Un tipo de esquizofrenia con características distintivas. Unsplash.

La esquizofrenia residual aparece después de un diagnóstico de esquizofrenia, en la fase residual del trastorno. Implica la existencia de importantes síntomas negativos y de síntomas positivos atenuados.

Aunque no aparece en todos los sujetos, sí lo hace en el 90% de los pacientes con esquizofrenia.Vamos a conocer sus características y cómo puede tratarse a nivel clínico.

Manuales de referencia

La esquizofrenia residual se incluye como diagnóstico en la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) con este propio nombre dentro de los tipos de esquizofrenia, en el apartado “Esquizofrenia, trastorno esquizotípico y trastornos de ideas delirantes”.

En el DSM-IV-TR (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) se incluye como “Tipo residual de esquizofrenia”, dentro de la categoría “Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos”.

Esquizofrenia residual: características

Esta etiqueta diagnóstica cuando ha habido al menos un episodio de esquizofrenia, pero en el cuadro clínico actual la existencia de ideas delirantes, alucinaciones, comportamiento o un lenguaje desorganizado es atenuada, y destacan los síntomas negativos (embotamiento afectivo, pobreza del lenguaje, anhedonia, apatía...).

La presencia de sintomatología positiva atenuada puede manifestarse por ejemplo con creencias raras o experiencias perceptivas no habituales.

Así, se trata de un estado crónico del curso de la enfermedad esquizofrénica, en el que se ha producido una clara evolución progresiva desde los estados iniciales (que incluyen uno o más episodios con síntomas psicóticos que han satisfecho las pautas generales de la esquizofrenia) hacia los estadios finales caracterizados por la presencia de síntomas negativos y de deterioro persistente, aunque no necesariamente irreversibles.

El diagnóstico de esquizofrenia residual es compatible con otras dos variantes: esquizofrenia crónica no diferenciada y estado esquizofrénico residual, y por tanto no las excluye.

Síntomas

Las pautas para diagnosticar una esquizofrenia residual son las siguientes:

1. Síntomas negativos

Es necesaria la presencia de síntomas negativos importantes, tales como inhibición psicomotriz, embotamiento afectivo, falta de actividad, pasividad y falta de iniciativa, empobrecimiento de la calidad o contenido del lenguaje, comunicación no verbal empobrecida (contacto visual, entonación, postura y expresión facial), y/o deterioro del aseo personal y del comportamiento social.

2. Diagnóstico anterior de esquizofrenia

Se necesita que en el pasado haya habido por lo menos un episodio claro que ha reunido los criterios para el diagnóstico de esquizofrenia.

3. Un año con sintomatología florida atenuada

Se requiere que durante un período mínimo de un año la intensidad y frecuencia de la sintomatología florida (ideas delirantes y alucinaciones) hayan sido mínimas, mientras destacaba la presencia de los síntomas negativos.

4. Ausencia de otros cuadros

Es necesario que no exista una demencia, otra enfermedad, trastorno cerebral orgánico, depresión crónica o institucionalización suficiente como para explicar el deterioro que se observa.

Prevalencia

Desde un punto de vista clínico y según diversos estudios, la esquizofrenia residual tiene lugar en el 90% de los casos (igual que la esquizofrenia paranoide y la indiferenciada).

Fases de la esquizofrenia

El curso de la esquizofrenia puede dividirse en tres fases:

1. Fase prodrómica

Se produce antes del desencadenamiento de la enfermedad, aparecen algunos síntomas psicóticos atenuados. Puede durar días, meses o incluso años.

2. Fase aguda o crisis

Son los brotes o crisis; los síntomas que se producen son los positivos (alucinaciones, delirios, comportamiento desorganizado…).

3. Fase residual

Es donde aparece la esquizofrenia residual, el período de después del brote. Tras el tratamiento, los síntomas positivos suelen desaparecer.

Es entonces frecuente observar un deterioro más o menos acusado del nivel de funcionamiento premórbido. No la sufren todos los pacientes.

Aquí los síntomas negativos y cognitivos llegan a tener una mayor intensidad y el deterioro personal, social y laboral es grave.

A su vez, la fase residual se divide en dos subfases:

3.1. Fase de estabilización (o postcrisis)

Sse reduce la intensidad de los síntomas psicóticos agudos, puede durar 6 meses o más.

3.2. Fase estable (o de mantenimiento)

La sintomatología puede haber desaparecido o es relativamente estable, aunque menos grave que en la fase aguda.

Tratamiento

El tratamiento para la esquizofrenia residual se asemeja al de la esquizofrenia propiamente dicha, e incluye un abordaje multidisciplinar con tratamiento farmacológico y psicológico.

El tratamiento farmacológico incluye fundamentalmente los antipsicóticos típicos y atípicos. Por otro lado, la intervención psicológica incluye una variedad de técnicas tales como la terapia familiar (pautas psicoeducativas, mejorar las dinámicas familiares,...) y la terapia individual (especialmente cognitivo-conductual, orientada a mejorar el estado de ánimo del paciente así como su nivel de funcionamiento).

Lógicamente, el tratamiento se centrará en los síntomas negativos ya que son los más notables, sin olvidar la sintomatología positiva que, en caso de que aparezca, recordemos que lo hace de forma atenuada.

Referencias bibliográficas:

  • OMS: CIE-10 (1992). Trastornos Mentales y del Comportamiento. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades. Descripciones Clínicas y pautas para el diagnóstico. Organización Mundial de la Salud, Ginebra.
  • American Psychiatric Association (2000). DSM-IV-TR. Diagnostic and statistical manual of mental disorders (4thEdition Reviewed). Washington, DC: Author.
  • Guía de Práctica Clínica sobre la Esquizofrenia y el Trastorno Psicótico Incipiente. (2009). GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO.
  • Simões do Couto, F., Queiroz, C., Barbosa, T., Ferreira, L, Firmino, H., Viseu, M., Ramos, L., Romero, J. y Figueira, M.L. (2011). Caracterización clínica y terapéutica de un muestreo portugués de pacientes con esquizofrenia. Actas Esp Psiquiatr, 39(3), 147-54.