cualquier síntoma o malestar experimentado a la aparición de algún tipo de cáncer, fomentado así un estado de ansiedad contínua y llevando a cabo conductas de búsqueda de información para reforzar así sus sospechas.

Finalmente, en comparación con otros tipos de fobia en los que la reacción de ansiedad solamente aparece en presencia de un estímulo o situación temida, en la carcinofobia se trata de un miedo constante ya que el temor nace simplemente de las expectativas de la persona, alimentando un temor que se intensifica todavía más ante la presencia de cualquier estímulo relacionado con el cáncer.

¿Qué síntomas presenta?

El cuadro clínico de la carcinofobia es similar al del resto de fobias específicas y sus síntomas están relacionados con la experimentación de graves estados de ansiedad. Esta sintomatología ansiosa se clasifica en tres grupos de síntomas: físicos, cognitivos y conductuales.

1. Sintomatología física

Los trastornos de ansiedad específicos se caracterizan por provocar un aumento de la actividad del sistema nervioso central en la persona que la experimenta. Este incremento genera una gran cantidad de cambios y alteraciones a nivel fisiológico y orgánico. Entre estos síntomas se incluyen:

  • Incremento de la tasa cardíaca.
  • Aumento del flujo respiratorio.
  • Palpitaciones.
  • Sensación de falta de aire o asfixia.
  • Tensión muscular.
  • Aumento de la sudoración.
  • Cefaleas.
  • Alteraciones gástricas.
  • Vértigos o sensación de mareo.
  • Náuseas y/o vómitos.
  • Desmayos.

2. Sintomatología cognitiva

Al igual que el resto de fobias, dentro de la sintomatología de la carcinofobia existen una serie de creencias o pensamientos distorsionados acerca de las posibilidades de padecer o desarrollar cualquier tipo de cáncer.

Estas creencias irracionales potencian el desarrollo de esta fobia y se distinguen porque la persona realiza una serie de asociaciones ilógicas acerca de las causas, factores de riesgo o síntomas del cáncer.

3. Síntomas conductuales

El tercer grupo de síntomas son los síntomas conductuales, lo cuales hacen referencia a todas las conductas que la persona lleva a cabo para evitar (conductas evitativas) o huir (conductas de escape) de las posibles situaciones o agentes que puedan resultar potencialmente cancerígenos.

Por ejemplo, las personas con carcinofobia tienden a evitar los espacios de fumadores o lugares contaminantes en los que puedan existes agentes tóxicos ambientales susceptibles de provocar cáncer.

De la misma manera, estas personas realizan conductas de investigación constante con el objetivo de determinar qué alimentos o productos pueden resultar cancerígenos, así como acudir continuamente al médico o solicitar revisiones y chequeos médicos continuos.

¿Existe un tratamiento?

En aquellos casos en los que la preocupación o temor a desarrollar cáncer provoquen una gran angustia en la persona o interfieran en el progreso de su día a día, es muy recomendable acudir en busca de ayuda psicológica.

Una vez realizado el diagnóstico, se puede dar paso a la intervención psicológica. En el caso de las fobias, el tratamiento cognitivo-conductual ha resultado ser el sistema más efectivo a la hora de disminuir y remitir los síntomas de la fobia.

Debido a que la sintomatología central de la carcinofobia es la relacionada con los aspectos cognitivos. Es recomendable iniciar el tratamiento mediante una reestructuración cognitiva, gracias a la cual desterrar las creencias e ideas irracionales y relativizar el temor al cáncer.

Además, esta intervención se puede acompañar de técnicas de desensibilización sistemática. Esta técnica, acompañada de un entrenamiento en técnicas de relajación, consigue que la persona haga frente mentalmente a aquellas situaciones que le generan miedo y ansiedad.

Estos son solo algunos de los tratamientos o intervenciones que a los que una persona con carcinofobia puede someterse. Además, también es recomendable informarse de manos de una profesional en oncología para así evitar los mitos y falsas creencias en torno al cáncer.