Un repaso a las diferencias entre estos trastornos psicológicos. Unsplash.

El trastorno esquizoafectivo y la esquizofrenia son dos trastornos mentales que encontramos dentro de la categoría de trastornos psicóticos. Los trastornos psicóticos incluyen dos síntomas típicos: los delirios y las alucinaciones (aunque hay más).

Estos dos trastornos, aunque presentan ciertas similitudes, son bastante diferentes. Pero... ¿cuáles son las diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia? En este artículo vamos a conocerlas.

Trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia: ¿en qué consisten?

Antes de profundizar en las diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia, vamos a conocer en qué consiste cada uno de estos trastornos mentales.

1. Trastorno esquizoafectivo

El trastorno esquizoafectivo pertenece al grupo de los trastornos psicóticos. Es decir, se incluye en esta categoría junto a otros como la esquizofrenia o el trastorno delirante. Su prevalencia se sitúa en el 0,3% de la población, según el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales).

Pero, ¿en qué consiste? Los criterios diagnósticos del DSM-5 para el trastorno esquizoafectivo incluyen: que se cumpla el criterio A de la esquizofrenia (ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado… durante mínimo un mes) y un período ininterrumpido de la enfermedad durante la cual alguna vez ha aparecido un episodio depresivo mayor (que incluya necesariamente estado de ánimo depresivo) o un episodio maníaco.

Es decir, en este caso se combinan síntomas psicóticos con síntomas del estado de ánimo. Además, es necesario que durante al menos 2 semanas no hayan aparecido síntomas afectivos importantes pero sí delirios o alucinaciones.

Este trastorno es un tanto polémico, ya que hay autores que lo consideran un trastorno independiente de la esquizofrenia, otros que lo consideran como una variante de la misma, y otros como una variante de los trastornos del estado de ánimo. Finalmente, otros opinan que se trata de un estado transicional entre esquizofrenia y trastornos del estado de ánimo.

2. Esquizofrenia

La esquizofrenia es el trastorno psicótico “por excelencia”. Alrededor de un 0,3 y un 0,7% de la población mundial sufre esquizofrenia, según la última edición del DSM-5. Se trata de un trastorno mental muy incapacitante, aunque existen variabilidades interindividuales, y con tratamiento psicológico y farmacológico la enfermedad se puede llegar a controlar.

La esquizofrenia incluye una serie de síntomas como: alucinaciones, ideas delirantes, pensamiento y lenguaje desorganizado, alteraciones cognitivas, abulia, síntomas depresivos, afecto aplanado, etc. Las alucinaciones y los delirios son los clásicos síntomas psicóticos, que también pueden aparecer en otros trastornos del espectro psicótico más allá de la esquizofrenia.

Concretamente, los criterios diagnósticos del DSM-5 para la esquizofrenia incluyen: síntomas característicos como los que hemos mencionado (alucinaciones, ideas delirantes…) que deben durar como mínimo 1 mes, además de una disfunción sociolaboral en la vida de la persona y la presencia de signos continuos de la alteración que deben durar como mínimo 6 meses (esto incluye el período prodrómico y residual de la enfermedad).

8 Diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia

Como hemos visto, el trastorno esquizoafectivo y la esquizofrenia son dos trastornos independientes. Su diferencia fundamental es que en el trastorno esquizoafectivo, además de cumplirse el criterio A de la esquizofrenia, se cumplen los criterios de episodio depresivo mayor o episodio depresivo bipolar.

Además de esta, existen más diferencias entre ambos. Así que, sin más dilación, vamos a ver las 8 diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia:

1. Criterios de duración

La primera de las diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia hace referencia a los criterios de duración.

Los criterios diagnósticos de la esquizofrenia exigen que hayan aparecido síntomas característicos como ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, etc., durante al menos 1 mes (o menos si los síntomas han sido tratados con éxito). Además, deben existir signos continuos de la alteración durante al menos 6 meses.

En cambio, en el trastorno esquizoafectivo, los criterios incluyen: el mismo criterio mensual de la esquizofrenia (duración mínima de un mes de los síntomas), pero no los 6 meses de la esquizofrenia. Además, para el trastorno esquizoafectivo se añade que deben existir 2 semanas sin síntomas afectivos destacables, pero donde sí aparezcan delirios o alucinaciones (síntomas psicóticos) (criterio que no se incluye en la esquizofrenia).

2. Episodios/Trastornos del estado de ánimo

En la esquizofrenia se excluye que exista un trastorno esquizoafectivo para poder realizar el diagnóstico. Además, en este caso también se excluyen los trastornos del estado de ánimo.

En cambio, en el trastorno esquizoafectivo, las alteraciones del estado de ánimo deben estar presentes para poder realizarse el diagnóstico (episodios depresivos mayores o episodios maníacos).

3. Subtipos

En el DSM-5 se suprimen los subtipos de la esquizofrenia (en el DSM-IV-TR eran: esquizofrenia paranoide, desorganizada, catatónica, indiferenciada y residual, y en la CIE-10 se incluía también la esquizofrenia simple).

En cambio, el trastorno esquizoafectivo incluye los siguientes subtipos: tipo bipolar (si la alteración incluye algún episodio maníaco) y tipo depresivo (si incluye episodios depresivos mayores).

4. Pronóstico

Otra de las diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia hace referencia al pronóstico del trastorno. Así, el pronóstico del trastorno esquizoafectivo es mejor que el de la esquizofrenia (aunque peor que el de los trastornos del estado de ánimo).

5. Prevalencia

Mientras que la prevalencia de la esquizofrenia oscila entre el 0,3 y el 0,7% según el DSM-5 (el DSM-IV-TR lo situaba en el 1%), la prevalencia del trastorno esquizoafectivo es menor, situándose en el 0,3% según el DSM-5.

6. Síntomas afectivos

La sexta de las diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia tiene que ver con los síntomas afectivos (anhedonia, tristeza, manía…).

Por un lado, los síntomas afectivos (del estado de ánimo) son de gran importancia en el trastorno esquizoafectivo; tan es así, que su presencia es fundamental para poder diagnosticarse dicho trastorno. Como hemos visto, debe existir, en algún momento, un episodio maníaco o un episodio depresivo mayor.

Por el otro lado, en el caso de la esquizofrenia, los síntomas afectivos no son imprescindibles para realizar el diagnóstico, aunque aparecen con frecuencia en forma de síntomas negativos como: abulia, expresión emocional restringida, afecto plano, síntomas depresivos, etc. Además, en la esquizofrenia no suelen aparecer ni episodios depresivos mayores ni episodios maníacos.

7. Comienzo

El comienzo del trastorno es otra de las diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia; así, en el trastorno esquizoafectivo, el comienzo suele ser agudo, y en la esquizofrenia, insidioso.

8. Otras diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia

Otras diferencias entre trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia aluden a la frecuencia (o presencia/ausencia) de ciertos síntomas, como por ejemplo: las alucinaciones auditivas, aunque pueden presentarse en los dos trastornos, aparecen de forma más frecuente en la esquizofrenia que en el trastorno esquizoafectivo; la desorganización del pensamiento también es más frecuente en la esquizofrenia, así como el aplanamiento afectivo. Por otro lado, la pobreza del lenguaje también es más marcada en la esquizofrenia.

Finalmente, el síntoma de confusión es más prevalente en el trastorno esquizoafectivo que en la esquizofrenia, donde no suele aparecer.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.
  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Lermanda, V., Holmgren, D., Soto-Aguilar, F. y Sapag, F. (2013). Trastorno esquizoafectivo. ¿Cuánto de esquizofrenia? ¿Cuánto de bipolar? Revista chilena de neuro-psiquiátrica, 51(1): 46-60.
  • OMS (2000). CIE-10. Clasificación internacional de enfermedades, décima edición. Madrid. Panamericana.